Goldman alerta de riesgo de racionamiento de combustible aéreo en Reino Unido
- Goldman advierte de una tensión extrema en el mercado europeo de combustible para aviones.
- Reino Unido aparece como el país más vulnerable por su alta dependencia de importaciones.
- Un acuerdo sobre Ormuz aliviaría el crudo, pero no resolvería de inmediato el problema de productos refinados.
La caída del Brent por debajo de los 100 dólares tras las informaciones sobre un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán no elimina el riesgo energético acumulado en Europa. Según el análisis citado por Tyler Durden, Goldman Sachs advierte de que los mercados físicos de productos refinados, especialmente combustible para aviones y diésel, siguen bajo una tensión extrema de cara al verano y comienzos del otoño.
La clave es que una eventual reapertura del Estrecho de Ormuz no normalizaría de forma inmediata las cadenas globales de suministro. Tras meses de interrupciones en los flujos de petroleros, los inventarios de algunos productos refinados están muy ajustados y podrían caer a niveles peligrosamente bajos si la normalización se retrasa.
El riesgo se desplaza del crudo a los productos refinados
Goldman Sachs, a través de Michele Della Vigna, señala que Europa podría enfrentarse a un escenario de “tensión física extrema” en diésel y combustible para aviación durante el verano. El problema ya no se limita al precio del petróleo, sino a la disponibilidad efectiva de productos refinados en los mercados regionales.
El banco estima que Europa puede sufrir una pérdida bruta de unos 500.000 barriles diarios de combustible para aviones procedentes del Golfo y de exportadores asiáticos que utilizan Ormuz. Goldman asume que alrededor de la mitad de ese déficit podría compensarse con cargamentos redirigidos desde Estados Unidos y África Occidental, lo que dejaría una pérdida neta cercana a 250.000 barriles diarios.
En diésel, el impacto estimado sería de unos 220.000 barriles diarios, que tendría que absorberse mediante la reducción de inventarios europeos.
El mercado puede celebrar una bajada del Brent, pero el verdadero cuello de botella está en los productos refinados. Ahí la normalización será más lenta y más desigual.
Reino Unido, el punto más vulnerable
Goldman identifica a Reino Unido como el mercado europeo de combustible para aviones con mayor riesgo. La razón es doble: es el mayor importador neto de jet fuel de Europa, con unas compras cercanas a 195.000 barriles diarios, y carece de reservas públicas suficientes para amortiguar una caída prolongada de suministros.
En un escenario adverso, los inventarios comerciales británicos podrían caer por debajo de los 10 días de cobertura hacia mediados de verano. Ese nivel aumentaría el riesgo de medidas de racionamiento destinadas a frenar la reducción de existencias, con impacto potencial sobre los vuelos comerciales.
Los países exportadores netos, como Países Bajos o Grecia, estarían más protegidos desde el punto de vista físico, aunque no quedarían aislados del impacto en precios.
Europa necesita atraer cargamentos de otras regiones
Para cubrir el déficit, Europa tendrá que atraer más cargamentos desde otras zonas, incluidos Estados Unidos, África Occidental y refinerías como Dangote en Nigeria. Pero para que esos flujos se redirijan hacia el continente, los precios europeos del jet fuel tendrán que mantenerse elevados.
Esto implica que, incluso con el Brent corrigiendo, los márgenes de productos refinados pueden seguir tensionados. Los refinadores estadounidenses ya estarían aumentando con fuerza la producción de combustible para aviones para aprovechar márgenes históricamente altos y aliviar parcialmente la escasez global.
Europa tendrá que pagar precios suficientemente altos para competir por cargamentos globales. Eso reduce el riesgo de desabastecimiento, pero mantiene presión sobre aerolíneas, logística y consumidores.
Impacto sobre aerolíneas y capacidad de vuelos
El sector aéreo ya empieza a ajustar su comportamiento. Según el análisis, las aerolíneas europeas han reducido ligeramente su capacidad de verano, mientras que las rutas de Oriente Medio han sufrido recortes mucho más acusados hasta finales de junio.
Si la tensión en jet fuel se prolonga, el impacto podría trasladarse a precios de billetes, disponibilidad de rutas y márgenes de las compañías aéreas. El riesgo es especialmente relevante en plena temporada alta de viajes, cuando la demanda de combustible para aviación suele repuntar.
El acuerdo con Irán no resolvería todo de golpe
El posible acuerdo entre Washington y Teherán puede aliviar la presión sobre el crudo y mejorar el sentimiento de mercado, pero Goldman advierte de que el daño acumulado en las cadenas de suministro tardará en corregirse. El problema no es solo reabrir Ormuz, sino reconstruir flujos, normalizar rutas, recomponer inventarios y atraer producto refinado suficiente hacia Europa.
Si la normalización del Golfo se produce en junio, Goldman ve los inventarios europeos de jet fuel cayendo hacia umbrales críticos ya a finales de mayo y por debajo de ellos en junio. Si la normalización se retrasa hasta julio, el escenario sería bastante más adverso, con riesgo de agotamiento progresivo de existencias hacia final de año.
En resumen, el mercado energético europeo sigue frágil. La caída del Brent puede dar alivio a bolsas y bonos, pero el combustible para aviones y el diésel muestran una tensión física que no se arregla con titulares diplomáticos. Para Reino Unido, el riesgo de racionamiento ya no es una hipótesis remota si Ormuz tarda en normalizarse y los inventarios siguen cayendo.