Santander mejora su balance, pero el mercado sigue pidiendo algo más: Previsión bºs cuarto trimestre y entre 2026-2028.
Santander cotiza actualmente con una valoración poco exigente en términos relativos, lo que a primera vista podría resultar atractivo. Sin embargo, el foco del análisis se sitúa en su exposición internacional, especialmente en Brasil, que aporta en torno al 20% del beneficio del grupo. En este mercado, los tipos SELIC parecen haber tocado techo, lo que introduce una dinámica menos favorable a corto plazo.
El modelo financiero del banco en Brasil presenta un desajuste relevante: buena parte de su financiación está ligada a los tipos oficiales, mientras que los préstamos tienen un mayor componente a tipo fijo. Este desfase de duración implica que el margen de intereses podría deteriorarse antes de empezar a mejorar, presionando la rentabilidad en el corto y medio plazo.
Además, el peso elevado del crédito al consumo añade un factor de riesgo adicional. Un entorno de tipos aún altos puede afectar tanto a la capacidad de pago de los clientes como al crecimiento del nuevo crédito, no solo en Brasil, sino también en otras geografías clave como Estados Unidos y el negocio digital.
Dicho esto, Santander ha reforzado de forma notable su posición de capital en los últimos trimestres. El debate ahora gira en torno al uso de ese exceso de capital y a la capacidad del grupo para traducirlo en una creación de valor clara para el accionista. A día de hoy, y pese a la mejora del balance, existen alternativas dentro del sector con un perfil riesgo-recompensa más atractivo, lo que justifica mantener una recomendación neutral sobre el valor.