Deborah Cunningham: la liquidez sigue ganando atractivo en un mercado marcado por la incertidumbre
- Los tipos elevados siguen sosteniendo el atractivo de los fondos monetarios.
- La incertidumbre geopolítica refuerza los flujos hacia liquidez, aunque el efectivo mantiene valor propio.
- Federated Hermes cree que una Fed más inmóvil podría prolongar el tirón de este segmento.
Los mercados monetarios continúan beneficiándose de una combinación especialmente favorable: tipos de interés altos, rentabilidades todavía atractivas en liquidez y un entorno geopolítico que sigue empujando a muchos inversores hacia posiciones más defensivas. Esa es la visión que traslada Deborah Cunningham, directora de inversiones de mercados globales de liquidez en Federated Hermes, al analizar por qué el dinero sigue concentrándose en este tipo de vehículos.
Los tipos altos siguen siendo el gran soporte
Según explica Cunningham, los atractivos rendimientos que siguen ofreciendo los mercados monetarios gracias al nivel todavía elevado del tipo de los fondos federales continúan siendo uno de los principales motores del flujo inversor. No se trata de un apoyo menor: los activos totales de los fondos del mercado monetario se han mantenido firmes en torno a los 7,45 billones de dólares, una cifra que refleja hasta qué punto la liquidez sigue ocupando un lugar central en la asignación de carteras.
La lectura es clara. Mientras la Reserva Federal no ejecute un giro decidido hacia recortes profundos, el efectivo y los productos monetarios seguirán ofreciendo una rentabilidad suficientemente competitiva como para retener patrimonio, especialmente frente a otros activos cuyo comportamiento depende más del ciclo económico o del apetito por el riesgo.
La geopolítica refuerza el movimiento hacia liquidez
Cunningham añade un segundo factor decisivo: la tensión política internacional. A su juicio, nada limita más la toma de riesgos que la agitación política, y eso está llevando a muchos inversores a reforzar exposición a liquidez en un momento en el que los focos de incertidumbre geopolítica siguen muy presentes.
Con todo, su reflexión va un poco más allá del argumento puramente defensivo. La experta insiste en que el efectivo es una clase de activo en sí misma, con méritos propios, y no simplemente un refugio coyuntural frente a la volatilidad bursátil o frente a sobresaltos geopolíticos. Esa distinción es importante porque sugiere que los flujos hacia monetarios no dependen exclusivamente del miedo, sino también de una evaluación racional del binomio rentabilidad-riesgo.
Irán y la Fed marcarán el siguiente paso
De cara a los próximos meses, Cunningham cree que la evolución del conflicto con Irán será una variable central para entender si parte de ese dinero vuelve a salir de liquidez en busca de activos con más riesgo. La cuestión, según plantea, será identificar el momento en que los inversores consideren que el entorno geopolítico ha mejorado lo suficiente como para regresar a la renta variable, ya sea para aprovechar valoraciones deprimidas o para participar en el crecimiento que muchos analistas esperan una vez concluya el conflicto.
Sin embargo, ahí aparece una derivada clave: la guerra podría mantener a la Fed más tiempo al margen. Cunningham advierte de que, si el encarecimiento del petróleo termina alterando el comportamiento de la inflación, es perfectamente posible que la Reserva Federal no se mueva en absoluto este año. Y si eso ocurre, los rendimientos del mercado monetario podrían mantenerse cerca de los niveles actuales durante más tiempo, sosteniendo así el atractivo del segmento.
En definitiva, la tesis de Deborah Cunningham, directora de inversiones de mercados globales de liquidez en Federated Hermes, es bastante directa: mientras persistan unos tipos todavía altos, la incertidumbre geopolítica siga contenida pero no resuelta y la Fed conserve una posición de espera, la liquidez tiene argumentos sólidos para seguir reteniendo dinero.