BofA alerta de síntomas de burbuja, pero la IA aún tendría gasolina
- BofA ve señales crecientes de comportamiento “burbuja” en bolsas globales, pero la IA aún tendría recorrido.
- La presión especulativa se concentra en nuclear, cuántica y algunos mercados asiáticos como Corea del Sur.
- El banco advierte: el mercado se vuelve más frágil y el paralelismo con los años 90 gana fuerza.
Los mercados de renta variable están empezando a mostrar síntomas que recuerdan a una fase de exceso, pero el “trade” de la inteligencia artificial todavía no habría agotado su potencial. Así lo explica Eamonn Sheridan en el medio original, al recoger las conclusiones de Bank of America Global Research, que en su informe Global Equity Volatility Insights detecta un repunte de comportamientos típicos de burbuja en algunas áreas… aunque el núcleo de la IA, por ahora, sigue lejos de un “pico” clásico.
Dónde se concentra la presión especulativa
Según el análisis de Bank of America, el Indicador de Riesgo de Burbuja (BRI) muestra que la presión especulativa se ha intensificado en segmentos concretos. Entre ellos, destacan temáticas como acciones ligadas a la energía nuclear y el universo cuántico, además de ciertos mercados bursátiles asiáticos. El banco pone el foco de forma particular en el Kospi de Corea del Sur, donde el calentamiento de expectativas sería más evidente.
La lectura es importante: el “calor” no estaría repartido por igual, sino que se concentra en áreas donde el relato y la narrativa han disparado la especulación antes de que el mercado central entre en fase de euforia total.
IA: más recorrido… pero sin inmunidad
En contraste con esas “bolsas calientes”, el núcleo de la IA —que el banco asocia a referencias como el S&P 500, el Nasdaq Composite y los llamados Siete Magníficos— mostraría por ahora señales de burbuja relativamente moderadas. Esta divergencia es la base del argumento de BofA: las acciones vinculadas a la IA podrían seguir extendiendo el rally y tener margen para avanzar incluso hacia 2026, a pesar del aumento de riesgos en el conjunto del mercado.
Pero el banco introduce un matiz clave: que el núcleo de IA no esté en máximos de euforia no implica ausencia de riesgo. Al revés, podría significar que el mercado está aún en una fase relativamente temprana del ciclo, y que el exceso podría ir creciendo a medida que el entusiasmo se expanda.
El paralelismo con los ciclos tecnológicos del pasado
Bank of America también advierte de que la trayectoria de la renta variable estadounidense empieza a parecerse cada vez más a anteriores ciclos de auge tecnológico. En concreto, los analistas comparan el repunte del Nasdaq tras el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022 con el impulso que se vivió tras el lanzamiento de Netscape en la segunda mitad de los años 90, una etapa que terminó desembocando en la burbuja puntocom.
El mensaje del banco es que ignorar por completo el riesgo de burbuja sería caer en la complacencia: aunque la IA todavía no esté en “extremos”, el mercado global se vuelve más frágil a medida que las valoraciones se estiran y cambian las dinámicas de volatilidad.
Conclusión: la IA puede alargar el ciclo… y también el riesgo
En este marco, BofA no plantea la IA como una excepción a la dinámica de burbuja, sino como un posible catalizador de un auge más amplio y prolongado en el precio de los activos. Es decir: la IA puede seguir tirando del mercado, pero también puede ser el combustible que alimente una fase más intensa de exceso si el entusiasmo se generaliza.
En definitiva, como resume el medio original, el diagnóstico es doble: resiliencia a corto plazo para los líderes en IA, pero riesgo creciente a largo plazo de que la presión especulativa se extienda y termine provocando una corrección más amplia si el mercado entra en modo eufórico.