El petróleo vuelve a subir: la tregua con Irán no logra reactivar el tráfico por Ormuz
- El petróleo vuelve a subir porque la tregua entre EE.UU. e Irán no ha reactivado el tráfico por el estrecho de Ormuz.
- Los flujos marítimos siguen prácticamente paralizados y los costes logísticos continúan disparados.
- Además, los ataques sobre infraestructuras saudíes añaden más presión a una oferta ya muy dañada.
El mercado del crudo vuelve a demostrar que no se fía de la tregua. Aunque el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán había servido para enfriar parte del pánico inicial, la realidad operativa sigue siendo muy distinta: el tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz continúa prácticamente bloqueado y eso mantiene la presión sobre los precios.
El petróleo sube porque el problema real sigue sin resolverse
Durante la sesión, el WTI para entrega en mayo subía alrededor de un 0,7%, hasta los 98,58 dólares por barril, mientras que el Brent avanzaba en una magnitud similar, hasta los 96,56 dólares. El movimiento refleja una idea bastante simple: los inversores pueden celebrar una desescalada diplomática, pero el mercado físico solo se relaja cuando el suministro vuelve a circular con cierta normalidad.
Y ahora mismo no está ocurriendo. El estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra transitaba alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo, sigue funcionando a medio gas. La reapertura prometida no se ha traducido en una normalización real del tráfico marítimo, de modo que el cuello de botella energético continúa plenamente abierto.
Ormuz sigue casi parado
Las navieras siguen operando con extrema cautela. Según varias voces del sector, la situación continúa siendo caótica, sin un procedimiento claro y estable para atravesar la zona. Algunos buques han optado por rutas distintas a las habituales, mucho más pegadas a la costa iraní, mientras que las cifras que se manejan en seguros, fletes y compensaciones por riesgo son cada vez más elevadas.
Eso significa que el bloqueo no solo reduce el volumen de crudo que puede salir con normalidad, sino que además encarece todo el sistema logístico. Y cuando el coste de mover el petróleo sube de forma tan agresiva, la presión termina filtrándose al conjunto del mercado energético.
Arabia Saudí añade más tensión a la oferta
Por si el problema en Ormuz no fuera suficiente, Arabia Saudí también está sufriendo daños en infraestructuras clave. Los ataques sobre estaciones de bombeo, yacimientos y refinerías han reducido la capacidad de producción del reino en torno a 600.000 barriles diarios y también han recortado el flujo a través del oleoducto Este-Oeste en alrededor de 700.000 barriles al día.
Ese oleoducto era precisamente una de las principales alternativas para exportar crudo saudí hacia el mar Rojo, evitando la dependencia del Golfo Pérsico en plena crisis. Si esa vía también queda dañada o limitada, el margen de maniobra del principal productor de la OPEP se estrecha todavía más.
El mercado teme semanas de tensión
El trasfondo es preocupante. Con las importaciones del Golfo cayendo por debajo de ciertos niveles y los tiempos de viaje alargándose durante semanas, muchos compradores pueden verse obligados a tirar de inventarios o buscar suministro alternativo durante al menos otro mes. Eso mantiene una elevada prima de riesgo sobre el crudo, incluso aunque la demanda empiece a resentirse por los precios altos.
En definitiva, el alto el fuego ha servido para frenar el pánico más extremo, pero no ha reparado el daño operativo. Y mientras el flujo por Ormuz siga bloqueado y Arabia Saudí continúe sufriendo interrupciones, el petróleo seguirá cotizando no solo riesgo geopolítico, sino escasez real de oferta.