"Se necesitan dos partes para detener una guerra"

Yves Bonzon, Chief Investment Officer (CIO) de Julius Baer

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Capitalbolsa | 26 mar, 2026 13:17 - Actualizado: 09:52
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Puntos clave
  • Yves Bonzon, CIO de Julius Baer, advierte de que la guerra con Irán está deteriorando el equilibrio entre riesgo y rentabilidad.
  • La presión sobre el coste de la vida en EE.UU. complica el margen político de Trump y refuerza la posición negociadora iraní.
  • Julius Baer cree que aún no es momento de comprar caídas de forma agresiva y prefiere vender en los rebotes.

La lectura que hace Yves Bonzon, Chief Investment Officer de Julius Baer, es incómoda, pero bastante clara: el mercado sigue esperando una salida relativamente rápida al conflicto con Irán, cuando en realidad el escenario más probable sigue siendo una guerra larga, volátil y económicamente corrosiva. Y eso cambia mucho las cosas. No solo por el petróleo o el gas, sino porque el encarecimiento del coste de la vida está golpeando con más fuerza a los hogares estadounidenses con menos ingresos y erosionando, al mismo tiempo, el capital político de Donald Trump.

Trump no controla por sí solo el desenlace

Según explica Bonzon en su CIO Weekly, el presidente de Estados Unidos no puede cerrar unilateralmente esta guerra. Necesita que Teherán acepte desbloquear las rutas marítimas en el estrecho de Ormuz y, por ahora, Irán no parece tener prisa. De hecho, cada día que pasa sin una escalada militar mayor juega a su favor en la mesa de negociación.

La urgencia está más en Washington que en Teherán. La guerra presiona la inflación, daña la popularidad de Trump y eleva el riesgo político de cara a las elecciones legislativas de noviembre. Para Julius Baer, ese desequilibrio temporal es una de las claves del momento actual.

No confundir volatilidad con oportunidad: ése es, en esencia, el mensaje de Yves Bonzon. Que haya caídas fuertes no significa que el mercado haya descontado ya todo el deterioro macro y geopolítico.

Los bancos centrales agravan la tensión

Yves Bonzon subraya además que los bancos centrales están bajo presión, pero con herramientas poco eficaces frente a una crisis de oferta. En otras etapas, la política monetaria servía para amortiguar los golpes. Hoy, con la inflación todavía presente, corre el riesgo de amplificar la volatilidad en lugar de contenerla.

A eso se suma una contracción de la liquidez en dólares. Julius Baer atribuye este movimiento al repago simultáneo de líneas de crédito en dólares y al aumento de la demanda de divisa estadounidense para liquidar contratos energéticos mucho más caros. Ese régimen de menor liquidez explica, en parte, por qué activos que habían brillado hasta febrero —como el oro— han corregido con fuerza desde el inicio de la guerra. Aun así, Bonzon cree que el grueso del daño en metales preciosos ya podría haberse producido.

Julius Baer enfría el apetito por riesgo

La conclusión práctica es directa. Tras los ataques a infraestructuras de petróleo y gas y una señal técnica de venta sobre el S&P 500, el Comité de Inversiones de Julius Baer ha elevado ligeramente su cobertura sobre la renta variable estadounidense y adopta una posición neutral al comenzar el segundo trimestre. No ve aún confirmado un régimen bajista pleno, pero sí reconoce que el mercado se acerca a ese umbral.

Por eso, Bonzon defiende ahora una táctica más fría: vender en las subidas en lugar de comprar en las bajadas. La razón es simple. En las primeras fases de un mercado bajista, el mayor error no suele ser aguantar la caída inicial, sino precipitarse a promediar demasiado pronto y destruir capital antes de que llegue la verdadera oportunidad.

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