El gráfico semanal: Los tipos de largo plazo son más optimistas que los bancos centrales
Los impresionantes resultados presentados el pasado miércoles por Micron no han evitado que continúe la corrección bursátil de las grandes tecnológicas, una corrección que ha sido especialmente intensa en junio para algunas de las grandes tecnológicas, incluidas algunas vinculadas a la Inteligencia Artificial (IA).
A falta de dos sesiones para terminar el mes, el índice tecnológico Nasdaq ha recortado en junio en torno a un 5%, un recorte que tiene tres causas fundamentales. Por un lado, la inquietud de los inversores sobre el futuro de la IA y sobre la capacidad de las grandes empresas para monetizar el enorme esfuerzo de inversiones que están haciendo, y que van a seguir haciendo. Por otro lado, el giro de estas empresas en relación con el mercado, ya que hasta hace poco inyectaban mucho dinero al mercado por la vía de divídenos y, sobre todo, planes de recompra de acciones propias, mientras que ahora han pasado a retirar mucho dinero del mercado por la vía de salidas a bolsa, con compañías como SpaceX o de ampliaciones de capital, como Alphabet, o emisión de bonos, como la propia SpaceX o Nvidia.
A los dos motivos anteriores se une un tercero, que es la convicción de que los bancos centrales, léase Fed y BCE, sobre todo, van a subir los tipos de interés y a endurecer las condiciones monetarias. Esa convicción tiene su base en la amenaza de una fuerte subida del precio del petróleo como consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz. El BCE, de hecho, ya ha subido los tipos en un cuarto de punto, hasta el 2,25%, en su reunión del pasado 11 de junio, y el mercado considera que podría subirlos una o dos veces más este año. En EE. UU., la Fed mostró un acusado sesgo “hawkish” (duro) en la primera reunión bajo la presidencia de Kevin Warsh, el miércoles 17 de junio, y la opinión más extendida es que subirá los tipos al menos una vez este año. Esa convicción impacta negativamente en las tecnológicas, ya que se trata de empresas cuyos rendimientos se proyectan hacia el futuro y, por tanto, el tipo de interés al que se descuentan esos rendimientos futuros es muy relevante a la hora de subir o bajar la valoración.
Lo curioso, sin embargo, es que los tipos de los bonos de largo plazo, los de diez años en adelante, están mostrando una lectura mucho más optimista, afortunadamente. El gráfico muestra la evolución del tipo de interés del bono del Tesoro americano a 10 años (T-Bond) y, en él, podemos ver cómo efectivamente el tipo de interés del T-Bond estaba ligeramente por debajo del 4% en los días previos a la guerra de Irán, y a partir de ahí fue subiendo hasta alcanzar niveles del entorno del 4,7% a mediados de mayo. Pues bien, el dato a retener es que, a partir del 20 de mayo, el tipo de interés del T-Bond baja hasta el 4,37% de cierre del pasado viernes.
Parece, por tanto, que los bonos de largo plazo no comparten esos temores del BCE y de la Fed sobre la inflación, sino que más bien prevén una inflación contenida. Será muy interesante seguir estas próximas semanas la evolución de los tipos de interés de largo plazo porque en cierto modo esa evolución condicionará la de las grandes compañías tecnológicas y, sin el concurso y acompañamiento de las grandes tecnológicas, es muy difícil que las bolsas puedan tener un buen comportamiento en julio y en el verano.
Si tuviésemos que apostar por algo, lo haríamos por un control gradual de la inflación, sobre todo si, como todo parece indicar, el conflicto en Irán finaliza pronto. Lo cual sería una excelente noticia para las grandes tecnológicas.