Michael Burry compra acciones de Salesforce y otras empresas de software tras la caída provocada por la venta masiva impulsada por la IA.

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Capitalbolsa | 17 abr, 2026 11:42
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Puntos clave
  • Michael Burry vuelve a tomar posiciones en software tras la fuerte corrección del sector.
  • Su tesis es que la caída reciente ha estado más relacionada con factores técnicos y de financiación que con un deterioro real del negocio.
  • Entre los nombres destacados están PayPal, Adobe, Autodesk, Veeva, Salesforce y MSCI.

Michael Burry vuelve a moverse donde más incomodidad hay. Tras el fuerte castigo sufrido por muchas compañías de software, el inversor conocido por anticipar grandes desequilibrios de mercado ha decidido aprovechar la caída y reconstruir exposición en un segmento que hoy genera más dudas que entusiasmo. La tesis que recoge Yun Li es clara: el ajuste reciente habría estado impulsado más por tensiones técnicas y financieras que por un empeoramiento profundo de los fundamentales.

Burry ve una caída exagerada por factores técnicos

Según explica Yun Li, Michael Burry cree que se generó un bucle de retroalimentación negativa entre la caída de las acciones y el estrés en parte de la deuda bancaria vinculada al ecosistema del software. Esa dinámica habría acelerado las ventas y empujado al sector a niveles que, a su juicio, ya ofrecen una oportunidad de compra.

Su argumento no es que todo el software esté barato sin discusión. Su argumento es más concreto: la presión técnica que ha golpeado a estas compañías no debería seguir pesando mucho más tiempo, al menos no con la misma intensidad. En otras palabras, Burry cree que el mercado ha castigado más de la cuenta a determinados nombres y que ahí puede haber valor.

La idea central es que el desplome del software no habría sido solo una historia de IA amenazando modelos de negocio, sino también una historia de ventas forzadas y estrés financiero amplificando el movimiento.

El miedo a la IA ha golpeado con fuerza al sector

La corrección no ha sido menor. El software venía siendo uno de los grupos favoritos del mercado, pero el auge de la inteligencia artificial ha empezado a abrir una pregunta incómoda: qué modelos de negocio seguirán siendo defensables cuando los grandes modelos de lenguaje ganen más capacidades. Esa duda ha pesado mucho en bolsa y ha provocado una revisión muy agresiva del sentimiento.

Yun Li subraya que el ETF sectorial de software acumulaba una caída cercana al 28% desde su máximo de septiembre, entrando ya en mercado bajista. Eso refleja hasta qué punto el mercado ha pasado de pagar crecimiento con alegría a exigir pruebas mucho más duras de resiliencia competitiva.

Las apuestas concretas de Burry

Michael Burry ha revelado una posición cercana al 3,5% en PayPal y mantiene además exposición en Fiserv, Adobe, Autodesk y Veeva Systems. A eso se suma su intención de añadir posiciones en Salesforce y MSCI. La selección no parece casual. Según la información recogida por Yun Li, Burry insiste en que estas compañías no dependen del mercado de crédito privado que ha estado generando parte del ruido en el sector.

Ese matiz importa porque revela cómo está construyendo la apuesta: no está comprando software en bloque, sino nombres que considera menos expuestos a esa tensión financiera y, al mismo tiempo, menos vulnerables a una disrupción directa e inmediata por IA.

No está comprando narrativa. Está intentando separar empresas castigadas por el pánico de empresas cuyo negocio realmente puede quedar dañado.

No todo el software saldrá ileso

Aquí está el punto más interesante. Burry no niega que la inteligencia artificial vaya a golpear de lleno a parte del sector. De hecho, admite que hay compañías cuyos modelos de negocio pueden verse seriamente afectados por el avance de los grandes modelos de lenguaje. Lo que sostiene es que eso no ocurre en los nombres que ha seleccionado, después de haberlos analizado desde el punto de vista competitivo, forense y fundamental.

Esa diferencia es crucial. Porque el mercado, en fases de miedo, tiende a vender primero y discriminar después. Y justo ahí es donde Burry cree que se está abriendo la oportunidad: en compañías que han sido arrastradas por la ola bajista sin que su caso concreto justifique un castigo tan severo.

Qué lectura deja para el inversor

La maniobra de Michael Burry no significa que el suelo del software esté garantizado. Significa algo más útil: que un inversor acostumbrado a entrar donde el consenso está incómodo cree que el mercado ha mezclado demasiadas cosas a la vez en este ajuste. Ha metido en el mismo saco estrés de financiación, dudas sobre crédito privado, temor a la IA y revisión de múltiplos.

Cuando eso ocurre, suelen aparecer oportunidades, pero no de forma indiscriminada. La lección no es “comprar todo el software”. La lección es mucho más fina: mirar qué compañías han sido castigadas por contagio y cuáles merecen realmente seguir bajo sospecha. Y ahí es exactamente donde Burry ha decidido volver a poner dinero.

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