El empleo sorprende al alza y complica el camino de la Fed
- El empleo en EE.UU. mejora con fuerza: +130.000 nóminas y paro en 4,3%.
- La solidez laboral complica nuevas bajadas de tipos por parte de la Fed.
- La inflación será decisiva para evitar un repunte de volatilidad.
Tras un 2025 especialmente complejo para el mercado laboral estadounidense —marcado por tensiones arancelarias y políticas migratorias restrictivas—, los datos de enero han supuesto un claro punto de inflexión. Como señala Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, la creación de 130.000 empleos no agrícolas, el doble de lo previsto por el consenso, junto con la caída de la tasa de paro al 4,3%, dibuja un escenario más sólido para la economía norteamericana.
Buenas noticias económicas… con matices financieros
Desde el punto de vista macroeconómico, el dato respalda el crecimiento y confirma que la economía mantiene tracción. Sin embargo, en el actual contexto financiero, donde la política monetaria es el principal foco de atención, la fortaleza del empleo introduce un matiz menos favorable para los mercados.
Una economía que genera empleo con fuerza reduce la urgencia de que la Reserva Federal recorte tipos de interés. En este sentido, los datos refuerzan la postura de Jerome Powell de mantener los tipos sin cambios a la espera de nuevas señales sobre inflación y actividad. Una visión que, como apunta Del Pozo, contrasta con las preferencias de la administración Trump, más partidaria de una política monetaria expansiva.
El mercado ya ha reaccionado: repunte de rentabilidades en todos los tramos de la curva estadounidense, especialmente en los vencimientos cortos, los más sensibles a expectativas de tipos.
El riesgo de una Fed “por detrás del mercado”
Mirando hacia adelante, el escenario podría complicarse si el próximo presidente de la Fed, previsiblemente Kevin Warsh, se enfrenta a presiones políticas para reducir tipos en un entorno de economía resistente. El riesgo sería adoptar una política demasiado laxa en un momento de fortaleza económica.
Ese contexto podría generar un efecto adverso: expectativas de inflación al alza, nuevas subidas en las rentabilidades exigidas por el mercado y una Reserva Federal reaccionando tarde. Un escenario claramente negativo para la renta fija y potencialmente incómodo para la renta variable, especialmente considerando las actuales valoraciones de las bolsas.
Si la inflación no muestra señales claras de moderación, podríamos asistir a un aumento sensible de la volatilidad en próximas sesiones.
La inflación, próxima prueba clave
En este entorno, los datos de inflación —el primero de ellos este viernes— serán determinantes. Si el IPC general y subyacente no confirman la moderación esperada por el consenso, el mercado podría ajustar de forma brusca sus expectativas de tipos, incrementando la inestabilidad.
La mejora del empleo es, sin duda, positiva para la economía real. Pero en un mercado dominado por la política monetaria, cada buena noticia puede convertirse en un nuevo foco de tensión para los activos financieros.