El oro consolida entre geopolítica y riesgo de una Fed más dura
- El oro continúa consolidando ante la falta de avances entre EE.UU. e Irán.
- El principal riesgo para el metal precioso es una Reserva Federal más dura si la inflación sigue elevada.
- Técnicamente, el oro se mueve entre el soporte de 4.650 dólares y la resistencia de 4.770 dólares.
El oro sigue atrapado en una fase de consolidación, sin una dirección clara, mientras se prolonga el bloqueo en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. La ausencia de avances sobre el conflicto y la reapertura del Estrecho de Ormuz mantiene al mercado en modo espera, con los inversores pendientes tanto del riesgo geopolítico como del comportamiento de la inflación.
Según el análisis de Giuseppe Dellamotta, el metal precioso mantiene cierto apoyo por la incertidumbre internacional, pero ese respaldo se ve limitado por un factor cada vez más importante: el riesgo de que la Reserva Federal adopte un tono más agresivo si los datos de precios y actividad en Estados Unidos siguen mostrando fortaleza.
La Fed se convierte en el gran obstáculo para el oro
El oro suele beneficiarse de escenarios de tensión geopolítica y expectativas de bajadas de tipos. Sin embargo, el problema actual es que la inflación continúa elevada y los datos estadounidenses siguen siendo resistentes. En este contexto, la Fed podría verse obligada a abandonar su sesgo de relajación monetaria.
Si nada cambia antes de la reunión de junio, el mercado podría enfrentarse a una sorpresa de tono hawkish. Un banco central más duro, con menos margen para recortar tipos, sería negativo para el oro, ya que elevaría las rentabilidades reales y aumentaría el coste de oportunidad de mantener un activo que no paga cupón.
La paradoja para el oro es clara: la geopolítica le da soporte, pero si esa misma tensión mantiene el petróleo alto y alimenta la inflación, la Fed puede acabar convirtiéndose en un freno.
Ormuz sigue marcando el escenario
Una resolución rápida del conflicto y la reapertura del Estrecho de Ormuz podrían favorecer inicialmente al oro si provocan una caída del petróleo y alivian las expectativas de inflación. Ese escenario aumentaría las apuestas por futuras bajadas de tipos y reduciría la presión sobre la Fed.
Por el contrario, si Ormuz permanece cerrado durante más tiempo y el crudo sigue elevado, aumentaría el riesgo de que la inflación se mantenga alta. En ese caso, la Fed tendría más incentivos para endurecer el mensaje, lo que limitaría el potencial alcista del oro.
Análisis técnico: rango entre 4.650 y 4.770 dólares
Desde el punto de vista técnico, el oro se mantiene en una zona de indefinición. En gráfico diario, el precio cotiza entre dos directrices relevantes, sin señales claras de ruptura. El análisis de corto plazo muestra mejor la situación actual: el metal se mueve dentro de un rango entre el soporte de 4.650 dólares y la resistencia de 4.770 dólares.
Mientras el precio respete el soporte de 4.650 dólares, los compradores podrían intentar empujar de nuevo hacia la parte alta del rango y, si se supera la resistencia de 4.770 dólares, el siguiente objetivo se situaría en torno a los 4.890 dólares.
En cambio, una ruptura bajista de los 4.650 dólares cambiaría el sesgo de corto plazo y podría abrir la puerta a una caída hacia la zona de 4.350 dólares.
La lectura técnica es sencilla: el oro está en rango. Por encima de 4.770 dólares mejoraría el escenario alcista; por debajo de 4.650 dólares aumentaría el riesgo de una corrección más profunda.
Catalizadores de corto plazo
La sesión estará marcada por el IPP de Estados Unidos y por la reunión entre Trump y Xi Jinping. Mañana, el foco se desplazará a las ventas minoristas estadounidenses y a las nuevas peticiones semanales de subsidio por desempleo.
Estos datos serán relevantes porque pueden alterar las expectativas sobre la Fed. Unas cifras de inflación o consumo más fuertes reforzarían el riesgo de un mensaje monetario más duro, mientras que datos más débiles podrían dar algo de oxígeno al oro.