El yen amenaza con reactivar el miedo al carry trade en los mercados
- El yen vuelve al foco por el riesgo de intervención de Japón en un entorno de baja liquidez.
- Un repunte brusco del yen podría forzar el cierre de posiciones de carry trade.
- Los analistas creen que el impacto podría ser más contenido que en 2024, aunque el riesgo sigue elevado.
La debilidad del yen japonés frente al dólar vuelve a situar en el centro del mercado el riesgo de una nueva reversión del carry trade, una estrategia que en episodios anteriores ha provocado movimientos bruscos en divisas, bonos y bolsas.
El yen ha llegado a situarse cerca de la zona de 162 unidades por dólar, mínimos de varias décadas, en un contexto de fortaleza del dólar y expectativas de tipos altos durante más tiempo en Estados Unidos. Esta combinación vuelve a hacer atractiva la financiación en yenes para invertir en activos de mayor rentabilidad denominados en dólares.
Qué es el carry trade del yen
El carry trade consiste en pedir prestado en una divisa con tipos de interés bajos, como el yen japonés, para invertir en activos con mayor rentabilidad potencial, como bonos estadounidenses, acciones tecnológicas o activos de riesgo denominados en dólares.
La estrategia funciona mientras la moneda de financiación se mantiene débil o estable. El problema aparece cuando el yen se fortalece de forma repentina. En ese caso, los inversores pueden verse obligados a recomprar yenes para cerrar sus posiciones, vendiendo al mismo tiempo activos de riesgo para devolver los préstamos.
El yen es una divisa de financiación muy poderosa, pero también peligrosa: su volatilidad parece baja hasta que deja de serlo.
El riesgo de intervención japonesa
El mercado teme que las autoridades japonesas puedan aprovechar un periodo de menor liquidez, como el festivo del 4 de julio en Estados Unidos, para intervenir en el mercado de divisas y frenar la caída del yen.
Japón tiene incentivos para actuar, ya que una moneda demasiado débil encarece las importaciones de energía, alimentos y materias primas, reduciendo el poder adquisitivo de los hogares y aumentando las presiones inflacionistas internas.
Una intervención podría provocar una apreciación rápida del yen y desencadenar un cierre acelerado de posiciones financiadas en la divisa japonesa. Este fue uno de los factores que contribuyó a episodios de tensión en los mercados en 2024, cuando el desmantelamiento del carry trade generó ventas forzadas en activos estadounidenses.
Por qué el impacto podría ser más limitado esta vez
Aunque las condiciones para una nueva liquidación del carry trade existen, algunos analistas consideran que el impacto podría ser más contenido que en 2024.
La principal diferencia es que el mercado está ahora más atento a este riesgo. Los inversores no se verían sorprendidos de la misma forma que entonces, por lo que el posicionamiento parece menos extremo y la estrategia no estaría tan saturada.
Además, el Banco de Japón ha mostrado una actitud más activa y previsible en el mercado de divisas, lo que reduce parcialmente el riesgo de una intervención completamente inesperada.
El papel de los diferenciales de tipos
Otro elemento clave es la evolución de los diferenciales de tipos entre Estados Unidos y Japón. Mientras la Reserva Federal mantenga una política restrictiva y el Banco de Japón avance con mucha cautela, el diferencial seguirá favoreciendo al dólar y manteniendo atractivo el carry trade.
Sin embargo, si la inflación estadounidense se modera y el mercado empieza a descontar recortes de tipos, mientras Japón sigue endureciendo gradualmente su política monetaria, la estrategia perdería atractivo. Ese cambio podría acelerar la salida de posiciones y elevar la volatilidad.
Un riesgo latente para las bolsas
Para la renta variable, el riesgo no está solo en el movimiento del yen, sino en las ventas forzadas que podría generar una reversión rápida del carry trade. Muchos activos de riesgo se han beneficiado de un entorno de financiación abundante, tipos reales elevados en Estados Unidos y fuerte apetito por tecnología e inteligencia artificial.
Si el yen repunta con fuerza, parte de esas posiciones podrían deshacerse de forma simultánea, presionando a sectores que han liderado las subidas, como semiconductores, grandes tecnológicas y compañías vinculadas al gasto en inteligencia artificial.
Con todo, el mercado parece mejor preparado que en episodios anteriores. La posibilidad de intervención japonesa ya está en el radar de los inversores, y eso podría amortiguar el impacto inicial. Aun así, el riesgo de un cambio brusco de régimen en divisas y tipos sigue siendo superior al habitual.
En conjunto, la fortaleza del dólar y la debilidad extrema del yen mantienen vivo un riesgo que no debe subestimarse: una apreciación repentina de la divisa japonesa podría desencadenar una rápida reducción de posiciones de carry trade y generar nuevas tensiones en los activos de riesgo.