Wall Street vive una historia de dos mercados tras una semana de fuerte volatilidad
- Wall Street vivió una semana de alta volatilidad que ha dejado al descubierto una clara división entre estilos de inversión.
- Las operaciones de momentum y activos populares entre minoristas han sufrido fuertes correcciones.
- El dinero ha rotado hacia valor, sectores defensivos y compañías con fundamentales más estables.
Wall Street cerró una de esas semanas que dejan huella en el ánimo del inversor. Como explican Isabel Wang, Gordon Gottsegen y José Adinolfi, la sucesión de caídas bruscas, rebotes violentos y cambios de liderazgo ha reforzado la sensación de que conviven dos mercados distintos al mismo tiempo.
Mientras algunos activos y valores de alto riesgo se desplomaban tras meses de euforia, otros segmentos, más discretos pero constantes, avanzaban casi en silencio. “Parece que hay dos mercados diferentes ahora mismo”, resumía Mark Hackett, estratega jefe de Nationwide, una frase que encapsula bien la dinámica de los últimos días.
Por un lado, mercados apalancados, volátiles y dominados por el impulso; por otro, inversiones más aburridas, orientadas a valor y fundamentales, que han recuperado protagonismo.
El golpe a las operaciones de impulso
Las mayores sacudidas se produjeron en los activos más ligados al momentum y a la participación minorista. La plata y el bitcoin son dos ejemplos claros. Según los datos citados por Wang y Adinolfi, la plata ha caído más de un 35 % desde sus máximos, mientras que el bitcoin llegó a perder más de la mitad de su valor antes de rebotar hacia la zona de los 70.000 dólares, todavía muy lejos de sus récords.
El sector tecnológico tampoco se libró. Las acciones de software, que durante años habían liderado las subidas, sufrieron un duro castigo. El ETF de software iShares IGV registró su peor semana desde abril, reflejando cómo los operadores abandonan rápidamente los sectores de moda cuando cambia el sentimiento.
Como explicaba Steve Sosnick, estratega de Interactive Brokers, muchas de estas operaciones se sostienen más en la especulación que en valoraciones sólidas, lo que las hace especialmente vulnerables cuando el mercado gira.
El regreso silencioso del valor y los sectores defensivos
En el extremo opuesto, las estrategias más ligadas al valor y a sectores tradicionalmente defensivos han ofrecido un comportamiento notablemente mejor. El Dow Jones, con un sesgo más cíclico y de valor, logró superar por primera vez los 50.000 puntos, mientras que el S&P 500 equiponderado marcó nuevos máximos, superando con claridad al índice ponderado por capitalización.
Sectores como bienes de consumo básico, industriales y materiales lideraron las subidas semanales, compensando la debilidad de las grandes tecnológicas. De hecho, más de 90 valores del S&P 500 marcaron nuevos máximos anuales, una señal de que el mercado estaba subiendo por debajo de la superficie pese al ruido.
La lectura es clara: el mercado no está cayendo en bloque, sino rotando de forma agresiva entre estilos y sectores.
IA, resultados y dudas macro como detonantes
No ha habido un único catalizador que explique la sacudida. Según detallan Gottsegen y Wang, el detonante inicial fue la presentación de nuevas herramientas de automatización por parte de Anthropic, que reavivaron el miedo a que la inteligencia artificial erosione modelos de negocio tradicionales.
A ello se sumaron unas previsiones más débiles de lo esperado de AMD y el anuncio de Alphabet de duplicar su gasto en IA para 2026, lo que reabrió el debate sobre si las expectativas en torno a la IA son demasiado exigentes. Además, factores macro como las dudas sobre el mercado laboral o las tensiones geopolíticas añadieron presión al apetito por el riesgo.
En este contexto, como señalaba Ben Fulton, consejero delegado de WEBs Investments, muchos inversores están volviendo a mirar fundamentos después de un periodo en el que las operaciones de impulso habían eclipsado a las compañías más sólidas.
La conclusión que deja esta semana es que la volatilidad probablemente seguirá siendo elevada. Con dos mercados conviviendo en paralelo, los movimientos bruscos pueden repetirse mientras los inversores reajustan carteras y redefinen qué tipo de riesgo están dispuestos a asumir en esta nueva fase del ciclo.