Europa encara un segundo shock chino que amenaza los márgenes empresariales. Estas acciones son las más vulnerables.

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Capitalbolsa | 28 abr, 2026 11:47 - Actualizado: 08:45
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Puntos clave
  • China ha redirigido parte de sus exportaciones desde EE.UU. hacia Europa y Reino Unido tras los aranceles de 2025.
  • La presión se concentra en sectores como tecnología, químicos, maquinaria, equipamiento eléctrico y textil.
  • Panmure Liberum señala como valores vulnerables a BASF, Air Liquide, Infineon, Luceco, Croda y ASOS.

Europa empieza a sentir una nueva oleada competitiva procedente de China. Según expone Jules Rimmer, el cambio en los flujos comerciales tras la subida de aranceles de Estados Unidos en abril de 2025 ha llevado a las empresas chinas a redirigir una parte significativa de sus exportaciones hacia Reino Unido y la Unión Europea. El resultado es una presión creciente sobre precios, márgenes y beneficios empresariales en varios sectores europeos.

China redujo de forma notable el peso de sus exportaciones hacia Estados Unidos, desde el 12,5% en 2024 hasta el 8,1% en 2025. En términos absolutos, esto supuso una caída cercana al 29,7%, equivalente a 308.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, las ventas chinas hacia la Unión Europea crecieron un 11% y hacia Reino Unido un 24%.

China compite bajando precios

El elemento más preocupante no es solo el aumento del volumen exportado, sino la forma en la que China ha conseguido recolocar parte de su producción: mediante fuertes descuentos de precios. Según el análisis de Joachim Klement, estratega jefe de Panmure Liberum, las exportaciones chinas de alta tecnología han aumentado con fuerza en volumen, mientras que su valor ha caído aproximadamente un tercio.

Esto implica una presión directa sobre los competidores europeos. Cuando China vende más unidades a precios sensiblemente inferiores, las empresas locales se ven forzadas a elegir entre dos opciones incómodas: perder cuota de mercado o reducir precios y aceptar menores márgenes.

El problema para Europa no es únicamente comercial. Es un choque de márgenes. Si los precios chinos caen con fuerza, muchas compañías europeas pueden mantener ventas, pero a costa de sacrificar rentabilidad.

Los sectores más expuestos

Panmure Liberum identifica varios sectores especialmente vulnerables a este nuevo “shock chino”. Entre ellos destacan los ordenadores y equipamiento eléctrico, los productos químicos, la maquinaria industrial, los bienes de equipo y el segmento de textil y ropa.

En bienes tecnológicos e insumos industriales, el impacto puede ser especialmente severo porque los volúmenes chinos han crecido al mismo tiempo que los precios han caído, en algunos casos más de un 50%. En consumo, como ropa o muebles, los descuentos son menos extremos, pero incluso una rebaja del 20% puede ser destructiva para empresas europeas que operan con márgenes estrechos.

Las compañías señaladas por Panmure Liberum

Entre las compañías británicas más expuestas, Klement menciona a Luceco, Croda y ASOS, por su sensibilidad a la competencia de productos chinos y al deterioro potencial de márgenes.

En Europa continental, el estratega sitúa en una posición vulnerable a BASF, Air Liquide e Infineon. En estos casos, la preocupación se centra en la competencia en químicos, gases industriales, semiconductores y componentes de alto valor añadido, áreas donde China está aumentando su presencia exportadora de forma agresiva.

No obstante, el informe también matiza que parte del pesimismo del mercado podría ser excesivo en algunos valores. Panmure Liberum considera que las expectativas negativas sobre Brenntag y Mondi pueden estar sobredimensionadas, lo que sugiere que no todos los nombres expuestos al comercio global sufrirán el mismo impacto.

La clave para los inversores estará en diferenciar entre compañías con verdadero poder de fijación de precios y empresas obligadas a competir directamente contra importaciones chinas más baratas.

Europa tendrá que responder

Según Panmure Liberum, la Unión Europea no tendrá demasiado margen para permanecer pasiva. La respuesta más probable será la imposición de aranceles, aunque de forma selectiva y centrada en determinados productos. Este enfoque sería similar al adoptado en 2018, cuando Europa respondió a las barreras comerciales impuestas durante la primera Administración Trump.

El dilema para Bruselas es delicado. Por un lado, necesita proteger empleos e industrias estratégicas. Por otro, un aumento de aranceles también puede encarecer ciertos productos, tensionar las cadenas de suministro y alimentar nuevas fricciones comerciales con China.

Un riesgo creciente para beneficios y valoraciones

Este segundo shock chino llega en un momento complicado para Europa, con muchas compañías ya presionadas por costes laborales, energía, tipos de interés elevados y una demanda interna irregular. Si a esto se suma una competencia exterior más barata, el riesgo para beneficios aumenta.

Para el mercado, el impacto no será uniforme. Las empresas con balances sólidos, marcas fuertes, contratos de largo plazo o capacidad para trasladar precios resistirán mejor. En cambio, aquellas con baja diferenciación, márgenes estrechos o exposición directa a productos chinos de bajo coste pueden sufrir una mayor presión bursátil.

La conclusión del análisis de Jules Rimmer es clara: la redirección de exportaciones chinas hacia Europa ya no es un riesgo teórico. Está empezando a sentirse en sectores concretos y puede convertirse en un nuevo factor de presión para los beneficios empresariales europeos durante los próximos trimestres.

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