Sector Defensa: Un refugio para que los inversores capeen la inestabilidad geopolítica
Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad
Los acontecimientos de índole geopolítica son, por su propia naturaleza, imprevisibles. Y precisamente por eso, tratar de posicionar carteras exclusivamente en función de estos riesgos no solo resulta extremadamente complejo, sino que puede ser contraproducente desde un punto de vista de gestión patrimonial.
Frente a la tentación de sobreproteger las carteras, conviene recordar que estos eventos, aun siendo relevantes, suelen generar movimientos puntuales que tienden a revertir con el tiempo.
La historia nos muestra que tanto los mercados bursátiles como la renta fija tienden a recuperar su equilibrio tras este tipo de shocks, salvo en casos excepcionales como el de la crisis del petróleo de los años 70. En consecuencia, la actitud más razonable pasa por mantener la calma, conservar niveles adecuados de liquidez y estar preparados para identificar y aprovechar oportunidades que puedan surgir en momentos de corrección.
Sector defensa: una oportunidad que responde a fundamentos estructurales
Uno de los sectores que más claramente ha capitalizado el nuevo entorno geopolítico es el de defensa. Y lo ha hecho con fundamento. Si analizamos el caso europeo, partimos de una situación en la que, por ejemplo, Alemania destinaba unos 50.000 millones de euros a gasto en defensa antes del conflicto en Ucrania, frente a los 750.000 millones que ya destinaba Estados Unidos. Con los nuevos compromisos de la OTAN, que plantean aumentar este gasto hasta niveles del 3,5% del PIB —e incluso más—, estamos ante un cambio de paradigma.
Este movimiento no se limita a una reconfiguración táctica. Es estructural y de largo recorrido. Europa no solo busca reforzar su capacidad defensiva, sino que buena parte del presupuesto previsto se canalizará hacia compañías europeas del sector. Esto explica el notable comportamiento de firmas como Rheinmetall, Leonardo o Indra. Y aunque es cierto que parte de ese diferencial ya se ha cerrado, no puede afirmarse aún que estos valores estén caros. Todo apunta a que el gasto en defensa seguirá creciendo de forma sistemática en los próximos años, convirtiendo al sector en una oportunidad aún vigente.
Renovables: contexto dispar entre EE. UU. y Europa
Frente al buen tono del sector defensa, las renovables atraviesan un momento más complejo, particularmente en Estados Unidos, donde la retirada progresiva de incentivos fiscales y la incertidumbre regulatoria introducen un componente político de riesgo. En este contexto, conviene actuar con cautela.
Sin embargo, el panorama europeo es diferente. Aquí, las renovables responden a un doble objetivo: avanzar en la transición energética y asegurar la independencia estratégica tras la invasión de Ucrania. Además, han demostrado su utilidad en la reducción de precios energéticos, como se ha visto recientemente en España. Por tanto, mientras en EE. UU. el sector puede exigir una revisión más crítica, en Europa sigue teniendo todo el sentido como parte esencial del mix energético.
Deuda europea: una fuente de estabilidad
En el ámbito de renta fija, la situación de los mercados europeos ofrece hoy un elemento de confianza y estabilidad. A lo largo del año hemos asistido a una normalización de las curvas de tipos: retrocesos en los tramos cortos y una cierta subida de rentabilidades en los largos, especialmente en economías como Alemania. Esta evolución, más allá de episodios puntuales de volatilidad, refleja una mayor racionalidad en el comportamiento de la deuda.
Todo ello contribuye a configurar una imagen de estabilidad en el mercado de capitales europeo, con primas de riesgo contenidas y estructuras de tipos que permiten confiar en el papel de los bonos como ancla de equilibrio macroeconómico.