¿Cuál es la distribución de las previsiones para el IPC de Estados Unidos?
- El consenso espera que el IPC general de EE.UU. repunte al 3,7% interanual.
- La mayoría de previsiones se concentran en torno al consenso, por lo que solo una desviación clara debería mover con fuerza al mercado.
- La inflación subyacente sigue siendo el dato más relevante para la Fed, con el mercado asumiendo que el objetivo del 2% será difícil de recuperar pronto.
La publicación del IPC de Estados Unidos vuelve a ser la gran referencia macroeconómica de la sesión. Según Giuseppe Dellamotta, no basta con conocer el dato esperado por el consenso; también es importante observar cómo se distribuyen las previsiones de los analistas, porque esa distribución puede condicionar la reacción del mercado.
La lógica es sencilla: si el dato final se desvía del consenso, se produce un efecto sorpresa. Pero incluso si el dato queda dentro del rango previsto, puede generar reacción si la mayoría de estimaciones estaban concentradas en otro punto de ese rango.
Dónde está concentrado el consenso
En el caso del IPC general interanual, la previsión dominante es del 3,7%, con un 54% de las estimaciones. Por encima, un 23% espera una lectura del 3,8% y un 9% apunta al 3,9%. Por debajo, un 12% prevé el 3,6% y apenas un 2% contempla una caída hasta el 3,3%.
Para el IPC mensual, el consenso se sitúa en el 0,6%, con un 53% de las previsiones. Un 23% espera un 0,7%, mientras que un 16% apunta al 0,5%. Las previsiones más extremas, del 0,8% o 0,9%, tienen menos peso.
- IPC interanual: consenso en el 3,7%.
- IPC mensual: consenso en el 0,6%.
- IPC subyacente interanual: consenso en el 2,7%.
- IPC subyacente mensual: consenso en el 0,3%.
La clave para el mercado no será solo si el dato sale por encima o por debajo del consenso, sino si se aleja lo suficiente de la zona donde están agrupadas la mayoría de previsiones.
La subyacente sigue siendo el foco de la Fed
En la inflación subyacente interanual, el grueso de las previsiones también está muy concentrado. El 60% de los analistas espera un dato del 2,7%, mientras que un 23% anticipa el 2,8%, un 12% el 2,6% y solo un 5% el 2,9%.
En tasa mensual, el consenso se sitúa en el 0,3%, con un 48% de las estimaciones. No obstante, un 40% espera una lectura del 0,4%, por lo que un dato en esa zona no sería una sorpresa extrema, aunque sí reforzaría la idea de que las presiones de fondo siguen siendo resistentes.
El repunte de la energía ha devuelto la inflación general por encima del 3%, pero el problema venía de antes. La inflación ya era elevada antes del conflicto en Oriente Medio, y la subida del petróleo simplemente ha añadido un nuevo riesgo alcista.
El mercado exige una desviación clara
Según el análisis original, el dato de hoy no debería cambiar demasiado el escenario salvo que se produzca una desviación significativa respecto a las cifras esperadas. El mercado ya descuenta una inflación general más alta por el impacto de la energía, por lo que una lectura cercana al consenso tendría un efecto limitado.
La reacción sería más intensa si el IPC general o la subyacente se alejan claramente de las previsiones dominantes. Un dato superior reforzaría el temor a una Fed más restrictiva durante más tiempo. Una lectura inferior, especialmente en la subyacente, daría cierto alivio a bonos y bolsas.
El mercado parece preparado para un repunte de la inflación general. Lo que no está tan descontado es una sorpresa fuerte en la inflación subyacente, que sería la variable más sensible para la Fed.
La Fed y el problema del objetivo del 2%
El debate de fondo sigue siendo la credibilidad del objetivo de inflación del 2%. La tasa anual del PCE subyacente, que es la referencia más seguida por la Reserva Federal, lleva tiempo cerca del 3% y recientemente alcanzó su nivel más alto desde diciembre de 2023.
Además, la Fed no ha logrado cumplir de forma sostenida su objetivo desde 2021. Algunos miembros del banco central han advertido de que empieza a preocupar la posibilidad de que se consolide una mentalidad inflacionista entre empresas y consumidores.
En el mercado, cada vez gana más peso la idea de que la Fed ha dejado de perseguir de forma estricta el 2% y que, en la práctica, estaría más centrada en mantener la inflación dentro de una banda del 2%-3%, similar al enfoque del Banco de la Reserva de Australia.
El problema es que, si esa expectativa se consolida, devolver la inflación de forma sostenible al 2% podría exigir una desaceleración económica más intensa. La Fed ha centrado buena parte de su atención en proteger el mercado laboral y preservar el aterrizaje suave, pero ese enfoque ha favorecido indirectamente unas condiciones financieras más laxas a través de la fortaleza de las bolsas.
En resumen, el IPC de hoy será importante, pero solo una sorpresa clara debería alterar de forma sustancial el tono del mercado. La cuestión de fondo sigue siendo más amplia: si la inflación se mantiene cerca del 3%, la Fed tendrá difícil convencer al mercado de que el objetivo del 2% sigue siendo plenamente operativo.