El inversor que respaldó a Nvidia en 2016 y a un fabricante de chips de memoria en 2024 ahora tiene una tercera recomendación de inversión.
- Josh Wolfe identifica una nueva tesis de inversión vinculada al “lifecording”.
- La idea se apoya en dispositivos capaces de registrar la vida diaria y procesarla con inteligencia artificial.
- El mayor potencial, según Wolfe, estaría en los fabricantes de hardware, sensores, conectividad y chips de bajo consumo.
Josh Wolfe, cofundador de Lux Capital, vuelve a lanzar una tesis de inversión de alta convicción tras haber acertado anteriormente con grandes tendencias como Nvidia en 2016 y SK Hynix en 2024. Según recoge MarketWatch, su nueva apuesta se centra ahora en el concepto de “lifecording”, una tendencia que combina dispositivos físicos, sensores, conectividad permanente e inteligencia artificial.
La idea de fondo es sencilla, pero potente: cada vez habrá más aparatos registrando fragmentos de nuestra vida diaria —voz, imagen, contexto, hábitos, movimiento o interacción— y la inteligencia artificial se encargará de procesar, resumir, buscar y extraer valor de toda esa información.
Del software al hardware: la nueva capa de la IA
Wolfe considera que el mercado está entrando en una nueva fase de la inteligencia artificial. Tras la euforia inicial centrada en modelos, centros de datos y semiconductores de alto rendimiento, el siguiente paso podría estar en los dispositivos físicos que llevan la IA al entorno cotidiano.
En este escenario, el hardware vuelve a ganar protagonismo. No se trata solo de grandes servidores o GPUs, sino de sensores, cámaras, micrófonos, chips de bajo consumo, conectividad Bluetooth, componentes para gafas inteligentes, dispositivos vestibles y tecnología de interfaz entre humanos y máquinas.
La tesis de “lifecording” parte de una premisa clara: si la IA va a interpretar la vida real, antes necesita dispositivos capaces de capturarla.
Las grandes tecnológicas ya se están moviendo
Wolfe cita varios movimientos recientes como prueba de que esta tendencia empieza a ganar tracción. Entre ellos figuran la adquisición de Limitless por parte de Meta, la compra de la startup de dispositivos vestibles Bee por Amazon y los trabajos de OpenAI en hardware de inteligencia artificial.
Para el inversor, estos movimientos apuntan a una futura ola de demanda para los proveedores de componentes. Si las grandes tecnológicas deciden acelerar sus pedidos, los beneficiarios iniciales podrían ser las compañías que fabrican la infraestructura física necesaria para esos nuevos productos.
- Dispositivos vestibles: capturan información continua del usuario.
- Sensores y cámaras: actúan como ojos y oídos de la inteligencia artificial.
- Chips de bajo consumo: permiten procesar datos en el borde de la red.
- Conectividad inalámbrica: hace posible la comunicación permanente entre dispositivos.
Los “vendedores de palas” de la nueva tendencia
La tesis de Wolfe se centra en lo que él considera los proveedores de herramientas de esta nueva ola tecnológica. Es decir, compañías que no necesariamente venderán el producto final al consumidor, pero sí los componentes esenciales para que esos dispositivos funcionen.
Entre los nombres mencionados aparece Nordic Semiconductor, una de sus principales posiciones dentro de esta cartera temática, por su liderazgo en Bluetooth de bajo consumo. Esta tecnología puede ser clave si los dispositivos conectados se multiplican y necesitan operar durante largos periodos con baterías reducidas.
También destaca a TDK y Himax Technologies, vinculadas a sensores, componentes visuales y sistemas que pueden actuar como los “ojos y oídos” de la inteligencia artificial. En un mundo de gafas inteligentes, colgantes, wearables y dispositivos ambientales, este tipo de componentes podría ganar relevancia estratégica.
Wolfe no está apostando tanto por una única marca ganadora, sino por una cadena de suministro que podría beneficiarse si la IA se desplaza del centro de datos al cuerpo, el hogar y la vida diaria.
Chips de bajo consumo, sensores e interfaces
Dentro de esta cartera temática, Ambiq aparece como una apuesta más agresiva, centrada en chips de inteligencia artificial de muy bajo consumo para dispositivos de borde. Este segmento puede ser relevante si parte del procesamiento empieza a realizarse directamente en los aparatos, sin depender siempre de la nube.
Infineon Technologies, por su parte, encaja como una posición más estratégica por su exposición a gestión de energía, semiconductores industriales y automoción. Ceva destaca por su modelo de licencias de propiedad intelectual, mientras que Synaptics se vincula a hardware de interfaz humana e internet de las cosas.
Wolfe también habría añadido exposición a compañías relacionadas con gafas inteligentes y componentes para grandes fabricantes, como Enovix y Cirrus Logic.
Una tesis atractiva, pero no exenta de riesgos
El historial de Wolfe aporta interés a la tesis, especialmente por sus llamadas acertadas sobre Nvidia y SK Hynix. Sin embargo, también conviene recordar que no todas sus ideas recientes han funcionado: algunas posiciones bajistas sobre el Nasdaq 100 o recomendaciones sobre Adobe han acumulado pérdidas importantes.
Esto es relevante porque el “lifecording” sigue siendo una tendencia emergente. El potencial puede ser elevado, pero todavía falta comprobar qué dispositivos se impondrán, qué grado de adopción tendrán los consumidores y qué compañías capturarán realmente el valor económico.
En cualquier caso, la lectura de fondo es clara: si la inteligencia artificial entra en una nueva fase más física, ambiental y permanente, el mercado podría empezar a mirar más allá de los grandes nombres de software y centros de datos. Los próximos beneficiarios podrían estar en la cadena de hardware que permite capturar, procesar y conectar la vida real.