Julius Baer rebaja sus objetivos para el oro y la plata tras el giro técnico bajista
- Julius Baer atribuye la caída del oro y la plata al deterioro técnico y a los flujos de salida.
- El mercado vuelve a centrarse en la política monetaria de la Fed, el dólar y los rendimientos reales.
- La firma rebaja sus objetivos para oro y plata, aunque mantiene sin cambios su visión de fondo.
La presión vendedora sobre el oro y la plata continúa. Según Carsten Menke, responsable de Next Generation Research en Julius Baer, el movimiento no responde tanto a un cambio profundo en los fundamentales como a un giro en la tendencia técnica y a la salida de flujos del mercado.
Ambos metales acumulan caídas cercanas al 6% desde el inicio de la semana, después de romper niveles técnicos relevantes. Para Menke, el comportamiento recuerda al de la fase alcista reciente, pero en sentido contrario: antes los flujos impulsaban los precios al alza; ahora los están empujando a la baja.
Noticia relacionada

La Fed vuelve a dominar la narrativa
El principal catalizador de fondo es la expectativa de que la Reserva Federal pueda llegar a subir los tipos de interés si la economía estadounidense combina mayor inflación con crecimiento más sólido. Julius Baer no espera, por ahora, una subida de tipos, pero reconoce que ese riesgo ha aumentado y que el mercado lo está incorporando con rapidez.
Ese cambio de foco ha desplazado temporalmente otros factores positivos para el oro, como las compras de bancos centrales o la demanda de inversores de mercados emergentes. En la plata, también ha quedado en segundo plano la demanda industrial, especialmente la vinculada a sectores como la energía solar.
El mercado de metales preciosos vuelve a moverse menos por sus fundamentales estructurales y más por la lectura inmediata de tipos, dólar, bonos reales y flujos de inversión.
El indicador clave: los productos respaldados por metal físico
Para Julius Baer, el dato más importante a vigilar ahora no está solo en los futuros, sino en las tenencias de productos respaldados físicamente por oro y plata. Estos vehículos han empezado a registrar salidas desde el inicio de la guerra de Irán, aunque de momento no se ha producido una capitulación masiva.
Ese es precisamente el mayor riesgo de corto plazo: que los inversores decidan cerrar posiciones para limitar pérdidas o proteger las ganancias acumuladas durante la fuerte subida previa. En los metales preciosos, el impacto de los flujos puede ser muy intenso, especialmente cuando los niveles técnicos se deterioran.
- Oro: sigue apoyado estructuralmente por compras de bancos centrales.
- Plata: sufre por el enfriamiento de la demanda industrial y los precios elevados.
- Riesgo principal: salidas más agresivas de productos físicos respaldados por metal.
- Variable clave: claridad sobre la política monetaria estadounidense.
Rebaja de objetivos para oro y plata
Julius Baer mantiene su visión de fondo, pero ajusta sus precios objetivo para reflejar la nueva presión del mercado. La firma sitúa ahora sus objetivos para el oro en 4.250 dólares por onza a tres meses y 4.500 dólares a doce meses.
En el caso de la plata, rebaja sus previsiones a 67,5 dólares por onza a tres meses y 65 dólares a doce meses. La firma también mantiene su posición larga en el ratio oro/plata, lo que implica una preferencia relativa por el oro frente a la plata.
La rebaja de objetivos no supone un cambio radical de tesis, sino un reconocimiento de que la presión técnica y los flujos pueden dominar el mercado durante más tiempo del esperado.
Volatilidad hasta que vuelva la claridad
El entorno sigue siendo complejo para los metales preciosos. Si el mercado empieza a descontar con más fuerza una Fed restrictiva, el dólar y los rendimientos reales pueden seguir actuando como freno para el oro y la plata. Si, por el contrario, se reduce el riesgo de nuevas subidas de tipos, los fundamentales estructurales podrían volver a ganar peso.
La conclusión de Julius Baer es que la volatilidad seguirá elevada hasta que haya mayor claridad sobre la política monetaria estadounidense. Mientras tanto, los flujos continuarán marcando el ritmo, incluso por encima de factores de largo plazo como las compras de bancos centrales o la demanda industrial.