La computación cuántica asoma como el próximo gran salto tecnológico, según UBS
- UBS ve en la computación cuántica uno de los grandes motores potenciales del próximo ciclo tecnológico.
- El liderazgo se concentra en pocas arquitecturas de qubits superconductores y de iones atrapados, con grandes tecnológicas a la cabeza.
- Los pure players cuánticos ofrecen alta opcionalidad… pero con una volatilidad muy superior a la del mercado.
Con unas valoraciones tecnológicas en niveles muy exigentes, la computación cuántica empieza a perfilarse como uno de los focos que podrían marcar la siguiente etapa del sector. Según un amplio informe de UBS, ya se están produciendo avances relevantes que justifican prestar atención a un segmento todavía inmaduro, pero con un potencial disruptivo extraordinario.
En el último año, el interés de Wall Street por esta tecnología se ha intensificado. Los grandes grupos tecnológicos han acelerado sus desarrollos, mientras que algunas compañías especializadas de menor tamaño han registrado fuertes subidas en bolsa, acompañadas de correcciones igualmente bruscas. UBS subraya que el mercado sigue fragmentado y lejos de una adopción generalizada, pero identifica tres áreas donde el impacto podría ser más profundo: simulación molecular, optimización e inteligencia artificial y criptografía.
Una nueva frontera de capacidad de cálculo
Según detalla UBS, este punto de ventaja cuántica podría alcanzarse ya en la década de 2030. Para ponerlo en contexto, replicar ese nivel de cálculo con tecnología clásica exigiría el equivalente a 10²¹ GPUs, mientras que un sistema cuántico funcional podría construirse con una inversión de apenas decenas de millones de dólares. Esa brecha de costes y potencia explica el creciente interés estratégico de gobiernos y grandes compañías.
Al mismo tiempo, la entidad recuerda que la computación cuántica no sustituirá de golpe a los sistemas actuales, sino que convivirá con ellos, especializándose en problemas donde la mejora sea realmente exponencial: diseño de nuevos materiales, optimización compleja o seguridad criptográfica de nueva generación.
La batalla por el qubit y los actores clave
Uno de los grandes debates del sector es qué tipo de qubit —la unidad básica de información cuántica— acabará imponiéndose. Existen múltiples enfoques, pero hoy los más avanzados son los qubits superconductores y los qubits de iones atrapados. Esta realidad estrecha el liderazgo a un número reducido de compañías con recursos y capacidades muy específicos.
Entre los gigantes tecnológicos, Alphabet y IBM apuestan de forma decidida por arquitecturas superconductoras, mientras que Microsoft y Amazon siguen estrategias más mixtas, ofreciendo acceso a distintas modalidades cuánticas a través de la nube. UBS considera a Alphabet un pionero en software cuántico y corrección de errores, destacando los avances logrados con su chip Willow, al tiempo que subraya la combinación de desarrollo interno y alianzas que están desplegando Microsoft y Amazon.
Junto a estos grandes grupos, el informe también pone el foco en los llamados “pure players” de computación cuántica, como IonQ, D-Wave Quantum o Rigetti Computing. Estas compañías ofrecen una exposición directa al desarrollo de la tecnología, pero concentran un riesgo muy elevado: fuertes tramos de subida seguidos de caídas significativas y una sensibilidad extrema al flujo de noticias y a la percepción del mercado.
Alta opcionalidad, alta volatilidad
La lectura de UBS es prudente, pero constructiva a largo plazo. La computación cuántica todavía no está preparada para una implantación masiva, pero los avances recientes indican que el sector está entrando en una fase más tangible. Para los inversores, esto implica asumir una elevada dispersión de resultados y un riesgo significativo, especialmente en los valores más pequeños y especializados.
Desde la óptica de la asignación de activos, la computación cuántica se perfila menos como una apuesta táctica a corto plazo y más como una opción estratégica de largo recorrido. La selección de compañías, el tamaño de la posición y la capacidad de soportar volatilidad serán factores decisivos para capturar el potencial del segmento sin asumir un riesgo excesivo dentro de la cartera.