El mundo pierde casi 1.000 millones de barriles y el Brent aún podría subir más
- El mercado mundial habría perdido cerca de 1.000 millones de barriles de suministro en 75 días.
- La AIE prevé que el mercado pase de superávit a un déficit de 1,8 millones de barriles diarios.
- Algunos expertos creen que el Brent podría volver rápidamente a 125 dólares e incluso acercarse a 150 dólares.
El petróleo ha subido con fuerza desde el inicio de la guerra con Irán, pero algunos analistas creen que el mercado todavía no está descontando correctamente la magnitud del shock de oferta. Según MarketWatch, el mundo habría perdido cerca de 960 millones de barriles de crudo en apenas 75 días, una cifra que refleja el impacto de la práctica paralización de los flujos a través del estrecho de Ormuz.
La referencia Brent ya acumula un avance cercano al 50% desde finales de febrero, hasta moverse en torno a los 105 dólares por barril. Sin embargo, para Brian Kessens, gestor senior de Tortoise Capital citado por Myra P. Saefong, los precios deberían estar todavía más altos si se tiene en cuenta la magnitud de la pérdida de suministro y la falta de visibilidad sobre cuándo podrá normalizarse el tráfico energético en la zona.
Un mercado que puede pasar a déficit
La Agencia Internacional de la Energía estima que el mercado petrolero global puede pasar este año de una situación de superávit a un déficit relevante. Sus previsiones apuntan a una demanda mundial de unos 104 millones de barriles diarios, frente a una oferta de 102,2 millones, incluso bajo el supuesto de que los flujos por Ormuz comiencen a recuperarse gradualmente a partir de junio.
Ese desequilibrio implicaría un déficit de aproximadamente 1,8 millones de barriles diarios, equivalente a unos 657 millones de barriles en el conjunto del año. La lectura es clara: la destrucción de demanda provocada por los precios más altos y la presión inflacionista no estaría siendo suficiente para compensar el golpe sufrido por el lado de la oferta.
El mercado parece estar apostando por una solución relativamente rápida, pero los datos de oferta sugieren que el riesgo energético puede estar infravalorado.
El riesgo de ver el Brent en 125-150 dólares
Varios expertos citados por MarketWatch advierten de que, sin una solución visible, el Brent podría volver rápidamente a la zona de los 125 dólares. Matt Gertken, de BCA Research, incluso considera posible un movimiento hacia los 150 dólares o más si el conflicto se prolonga y se intensifican las represalias entre Estados Unidos e Irán.
El problema es que algunas de las medidas que han amortiguado el impacto, como la relajación parcial de sanciones o la liberación de reservas estratégicas, son limitadas. Michael Lynch, de Strategic Energy & Economic Research, señala que estas herramientas pueden aliviar temporalmente la tensión, pero no sustituyen una recuperación estable del suministro.
Además, el impacto no se limita al crudo. La crisis en el Golfo Pérsico ya estaría afectando a distintos eslabones de la cadena industrial global, desde lubricantes hasta ácido sulfúrico, helio o aluminio. Esa presión sobre materiales básicos aumenta el riesgo de deterioro económico y eleva la probabilidad de una desaceleración más severa.
Gasolina más cara y riesgo de recesión
Si el estrecho de Ormuz continúa cerrado o con flujos muy reducidos, el encarecimiento del petróleo puede trasladarse con más fuerza a los consumidores. Lynch apunta que la gasolina en Estados Unidos podría acercarse a los 5 dólares por galón en junio si el crudo supera los 125 dólares a mediados de mes.
El riesgo principal no es sólo energético, sino macroeconómico. Un petróleo persistentemente alto implica más inflación, menor renta disponible para los hogares, presión sobre márgenes empresariales y condiciones financieras más restrictivas. En ese escenario, el mercado tendría que revisar a la baja sus expectativas de crecimiento y beneficios.
La clave está en la duración del bloqueo. Cuanto más tiempo permanezca restringido el flujo de crudo, mayor será la presión sobre inventarios, precios y actividad económica.
En conjunto, el mensaje de fondo es que el petróleo puede no haber reflejado todavía todo el riesgo de oferta. Aunque los precios ya han subido con fuerza, el tamaño del déficit potencial, la caída de inventarios y la fragilidad geopolítica sugieren que el mercado sigue expuesto a una nueva fase de tensión si no se produce una solución rápida en Ormuz.