China no levanta cabeza: 62 de 70 ciudades vuelven a bajar precios

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Capitalbolsa | 13 feb, 2026 10:45
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Puntos clave
  • El precio de la vivienda nueva en China cae en enero un -0,4% mensual y un -3,1% interanual, la mayor bajada anual en siete meses.
  • La debilidad se extiende: 62 de 70 ciudades registran descensos, y el mercado de reventa sigue bajo presión.
  • Aunque se han retirado las “tres líneas rojas”, la financiación de los promotores continúa siendo el gran cuello de botella.

El mercado inmobiliario chino sigue sin encontrar suelo. Según explica Eamonn Sheridan en el medio original, los datos oficiales de enero muestran que el precio de la vivienda nueva volvió a caer un 0,4% mensual y acelera su descenso hasta un 3,1% interanual. Lo relevante no es solo el número: es que se trata de la caída anual más pronunciada en siete meses, lo que refuerza la sensación de que el sector continúa atrapado en una dinámica de ajuste prolongado.

La foto de conjunto es todavía más clara cuando miramos la amplitud: de las 70 ciudades monitorizadas, 62 registraron bajadas, más que las 58 del mes anterior. Es decir, la debilidad no es un problema local: es un patrón generalizado.

El mercado de reventa no da tregua

El mercado secundario sigue siendo un termómetro incómodo. Aunque las caídas mensuales se moderaron ligeramente, las bajadas interanuales se han ampliado con fuerza. En las ciudades de primer nivel se habla de descensos en torno al 7,6% interanual, y en ciudades más pequeñas la corrección supera el 6%. Cuando la reventa sigue cediendo, la confianza del comprador tarda mucho más en volver, porque la vivienda deja de percibirse como “activo refugio” y pasa a verse como un foco de incertidumbre.

Un lastre directo sobre consumo y crecimiento

El inmobiliario ha sido durante años uno de los motores del crecimiento chino, y precisamente por eso ahora duele más. La caída del valor de las viviendas erosiona la riqueza percibida de los hogares y golpea la confianza, limitando el gasto en un momento en que Pekín quiere reforzar la demanda interna para compensar riesgos exteriores. El problema es que reactivar el consumo con un mercado inmobiliario debilitado es como intentar acelerar con el freno de mano puesto.

En términos de mercado, esta dinámica suele traducirse en más cautela sobre China y, por extensión, en dudas sobre la demanda de materias primas, el sentimiento en acciones regionales y el crédito ligado a promotoras y vivienda.

Medidas de apoyo… pero el dinero sigue sin fluir

Las autoridades han intentado estabilizar el sector con varias palancas: flexibilizar restricciones de compra, reducir requisitos de entrada y abaratar hipotecas. Y, más recientemente, los medios estatales han señalado que los reguladores habrían eliminado la política de las “tres líneas rojas”, que limitaba el apalancamiento de los promotores y que se asocia con el inicio del gran apretón de liquidez en el sector.

Pero el punto crítico sigue ahí: la financiación. Muchos promotores continúan altamente endeudados, con dificultades para acceder a nuevo crédito y con un modelo que está obligándoles a abandonar la expansión apalancada que alimentó el auge. Sin crédito y sin un comprador convencido, el ajuste tarda más y el “suelo” se desplaza.

Lectura final

Los datos de enero dejan una conclusión incómoda: incluso con cambios regulatorios, el inmobiliario chino sigue siendo un lastre para crecimiento y estabilidad financiera. Hasta que no se estabilicen precios y vuelva a fluir la financiación (o se produzca un relevo ordenado del modelo), el sector seguirá actuando como uno de los principales focos de riesgo para la economía china.

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