"La pérdida de confianza del sector empresarial de EE. UU. queda de manifiesto en plena temporada de resultados"
Amadeo Alentorn (Jupiter AM)
"La pérdida de confianza del sector empresarial queda de manifiesto en los sondeos recientes. La encuesta semanal de confianza empresarial de Moody's Analytics cayó hasta 7,8 a finales de abril, frente a las lecturas que oscilaban entre 25 y 30 durante gran parte del cuarto trimestre y el arranque de 2025.
Los mercados y las empresas necesitan gobiernos coherentes. A la hora de planificar inversiones, como construir una nueva fábrica o desarrollar un nuevo producto, las empresas deben ser capaces de realizar predicciones fiables en relación con las cadenas de suministro y las condiciones económicas. A comienzos de abril, los mercados se tambalearon bajo el efecto de los caprichos de la política comercial estadounidense.
Noticia relacionada

El 29 de abril, General Motors pospuso una conferencia telefónica con analistas debido a la incertidumbre sobre los aranceles estadounidenses y señaló que sus previsiones de beneficios no recogen su posible impacto. Aparentemente, las autoridades portuarias de EE. UU. prevén un fuerte descenso de los cargamentos desde China. Según informaciones aparecidas en prensa, los primeros ejecutivos de Walmart, Target y Home Depot advirtieron en privado a la administración de que los planes arancelarios podrían perturbar las cadenas de suministro. United Parcel Service (UPS) señaló que recortaría 20.000 empleos (alrededor del 4% del total) este año y cerraría 73 centros en previsión de la caída del volumen de entregas de su principal cliente, Amazon. «El mundo no se ha enfrentado a unos impactos potenciales tan grandes en el comercio en más de 100 años», declaró la consejera delegada de UPS, Carol Tome, durante la conferencia telefónica de resultados de la compañía.
Aunque al final los aranceles se suavicen de forma considerable, las erráticas decisiones de la administración estadounidense durante sus primeros 100 días podrían dejar una huella profunda en la confianza de las empresas y los consumidores. Restaurar la confianza entre aliados y socios comerciales tradicionales será difícil. Los mercados podrían seguir acusando la incertidumbre y la volatilidad mientras gobierne esta administración en EE. UU.
La excepcionalidad de EE. UU. podría llegar a su fin. El país, que hasta ahora ha sido un motor de crecimiento mundial, podría sumirse en la recesión mientras el resto del mundo redirige gradualmente sus flujos comerciales, permitiendo un crecimiento moderado. La mayoría de los economistas cree que los aranceles tienen pocas probabilidades de materializar el objetivo del gobierno de revertir el déficit comercial de EE. UU. A la vista de su cuestionable eficacia, se teme que Trump pueda recurrir a otras medidas no convencionales para presionar a los países con los que EE. UU. mantiene déficits.
Puede que muchos actores del mercado esperen que los aranceles queden diluidos. Eso podría ocurrir mediante acuerdos comerciales bilaterales o si la administración estadounidense termina echándose atrás. Una primera señal podría ser la atenuación del impacto de los aranceles sobre la industria automovilística que se anunció el día 29 de abril y que permitió a las empresas con fábricas en suelo estadounidense reducir los aranceles que pagan por los componentes importados. La Casa Blanca señaló que la intención de esta medida era aliviar la situación de las empresas durante dos años mientras rediseñan sus cadenas de suministro".
Además, indica Alentorn que, "a pesar de la agitación de los mercados financieros, algunos indicadores económicos recientes de EE. UU. emiten señales de resistencia. Las solicitudes de subsidio de desempleo correspondientes a la semana del 19 de abril aumentaron ligeramente (6.000) hasta 220.000, de acuerdo con las previsiones, lo que sugiere que la economía estadounidense aguanta2. Las ventas minoristas crecieron un 1,4% en marzo en tasa mensual, debido posiblemente a que los consumidores compraron bienes importados en previsión de los aranceles. Las ventas de coches fueron especialmente buenas.
Por otro lado, han aparecido señales de deterioro de la confianza. El índice de confianza de los consumidores de la Universidad de Michigan descendió hasta 52,2 en su lectura definitiva de abril, frente al 57,0 de marzo, lo que supone el cuarto mes consecutivo de caídas. «Los consumidores percibían riesgos en diversos aspectos de la economía, debido en gran parte a la incertidumbre existente en torno a la política comercial y la posibilidad de que la inflación vuelva a subir. Las expectativas laborales siguieron siendo sombrías», afirmaba el estudio. Los recortes de empleo por parte del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) podrían empeorar los datos futuros del mercado laboral. Estos recortes todavía no han aparecido en los datos oficiales, ya que están siendo impugnados por los sindicatos en los tribunales".