EE.UU. desafía el manual clásico: empleo débil sin recesión a la vista

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Capitalbolsa | 12 ene, 2026 16:35
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Puntos clave
  • EE. UU. entra en una zona “nueva”: empleo casi plano, pero sin señales claras de recesión.
  • Déficit fiscal estructural y menor oferta laboral pueden estar amortiguando el ciclo.
  • El consumo aguanta por crédito moderado, ahorro todavía cómodo y efecto riqueza.

En Estados Unidos llevamos décadas repitiendo una idea casi automática: si el empleo deja de crecer, la economía termina frenándose. Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE), recuerda un dato que parecía “infalible” desde mediados de los años 50: cuando el crecimiento anual del empleo cae por debajo del 1%, la recesión llega —como mucho— en los dos trimestres siguientes. Ese umbral se cruzó en junio y, aun así, seis meses después, con un crecimiento anual del empleo del 0,4% en diciembre, el escenario de recesión sigue sin encajar.

¿Ha cambiado el mercado laboral estadounidense?

La pregunta de fondo es incómoda y muy relevante: ¿y si la estructura de la economía —y del empleo— ha cambiado lo suficiente como para que un mercado laboral “apagado” ya no implique una desaceleración seria? Artaz apunta varios motivos que encajan con esa hipótesis.

El primero es fiscal. Durante décadas, el déficit en EE. UU. tendía a moverse en paralelo al ciclo: subía cuando aumentaba el paro y se corregía cuando el empleo mejoraba. Esa relación se rompió a mediados de la década de 2010 y, desde entonces, el déficit ha crecido de forma tendencial pese a un desempleo cada vez más bajo. El texto sitúa en esta desconexión varias piezas: la extensión del gasto social (Obamacare), los recortes fiscales de 2017, el apoyo durante la pandemia en 2020 y los estímulos de 2021.

La idea es clara: si el déficit se ha vuelto “estructural”, puede estar sosteniendo la demanda incluso cuando el empleo pierde tracción, haciendo el ciclo menos sensible a los indicadores clásicos.

Demanda de empleo más débil… pero también menos oferta

El segundo bloque de argumentos tiene que ver con la mecánica del mercado laboral tras el COVID. La demanda de empleo se habría enfriado en los últimos trimestres por dos razones: incertidumbre económica (en especial por el impacto potencial de los aranceles) y reducción de costes por parte de las empresas, a lo que se suma la adopción acelerada de IA en algunos sectores.

Lo interesante es que ese enfriamiento no ha disparado el paro porque, a la vez, la oferta de trabajo también se ha reducido. Artaz destaca dos vías: la menor participación del grupo de mayores de 55 años (que no se ha recuperado como el resto tras la pandemia) y el descenso de la inmigración desde el verano de 2024, intensificado con el retorno de Donald Trump.

Con menos mano de obra disponible y con el recuerdo reciente de lo difícil que fue reconstruir plantillas tras el COVID, las empresas tenderían a ajustar con más lentitud: menos “hachazo” y más goteo. Eso ayuda a explicar por qué el deterioro del empleo es paulatino y, de momento, no rompe la dinámica de crecimiento.

El consumo como gran amortiguador

El riesgo, aun sin recesión, es evidente: un empleo débil suele significar rentas del trabajo más flojas y, al final, consumo más vulnerable. Sin embargo, el análisis sostiene que los hogares aún tienen margen. Por un lado, el uso del crédito se mantiene contenido: los créditos al consumo representarían un 22% de la renta disponible, el nivel más bajo (salvo el período COVID) desde finales de los 90. Si los tipos se relajan en la estela de la Fed, el crédito podría volver a ganar tracción.

Además del crédito y el ahorro, el avance de los activos financieros alimenta el efecto riqueza, elevando la predisposición a consumir incluso si las rentas no aceleran.

Sumemos a eso una tasa de ahorro que, aunque inferior a la media de largo plazo, todavía se sitúa en niveles cómodos y lejos de los mínimos de mediados de los 2000. Con ese cóctel, lo que durante décadas parecía impensable empieza a sonar plausible: una expansión resistente con un mercado laboral sin crecimiento.

Terminado de redactar el 09.01.2026 | Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE)

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