Este indicador de temor en el sector tecnológico se acerca a su nivel más alto en dos décadas. Los inversores deberían preocuparse.
- El VIX ya no refleja por completo el nerviosismo real del mercado tecnológico.
- El VXN, ligado al Nasdaq-100, se acerca a niveles relativos no vistos en casi dos décadas.
- La volatilidad se concentra en IA, semiconductores y grandes tecnológicas, no en todo el mercado.
El tradicional “indicador del miedo” de Wall Street puede estar enviando una señal incompleta. Según explican Frances Yue y Joy Wiltermuth en MarketWatch, el índice VIX, basado en las opciones del S&P 500, no está captando toda la tensión que se está acumulando en el sector tecnológico, especialmente en los valores ligados a inteligencia artificial y semiconductores.
La razón es sencilla: el miedo no se está repartiendo de forma uniforme por todo el mercado. Está concentrado en las compañías que más han subido, que más pesan en los índices y que más expectativas tienen incorporadas en precio. Por eso, el indicador que ahora merece mayor atención no es tanto el VIX, sino el VXN, que mide la volatilidad esperada del Nasdaq-100.
El miedo se concentra en el Nasdaq
Mientras el VIX ha cotizado por debajo de su media histórica de largo plazo, cercana a los 20 puntos, el VXN ha repuntado con mucha más fuerza. Esto indica que los inversores están pagando más por cubrirse frente a movimientos bruscos en el Nasdaq-100 que frente a oscilaciones generales del mercado.
Mike Treacy, responsable de riesgo de mercado en Apex Fintech Solutions, considera que esta diferencia muestra una volatilidad subyacente muy elevada. A su juicio, el VIX no está siendo ahora la medida más representativa del riesgo real, porque la tensión está localizada en el segmento tecnológico.
La señal relevante no es que todo el mercado tenga miedo, sino que el miedo se está concentrando en las áreas más concurridas: inteligencia artificial, semiconductores y megacapitalización tecnológica.
Un nivel relativo muy poco habitual
Torsten Slok, economista jefe de Apollo Global Management, ha señalado que el fuerte repunte del VXN frente al VIX sitúa esta relación cerca de sus niveles más altos en casi dos décadas. El ratio llegó recientemente a situarse en torno a 1,64, antes de moderarse hacia la zona de 1,5.
Un ratio superior a 1 implica que el mercado de opciones espera mayores movimientos en el Nasdaq-100 que en el S&P 500. Cuanto más alto es ese ratio, más concentrada está la turbulencia esperada en el sector tecnológico.
El dato todavía está lejos de los extremos de la burbuja puntocom, cuando la relación superó el nivel de 3, pero sí refleja una señal clara: los inversores quieren protección específica frente a una posible sacudida tecnológica.
No es necesariamente una señal bajista
La volatilidad implícita no predice la dirección del mercado. Mide la magnitud esperada de los movimientos y el coste de cobertura, no si los precios van a subir o bajar. Sin embargo, cuando el coste de protección en tecnología aumenta con tanta fuerza, el mensaje es evidente: el mercado percibe más riesgo en los valores que han liderado el rally.
Este movimiento llega después de varios años de fuerte concentración en las grandes tecnológicas. Primero fueron las “Siete Magníficas”. Después, el entusiasmo se extendió a beneficiarios de segundo y tercer nivel del auge de la IA: memoria, infraestructura, software, centros de datos y semiconductores especializados.
La diversificación vuelve a ser clave. El mercado puede seguir creyendo en la IA, pero ya no parece dispuesto a comprar cualquier compañía del sector sin valorar precios, riesgos y concentración.
El peso de la tecnología amplifica cualquier corrección
El problema para los índices es que las grandes compañías tecnológicas y de inteligencia artificial han explicado una parte muy relevante de las ganancias del mercado. Su peso es tan elevado que incluso una corrección limitada en estos valores puede afectar de forma visible al S&P 500 y al Nasdaq Composite.
La sesión del martes lo dejó claro. El ETF de semiconductores SOXX cayó cerca de un 7%, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq también retrocedieron, aunque en menor medida. La tensión no fue generalizada en todos los sectores, pero sí suficiente para arrastrar a los principales índices.
La conclusión es que el VIX puede estar ofreciendo una fotografía demasiado tranquila del mercado. La verdadera tensión está en el Nasdaq, en los semiconductores y en las compañías que más dependen de que la inteligencia artificial siga justificando valoraciones elevadas. Para los inversores, el mensaje es claro: el riesgo no ha desaparecido; simplemente está más concentrado.