Los “Perros del Dow” pierden brillo: una nueva estrategia de dividendos gana por goleada
- La clásica estrategia de los “Perros del Dow” ha perdido eficacia en los últimos años.
- Un enfoque basado en dividendos altos relativos (frente a su propia historia) ha batido al Dow y a los Dogs a largo plazo.
- Las carteras de la metodología “Timely Ten” de Kelley Wright han superado a los “Perros del Dow” en casi 7 puntos anuales.
Durante décadas, la estrategia de los “Perros del Dow” fue el método estrella para los inversores en dividendos: seleccionar a final de año las diez acciones del Dow Jones con mayor rentabilidad por dividendo y mantenerlas durante los siguientes doce meses. Su encanto residía en su extrema sencillez, muy pocas operaciones, costes bajos y un historial que, durante buena parte del siglo pasado, mostraba una clara capacidad para batir al mercado estadounidense.
Sin embargo, el tiempo ha pasado factura. El fondo Elements Dogs of the Dow, que replicaba de forma sistemática esta estrategia desde finales de 2007 hasta su cierre en 2022, logró seguir el ritmo del Dow Jones solo durante los primeros años; a partir de finales de la década de 2010 comenzó a quedarse atrás de manera significativa.
Del dividendo absoluto al dividendo relativo
La clave, según el análisis de Mark Hulbert, no es renunciar a los dividendos, sino afinar la forma de seleccionarlos. En lugar de centrarse en los valores con el dividendo absoluto más alto del índice, propone fijarse en aquellas compañías cuyo dividendo se sitúa en la parte alta de su propio rango histórico. Es decir, buscar títulos que estén baratos en términos relativos, no simplemente los que pagan más hoy.
Este enfoque lo viene defendiendo desde hace años el boletín Investment Quality Trends, dirigido por Kelley Wright. Sus carteras modelo se construyen precisamente a partir de esta idea de “alto rendimiento relativo”, seleccionando compañías de calidad que cotizan con una rentabilidad por dividendo elevada frente a su media histórica, pero sin caer necesariamente en los extremos de mayor yield del mercado.
Los datos auditados por la firma de Hulbert son elocuentes: en el mismo periodo de casi 15 años en el que se evalúa el comportamiento del fondo de los Dogs, las carteras modelo de Wright han superado a la estrategia de los “Perros del Dow” en 6,9 puntos porcentuales anualizados y al propio Dow Jones en 1,6 puntos anualizados. Es decir, una diferencia acumulada muy significativa en un horizonte de largo plazo.
Dos listas, cero coincidencias
Un dato curioso que refuerza la tesis de Hulbert es que las diez acciones que integran hoy la clásica lista de los “Perros del Dow” no coinciden ni una sola vez con las que forman parte de la lista de los “Timely Ten” de Wright, que recoge sus diez recomendaciones principales. El rendimiento medio actual de las diez acciones con mayor dividendo del Dow ronda el 3,4%, mientras que la media de las favoritas de Wright se sitúa en torno al 2,9%.
Es decir, las compañías seleccionadas por la metodología de rendimiento relativo pagan, de media, un dividendo algo más bajo pero presentan mejor comportamiento global a largo plazo. Entre los nombres que aparecen en la última lista de los “Timely Ten” se encuentran, por ejemplo, Becton Dickinson, Chemed, Clorox, Omnicom Group y T. Rowe Price Group, todas ellas empresas con historiales consolidados de pago de dividendos y capacidad de generación de caja.
La conclusión práctica para el inversor que revisa su cartera a final de año es clara: centrarse solo en las acciones con el dividendo más alto puede ser una trampa. La historia reciente muestra que suele ser más rentable seleccionar compañías de calidad cuyo dividendo esté elevado frente a su media histórica, aunque no encabecen el ranking de yield del índice.
Lección para la planificación de fin de año
De cara a los ajustes de fin de ejercicio, el mensaje de Hulbert es que merece la pena ir más allá de los “Perros del Dow” y de cualquier regla mecánica basada únicamente en el mayor dividendo absoluto. La experiencia de las últimas décadas sugiere que el verdadero valor está en combinar calidad del negocio, historial de pagos y dividendo elevado en términos relativos, en lugar de perseguir simplemente las rentabilidades más altas del momento.