La IA impulsa la productividad… pero deja atrás a los trabajadores: la advertencia de PIMCO

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Capitalbolsa | 29 ene, 2026 11:25
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Puntos clave
  • La adopción de la IA y la automatización está desplazando renta del trabajo hacia el capital.
  • La cuota laboral en EE. UU. ha caído a mínimos históricos pese al repunte de la productividad.
  • El resultado es una economía más volátil, con mayores riesgos financieros y políticos.

Según explica Tiffany Wilding, economista de PIMCO, bajo la aparente resiliencia de la economía estadounidense se está produciendo una divergencia estructural cada vez más clara: los avances tecnológicos —desde el software hasta la inteligencia artificial— están beneficiando sobre todo a las grandes empresas intensivas en capital, mientras una parte creciente de los trabajadores queda rezagada.

Productividad al alza, salarios rezagados


En el tercer trimestre de 2025, la productividad en EE. UU. creció cerca de un 2% interanual, superando a la de otras economías desarrolladas. Sin embargo, este avance no se ha trasladado a los salarios. La cuota de ingresos del trabajo ha caído a un mínimo histórico en una serie que se remonta casi ocho décadas. Es decir, los trabajadores producen más, pero capturan una porción cada vez menor del valor generado.

Wilding subraya que este fenómeno no es cíclico, sino estructural. Desde finales de los años noventa, la cuota laboral cae tras cada recesión y ya no se recupera en las fases expansivas, como ocurría en décadas anteriores.

Las fuerzas que explican la caída de la cuota laboral


Entre los factores clave destacan el debilitamiento del poder de negociación de los trabajadores, la globalización, la concentración empresarial y, de forma creciente, el cambio tecnológico. La IA y la automatización sustituyen con facilidad tareas de nivel medio y cada vez más cualificadas, reduciendo la necesidad de mano de obra incluso en sectores de alto valor añadido.

Además, el auge del capital intangible —software, datos, algoritmos, propiedad intelectual— permite a las empresas escalar con muy poco trabajo adicional. Esto eleva los márgenes, refuerza los fosos competitivos y desplaza estructuralmente la renta hacia el capital, incluso cuando el empleo crece.

IA, volatilidad y riesgos macroeconómicos


De cara al futuro, las perspectivas para la participación laboral no son favorables. Los incentivos fiscales y la política industrial empujan a las grandes compañías a invertir en tecnologías que ahorran costes laborales, y la IA sigue siendo un sustituto relativamente barato y fácil de desplegar para muchas tareas humanas.

Una menor cuota laboral tiene implicaciones relevantes: menor demanda agregada, mayor sensibilidad de la economía a los mercados financieros y un aumento del riesgo de inestabilidad. Las subidas de los precios de los activos benefician a quienes poseen capital, pero los shocks negativos se trasladan con mayor rapidez a la economía real.

Wilding advierte además de que estos procesos suelen coincidir con ciclos de sobreinversión tecnológica y valoraciones elevadas en bolsa, especialmente si la política monetaria es demasiado acomodaticia. A nivel político, la historia muestra que la caída persistente de la cuota laboral suele venir acompañada de presiones populistas y políticas más volátiles.

En este contexto, la economista de PIMCO concluye que los inversores deben prepararse para un entorno de mayor volatilidad económica y política, donde la diversificación y la calidad de los activos cobran aún más importancia.

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