SEOLife advierte del encarecimiento de Google ADS y su efecto en la Rentabilidad

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 21 jul, 2026 17:07 - Actualizado: 17:07
seo ia 1

El aumento de la competencia digital está elevando el precio que las empresas pagan por captar clientes en Google. Los expertos recomiendan dejar de medir únicamente clics y facturación para centrar las campañas en márgenes, beneficio y valor de cada cliente.

La publicidad en Google se ha convertido en uno de los principales canales de captación para comercios electrónicos, empresas de servicios y negocios que necesitan generar clientes de manera inmediata.

Sin embargo, aparecer en las primeras posiciones patrocinadas del buscador resulta cada vez más caro.

Un estudio sobre la evolución de Google Ads en el comercio electrónico europeo señala que el coste por clic aumentó un 15 % entre junio de 2025 y junio de 2026. En términos absolutos, la subida media fue de aproximadamente 0,06 euros por clic en las campañas analizadas.

El informe, elaborado a partir de 1.380 millones de euros de inversión publicitaria verificada y datos de más de 10.000 anunciantes europeos de ecommerce, detectó el incremento en campañas de Google Shopping y Performance Max. Al mismo tiempo, el retorno medio de la inversión publicitaria descendió un 46 % en Performance Max y un 43 % en las campañas tradicionales de Shopping.

Estos porcentajes no significan que todas las empresas hayan experimentado exactamente la misma subida. Los costes varían considerablemente según el sector, el país, la competencia, la calidad de las campañas y la época del año. No obstante, los datos reflejan una tendencia que ya perciben numerosos anunciantes: cada euro invertido en Google Ads debe administrarse con mucha más precisión que hace unos años.

No aumenta el PPC, sino el coste por clic

Aunque habitualmente se habla de una subida del PPC, conviene diferenciar ambos conceptos.

PPC, siglas de pay per click, es el modelo publicitario mediante el cual una empresa paga cuando un usuario hace clic en su anuncio. El CPC, o coste por clic, es la cantidad concreta que termina pagando por esa interacción.

Por tanto, lo que ha aumentado durante el último año no es el modelo PPC, sino el precio medio de los clics obtenidos a través de determinadas campañas.

Google Ads funciona mediante un sistema de subastas que se activa cada vez que un usuario realiza una búsqueda o puede recibir un anuncio. El ganador no se determina exclusivamente por quién ofrece la puja más alta. Google también considera la calidad del anuncio, la relevancia, la experiencia de la página de destino, el contexto de la búsqueda y el impacto previsto de los recursos publicitarios.

Esto implica que dos empresas pueden competir por la misma búsqueda y pagar precios diferentes. Una campaña con anuncios relevantes y una página de destino bien optimizada puede conseguir una posición superior pagando menos que otro anunciante con una puja mayor, pero con una experiencia de menor calidad.

La inversión digital continúa creciendo en España

El incremento de los costes publicitarios se produce en un momento de fuerte expansión de la inversión digital.

El mercado español de publicidad en medios digitales cerró 2025 con una inversión récord de 6.211,2 millones de euros, según el estudio elaborado por IAB Spain y PwC. La cifra representa un crecimiento del 11,2 % respecto a 2024 y un aumento acumulado del 24,8 % en comparación con 2023.

Este crecimiento supone que cada vez más empresas compiten por aparecer ante los mismos consumidores. Cuando aumenta el número de anunciantes que pujan por búsquedas relacionadas con seguros, reformas, abogados, formación, productos financieros, salud, viajes o comercio electrónico, el precio necesario para obtener visibilidad puede elevarse.

La evolución de los ingresos de Alphabet también muestra la fortaleza de la demanda publicitaria. Durante el cuarto trimestre de 2025, los ingresos de Google Search y otros formatos publicitarios asociados al buscador aumentaron un 17 %, hasta alcanzar los 63.100 millones de dólares. El comercio minorista fue uno de los sectores que más contribuyó al crecimiento.

La situación genera una paradoja para las empresas. Google continúa siendo uno de los canales con mayor capacidad para captar usuarios que ya están buscando un producto o servicio, pero acceder a esa demanda requiere presupuestos más elevados y una gestión mucho más sofisticada.

Los grandes operadores aumentan la presión competitiva

El encarecimiento no depende exclusivamente de las decisiones de Google. También está relacionado con la entrada de más anunciantes y con el aumento de la inversión de grandes empresas, marketplaces y operadores internacionales.

Las plataformas de comercio electrónico pueden pujar simultáneamente por miles de productos, marcas y categorías. Además, cuentan con sistemas automatizados capaces de modificar las pujas en tiempo real y destinar más presupuesto a aquellos términos que presentan una mayor probabilidad de venta.

Esta presión resulta especialmente visible durante campañas como Black Friday, Navidad, rebajas o determinadas temporadas comerciales.

Los datos de Channable muestran que la inversión en Google Ads durante el cuarto trimestre de 2025 fue un 47,9 % superior a la registrada en el primero. En ese mismo periodo, el coste por clic combinado en campañas de Shopping, Performance Max y búsqueda creció un 9,1 %.

Para una pequeña o mediana empresa, competir aumentando constantemente las pujas puede resultar insostenible. Una multinacional puede aceptar una rentabilidad inferior durante un periodo determinado para ganar cuota de mercado, captar nuevos clientes o desplazar a otros anunciantes. Una pyme, en cambio, suele necesitar que cada campaña produzca un retorno en un plazo mucho más corto.

La automatización no elimina la necesidad de una estrategia

Google ha incrementado el uso de inteligencia artificial y automatización dentro de su plataforma publicitaria.

Performance Max permite que una campaña distribuya el presupuesto entre espacios como el buscador, Google Shopping, YouTube, Gmail, Discover y la red de Display. La inteligencia artificial ajusta las pujas según la probabilidad prevista de conversión y el valor que puede generar cada usuario.

Esta automatización facilita la gestión de grandes volúmenes de datos, pero no garantiza por sí sola la rentabilidad.

El sistema aprende a partir de las conversiones que recibe. Cuando una empresa mide como conversión acciones de poco valor como visitar una página, pulsar un botón o iniciar un formulario, el algoritmo puede destinar el presupuesto a conseguir más de esas acciones, aunque no generen clientes reales.

Algo similar ocurre en las tiendas online. Si todos los productos se incorporan a una misma campaña, el sistema puede invertir una parte importante del presupuesto en artículos con muchas ventas, pero márgenes muy reducidos.

La campaña podría mostrar un volumen elevado de ingresos y, sin embargo, estar produciendo un beneficio escaso o incluso pérdidas después de descontar el coste del producto, los envíos, las devoluciones, las promociones y la inversión publicitaria.

Según el análisis aportado por SEOLife, agencia experta en SEM, la automatización funciona mejor cuando la empresa proporciona datos fiables, objetivos comerciales claros y una estructura de campañas que diferencia los productos, servicios y clientes según su rentabilidad.

Un ROAS elevado no siempre significa que la campaña sea rentable

El ROAS compara los ingresos atribuidos a una campaña con el importe gastado en publicidad.

Si una empresa invierte 1.000 euros y genera ventas por valor de 5.000, obtiene un ROAS del 500 %. A primera vista, el resultado puede parecer positivo. Sin embargo, esta métrica no contempla automáticamente todos los costes del negocio.

Para saber si la campaña es realmente rentable es necesario descontar:

• El coste de compra o fabricación del producto.

• Los impuestos.

• El transporte y el embalaje.

• Las comisiones del método de pago.

• Los descuentos aplicados.

• Las devoluciones.

• El coste de preparación del pedido.

• La atención al cliente.

• La propia inversión publicitaria.

Una tienda con márgenes elevados puede ser rentable con un ROAS del 300 %, mientras que otra con márgenes ajustados podría perder dinero incluso alcanzando un 700 %.

Por este motivo, el aumento del CPC no debería analizarse de forma aislada. Una empresa puede pagar más por cada clic y mejorar sus beneficios si aumenta su tasa de conversión, el importe medio del pedido o la frecuencia con la que los clientes vuelven a comprar.

El verdadero problema aparece cuando el coste por clic crece y el resto de los indicadores permanece igual o empeora.

La página de destino puede reducir el impacto de la subida

Una parte importante del rendimiento no depende de la configuración de Google Ads, sino de lo que sucede después del clic.

Cuando un usuario llega a una página lenta, poco clara o mal adaptada al teléfono móvil, aumenta la probabilidad de que abandone sin comprar ni contactar.

Las empresas suelen intentar solucionar la caída de resultados aumentando el presupuesto, cuando el problema puede encontrarse en la propia web.

Mejorar la velocidad, simplificar los formularios, mostrar las condiciones comerciales con claridad y adaptar el contenido a la intención de búsqueda puede elevar la tasa de conversión. Si una página pasa de convertir al 2 % a hacerlo al 4 %, la empresa puede duplicar sus resultados con un volumen similar de tráfico.

La relación entre el anuncio y la página también influye en la subasta. Google incluye la relevancia del anuncio y la experiencia de la página de destino entre los factores utilizados para calcular la posición publicitaria.

Por tanto, mejorar una landing page no solo puede generar más clientes. También puede contribuir a competir con mayor eficiencia.

Medir correctamente se vuelve imprescindible

La pérdida de datos provocada por restricciones de privacidad, configuraciones incorrectas de cookies y recorridos realizados desde varios dispositivos puede dificultar la atribución de las ventas.

Google ofrece herramientas como las conversiones mejoradas, que utilizan datos propios facilitados por el usuario y enviados de forma cifrada para mejorar la precisión de la medición. Su aplicación debe realizarse respetando el consentimiento y la normativa de protección de datos.

Para los negocios que generan contactos, también es importante comunicar a Google cuáles de esos formularios o llamadas terminaron convirtiéndose en clientes.

No todos los contactos tienen el mismo valor. Una solicitud falsa, una consulta sin presupuesto y una venta cerrada no deberían utilizarse de la misma manera para entrenar un sistema automático de pujas.

La conexión entre Google Ads, el sistema de analítica, el comercio electrónico y el CRM permite optimizar las campañas a partir de ingresos reales y no únicamente de acciones intermedias.

SEO y SEM deben trabajar de manera coordinada

El aumento del coste por clic también refuerza la importancia del posicionamiento orgánico.

El SEO no sustituye por completo a Google Ads. La publicidad puede aportar visibilidad inmediata, mientras que el posicionamiento orgánico requiere más tiempo.

Sin embargo, depender exclusivamente del tráfico de pago expone a la empresa a cualquier incremento de las pujas.

Cuando una empresa consigue atraer una parte de sus visitas mediante resultados orgánicos, contenidos especializados, búsquedas de marca y clientes recurrentes, disminuye su dependencia del coste publicitario.

Agencias especializadas en SEM y posicionamiento web como SEOLife, recomienda analizar ambos canales de forma conjunta. Los datos de las campañas de pago permiten descubrir qué búsquedas generan ventas, mientras que el SEO puede trabajar esas mismas oportunidades con una perspectiva de medio y largo plazo.

Además, una marca reconocida suele conseguir mejores tasas de clic y conversión que un negocio desconocido. Invertir en contenidos, reputación y visibilidad orgánica puede mejorar indirectamente el rendimiento de la publicidad.

El debate sobre el precio de las subastas llega a Europa

La evolución de los costes publicitarios también ha atraído la atención de los reguladores.

En febrero de 2026, la Comisión Europea solicitó información a anunciantes sobre el funcionamiento de las subastas de publicidad en el buscador y manifestó preocupaciones preliminares sobre la posibilidad de que determinadas prácticas estuvieran aumentando los precios. En aquel momento no existía una investigación formal ni una conclusión que acreditara una conducta ilícita.

Google defendió que los precios se determinan mediante subastas en tiempo real en las que intervienen la competencia, la relevancia y la calidad de los anuncios.

El debate resulta especialmente relevante porque Google ocupa una posición central en la captación de demanda digital. Para muchas empresas, dejar de anunciarse puede significar ceder las búsquedas con mayor intención comercial a sus competidores.

Pagar más obliga a gestionar mejor

El incremento del coste por clic no significa que Google Ads haya dejado de ser rentable. Significa que obtener resultados requiere un mayor conocimiento de los márgenes, del comportamiento de los clientes y del funcionamiento de las campañas.

Las empresas que continúen evaluando sus anuncios únicamente mediante clics, impresiones o facturación corren el riesgo de invertir en ventas que aportan poco beneficio.

En cambio, aquellas que mejoren su medición, segmenten los productos por rentabilidad, optimicen sus páginas de destino y combinen SEM, SEO y fidelización estarán mejor preparadas para absorber el aumento de los costes.

En un mercado donde cada clic es más caro, la ventaja competitiva ya no consiste únicamente en disponer de un mayor presupuesto. Consiste en saber qué usuarios merece la pena captar, cuánto puede pagarse por ellos y qué debe ocurrir después de que lleguen a la web.

contador