Bank of America avisa: el BCE podría subir tipos este verano si persiste el shock de Irán
- Bank of America cree que el BCE podría subir los tipos entre 50 y 75 puntos básicos en junio y julio si persiste el shock energético por Irán.
- La firma ve poco probable una subida ya en abril, salvo que el deterioro geopolítico se intensifique de forma clara.
- El banco interpreta que el BCE sigue priorizando el objetivo del 2% de inflación, aunque con cautela para no repetir una reacción precipitada como la de otros episodios energéticos.
El mercado empieza a poner sobre la mesa un escenario que hace apenas unas semanas parecía extremo: que el Banco Central Europeo vuelva a endurecer su política monetaria por culpa del conflicto con Irán. Según recoge Europa Press, Bank of America prevé que el BCE suba los tipos entre 50 y 75 puntos básicos en las reuniones de junio y julio si el encarecimiento de la energía sigue ganando intensidad.
La tesis del banco es bastante directa. Si la subida del petróleo y del gas deja de ser un episodio breve y empieza a parecer un shock más duradero, el BCE tendrá más difícil mantenerse inmóvil. En ese caso, la institución se vería obligada a responder para contener el riesgo de que la inflación energética termine contaminando al resto de precios. Bank of America añade, además, que tras ese endurecimiento de verano podrían llegar bajadas de tipos el próximo año hasta situar la facilidad de depósito en torno al 1,5% a mediados de 2027.
Abril aún no parece el momento
Pese a ese escenario más duro, la entidad no da por hecha una reacción inmediata en abril. De hecho, considera que no está garantizada una primera subida en la próxima reunión, porque el BCE todavía podría no disponer de información suficiente para concluir que el repunte de la energía se trasladará con fuerza a la inflación subyacente. Solo un empeoramiento geopolítico claro o una deriva del mercado hacia escenarios mucho más adversos podría precipitar ese movimiento.
Ese enfoque encaja con el mensaje reciente de Christine Lagarde. La presidenta del BCE señaló tras la última reunión que la institución esperará a tener más información sobre la magnitud del conflicto y sus efectos, aunque dejó también una idea importante: el BCE no quedará paralizado por la indecisión y mantiene de forma incondicional su compromiso con el objetivo del 2% de inflación a medio plazo.
La diferencia con 2022
Bank of America subraya además que, dentro del Consejo de Gobierno, existe conciencia de que la situación actual no es idéntica a la de 2022, cuando la guerra de Ucrania disparó los precios energéticos y forzó una respuesta monetaria mucho más agresiva. Ese matiz es importante porque explica por qué el BCE quiere actuar con más cautela y no precipitarse sin verificar primero hasta qué punto el shock energético es persistente o transitorio.
Aun así, el riesgo está ahí. El propio banco recuerda que abril no está completamente descartado, sobre todo si las expectativas de mercado llegan a esa cita con una probabilidad muy superior al 50%, algo que reforzaría a los miembros más favorables a endurecer política antes. Es decir, el mercado todavía no puede relajarse: la ventana de actuación inmediata es reducida, pero no inexistente.
Qué implica para los mercados
La lectura para los activos europeos es bastante clara. Si el conflicto con Irán mantiene la presión sobre la energía, el mercado tendrá que seguir descontando una combinación incómoda: más inflación, tipos más altos durante más tiempo y menor apoyo monetario en una economía que ya acusa señales de enfriamiento. En ese contexto, los sectores más sensibles a duración, consumo o endeudamiento seguirán bajo presión, mientras bancos y negocios con mayor capacidad de fijación de precios podrían aguantar mejor. Esta última idea es una inferencia razonable a partir del escenario descrito por Bank of America y del mandato del BCE.
En resumen, el informe deja una advertencia seria: si el shock energético derivado de Irán no se enfría pronto, el BCE podría volver a subir tipos este verano. Y eso supondría un giro relevante en el relato de mercado, porque significaría pasar del miedo a la recesión al miedo a una estanflación con respuesta monetaria restrictiva.