"Frente económico intenso y constructivo (macro, bbcc, resultados empresariales) a la espera de desenlace en Ormuz."
Bankinter
- Los mercados afrontan una semana intensa, con bancos centrales, macro relevante y resultados de grandes tecnológicas.
- Ormuz sigue siendo el principal foco de volatilidad, aunque el crudo parece estabilizado cerca de los 105 dólares.
- El tono de fondo continúa siendo constructivo gracias al soporte de los resultados empresariales y a la paciencia de los bancos centrales.
Los mercados inician una semana cargada de referencias económicas y empresariales, todavía pendientes del desenlace de las negociaciones sobre el Estrecho de Ormuz. Según Bankinter, el entorno sigue marcado por una desescalada irregular de las tensiones con Irán, lo que mantiene elevada la volatilidad, aunque sin romper por ahora el tono constructivo de fondo.
La semana anterior dejó un comportamiento desigual entre regiones. Wall Street, que partía desde máximos históricos, logró cerrar con mejor balance que las bolsas europeas, apoyado por unos resultados empresariales sólidos y, especialmente, por el buen comportamiento de la tecnología y los semiconductores. En cambio, Europa retrocedió alrededor de un 3% tras cuatro semanas consecutivas de avances.
Irán y Ormuz siguen dictando el ritmo del mercado
El conflicto en torno a Irán y el Estrecho de Ormuz continúa actuando como principal catalizador de corto plazo. El mercado se mueve con un patrón de dientes de sierra: caídas cuando se enfrían las expectativas de acuerdo y subidas cuando aparecen señales de desescalada.
Durante la semana pasada, el tono mejoró después del anuncio de una extensión indefinida del alto el fuego. Esa noticia permitió aliviar parcialmente la presión sobre los activos de riesgo, aunque las negociaciones entre Estados Unidos e Irán siguen en una fase de tira y afloja.
La clave para los mercados es que la guerra parece haber quedado atrás, pero el problema de Ormuz sigue abierto. Mientras no se normalice el flujo energético, el petróleo seguirá incorporando una prima de riesgo relevante.
Según Bankinter, el Brent parece haberse estabilizado en torno a los 105 dólares por barril. No es un nivel cómodo, pero sí permite a los inversores trabajar con un escenario menos extremo que el de una interrupción prolongada o una nueva escalada militar.
Resultados empresariales: la tecnología sostiene a Wall Street
El principal apoyo para Wall Street continúa llegando desde los resultados empresariales. Hasta ahora han publicado sus cuentas 139 compañías estadounidenses, con un crecimiento del beneficio por acción del 26,8%, muy por encima del 14,4% inicialmente esperado.
El liderazgo sigue concentrado en los sectores vinculados a la tecnología. Las compañías tecnológicas acumulan una subida aproximada del 8% en el año y del 15% solo en abril, mientras que los semiconductores mantienen una racha especialmente intensa, con avances cercanos al 48% en 2026 y al 39% en abril.
Esta semana será especialmente relevante porque publicarán cinco de las conocidas como Siete Magníficas. El mercado no solo analizará las cifras del primer trimestre, sino también los mensajes sobre demanda, márgenes, inversión en inteligencia artificial, costes energéticos y visibilidad para los próximos trimestres.
Macro: resistencia en EE.UU. y más dudas en Europa
En el plano macroeconómico, el balance reciente es mixto. Los PMIs mantienen en general una lectura razonable, pero los indicadores de confianza en Europa y Alemania han decepcionado. Tanto el ZEW como el IFO apuntan a un deterioro del sentimiento, mientras que el Gobierno alemán ha rebajado su previsión de crecimiento para 2026 hasta el 0,5%, desde el 1,0% anterior.
En Estados Unidos, la lectura es más sólida. Las ventas minoristas superaron expectativas y esta semana se esperan datos compatibles con una economía que se modera, pero que no se rompe. Bankinter anticipa una confianza del consumidor y unas peticiones de desempleo coherentes con un mercado laboral estable, además de un repunte del ISM manufacturero y del PIB del primer trimestre, una vez superado el impacto del cierre de la Administración en el cuarto trimestre de 2025.
En precios, el PCE de marzo podría repuntar hasta el 3,5%, aunque el dato no debería generar un sobresalto excesivo, al estar en buena parte anticipado tras el aumento ya conocido del IPC. Además, el PCE subyacente mostraría cierta moderación.
La lectura macro sigue siendo incómoda, pero no alarmante. El ciclo acusa el golpe de la energía y la incertidumbre geopolítica, especialmente en Europa y Asia, pero todavía no muestra señales claras de reversión.
Bancos centrales: paciencia antes de mover ficha
La semana también estará marcada por una intensa agenda de bancos centrales. Se reunirán el Banco de Japón, la Reserva Federal, el Banco de Canadá, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra.
El escenario más probable es que ninguno de ellos modifique sus tipos de interés. Con una situación geopolítica todavía frágil, mercados laborales estables y dudas sobre la persistencia del shock energético, la postura más razonable para los bancos centrales es esperar y ganar visibilidad.
La cuestión central será el tono de sus comunicados. Si interpretan el encarecimiento energético como un fenómeno temporal, el mercado podría mantener un sesgo constructivo. Si empiezan a verlo como una amenaza persistente para la inflación, aumentaría el riesgo de una reacción negativa en bonos y bolsas.
En Estados Unidos, además, el miércoles el Comité Bancario del Senado votará sobre la idoneidad de Kevin Warsh, lo que podría abrir la puerta al relevo de Jerome Powell al frente de la Fed en mayo.
Un mercado todavía constructivo, pero más volátil
El resumen de Bankinter es claro: el mercado convive con una geopolítica compleja, pero el tono de fondo debería seguir siendo constructivo. La economía se resiente, aunque no entra en reversión; los bancos centrales mantienen una actitud prudente; y los resultados empresariales, sobre todo en tecnología, continúan dando soporte a las bolsas.
El liderazgo sigue estando en Estados Unidos, donde Wall Street ha logrado marcar nuevos máximos pese al ruido geopolítico. Europa, más expuesta al coste energético y con peores señales de confianza, muestra un comportamiento relativo más débil.
En este contexto, la estrategia pasa por no perder de vista tres variables: Ormuz, bancos centrales y resultados empresariales. Si el petróleo se mantiene controlado y las grandes tecnológicas cumplen, el mercado puede sostener el tono positivo. Si las negociaciones se rompen o el crudo vuelve a tensionarse, la volatilidad regresará con rapidez.