Netflix bate al mercado, pero unas guías flojas y la salida de Hastings tumban la acción
Puntos clave
- Netflix superó las previsiones del mercado en el primer trimestre de 2026, con fuerte mejora en ventas, EBIT y beneficio por acción.
- El problema estuvo en las guías del segundo trimestre, que quedaron por debajo de lo esperado, y en la salida anunciada de Reed Hastings.
- Bankinter mantiene una visión positiva sobre el valor y considera la caída en el aftermarket como una oportunidad de entrada.
Netflix presentó unas cuentas del primer trimestre de 2026 claramente mejores de lo previsto, pero el mercado se quedó con la parte menos amable del mensaje. La compañía batió las estimaciones del consenso en las principales magnitudes, aunque unas guías más conservadoras para el segundo trimestre y el anuncio de la salida de Reed Hastings como presidente ejecutivo provocaron una caída cercana al 9% en el mercado fuera de hora.
Según Bankinter, la lectura del trimestre es operativamente sólida. Los ingresos alcanzaron los 12.250 millones de dólares, un 16,2% más que un año antes y por encima tanto del consenso como de la propia guía de la compañía. El EBIT se situó en 3.957 millones, también mejor de lo esperado, mientras que el beneficio neto atribuible escaló hasta 5.283 millones y el beneficio por acción hasta 1,23 dólares, ambos ampliamente por encima de las previsiones del mercado.
Un primer trimestre con mejora clara en márgenes
Uno de los puntos más destacados de las cuentas fue la evolución del margen operativo. Bankinter subraya que las subidas de precios aplicadas durante el trimestre favorecieron una fuerte aceleración del margen EBIT, que se situó en el 32,3%, frente al 24,5% del cuarto trimestre de 2025 y el 28,2% del tercer trimestre del pasado ejercicio.
Eso refuerza la idea de que Netflix sigue teniendo capacidad para combinar crecimiento y rentabilidad, algo especialmente relevante en una compañía que ha pasado de centrarse casi exclusivamente en expansión de usuarios a buscar una mayor eficiencia financiera. El trimestre, por tanto, deja una fotografía de negocio que sigue siendo robusta.
El mercado no castigó el trimestre pasado. Castigó la visibilidad futura y el ruido que introduce la salida de uno de los grandes nombres históricos de la compañía.
El beneficio impresiona, pero con un matiz importante
La fuerte subida del beneficio neto llamó especialmente la atención, aunque Bankinter advierte de que conviene interpretarla con cautela. La cifra incorpora 2.800 millones de dólares vinculados a la cancelación de la adquisición de Warner, en concepto de termination fee. Es decir, el salto del beneficio tiene un componente extraordinario que no debe extrapolarse de forma automática a los próximos trimestres.
Ese matiz no invalida la solidez del trimestre, pero sí obliga a separar lo puramente operativo de lo excepcional. Y el mercado, cuando hay elementos no recurrentes de por medio, suele ser bastante más exigente con la calidad del resultado.
Las guías del segundo trimestre enfrían el entusiasmo
El verdadero foco negativo llegó con las previsiones para el segundo trimestre de 2026. Netflix anticipa unos ingresos de 12.574 millones de dólares, por debajo de los 12.640 millones esperados por el mercado. En EBIT, la guía se sitúa en 4.105 millones, también por debajo del consenso, mientras que el beneficio neto y el beneficio por acción previstos quedaron igualmente por debajo de lo que descontaban los analistas.
La conclusión es clara: la compañía sigue creciendo, pero a un ritmo algo más moderado de lo que el mercado quería ver. Bankinter resume bien esta idea al señalar que las guías apuntan a un crecimiento todavía fuerte, aunque menos intenso que el mostrado en el primer trimestre. En concreto, la previsión sería de ingresos creciendo un 13,5% frente al 16,2% del trimestre recién publicado, y de un EBIT avanzando un 8,7% frente al 18,2% anterior.
Aun así, incluso con esa moderación, las guías implican una ligera mejora adicional del margen operativo, hasta el 32,6%. Es decir, Netflix no está avisando de un deterioro del negocio, sino de una evolución menos brillante de la que el mercado había empezado a descontar.
La salida de Hastings añade presión al valor
A ese tono más prudente se sumó otro factor con peso simbólico evidente: Reed Hastings, cofundador y presidente ejecutivo de Netflix, dejará la compañía en junio. Aunque el relevo no cambia necesariamente la tesis operativa de fondo, sí introduce un elemento emocional y estratégico que el mercado suele penalizar en el corto plazo, sobre todo cuando coincide con unas guías que no terminan de convencer.
No hay que subestimar ese tipo de anuncios. En compañías de gran crecimiento y fuerte componente de liderazgo, la figura del fundador sigue teniendo valor de mercado. Su salida no implica un problema por sí sola, pero sí incrementa la sensibilidad del inversor a cualquier signo de desaceleración.
La hoja de ruta anual sigue intacta
Pese a esa reacción negativa, Netflix mantuvo sin cambios su guidance para 2026. La compañía sigue esperando unos ingresos de entre 50.700 y 51.700 millones de dólares, lo que implicaría un crecimiento anual del 12% al 14%. Además, prevé prácticamente duplicar los ingresos publicitarios hasta los 3.000 millones y conservar un margen EBIT del 31,5%.
En opinión de Bankinter, el retroceso en el aftermarket debe interpretarse más como una corrección por expectativas y por el impacto del anuncio de Hastings que como una señal de debilidad estructural del negocio. Por eso mantiene su recomendación de Comprar, con un precio objetivo de 109,2 dólares, y considera que esta caída abre una oportunidad para tomar posiciones a precios más atractivos.