El miedo a Starlink hunde a AT&T y Verizon en bolsa

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Capitalbolsa | 03 jul, 2026 10:52
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Puntos clave
  • AT&T y Verizon sufren fuertes caídas semanales por el temor a la entrada de SpaceX en móvil.
  • Starlink podría pasar de ser un complemento de cobertura a competir directamente por clientes.
  • El riesgo para el sector podría prolongarse hasta 2027, con nuevas subastas de espectro y posibles acuerdos estratégicos.

La amenaza de SpaceX empieza a pesar con fuerza sobre las grandes compañías estadounidenses de telecomunicaciones. Las acciones de AT&T y Verizon han sufrido una de sus peores semanas en años ante el temor de que Starlink, el negocio de internet por satélite de SpaceX, termine alterando el equilibrio competitivo del mercado móvil en Estados Unidos.

El movimiento refleja un cambio importante en la percepción del mercado. Hasta ahora, las operadoras tradicionales han presentado la conectividad vía satélite como un servicio complementario, útil principalmente en zonas rurales o áreas sin cobertura. Sin embargo, los inversores empiezan a valorar un escenario más agresivo: que SpaceX no se limite a cubrir huecos de red, sino que aspire a ofrecer servicios móviles directamente al consumidor.

El mercado teme una disrupción en el negocio móvil

El temor se ha intensificado tras conocerse que SpaceX estaría estudiando fórmulas para avanzar en el mercado inalámbrico. Actualmente, Starlink ofrece internet para clientes particulares y empresas mediante terminales conectados a su red de satélites de órbita baja, además de prestar servicios a través de acuerdos con operadores como T-Mobile.

Pero el mercado empieza a contemplar alternativas más disruptivas. Entre ellas, la posibilidad de que SpaceX lance un servicio móvil directo al consumidor o alcance una alianza con Charter Communications, lo que podría ampliar de forma significativa el alcance comercial de Starlink en hogares y espacios públicos.

El riesgo para las telecos no está en que el satélite cubra zonas sin señal, sino en que Starlink se convierta en un competidor real en móvil.

AT&T y Verizon, las más castigadas

Las acciones de AT&T han caído alrededor de un 9% en la semana, registrando su peor comportamiento semanal desde julio de 2022. Verizon también ha retrocedido con fuerza, con una caída cercana al 9%, su peor semana desde octubre de 2025.

El castigo bursátil refleja la inquietud de los inversores ante una posible presión competitiva adicional en un sector que ya opera con elevada intensidad de capital, necesidad constante de inversión en red y presión sobre el crecimiento orgánico.

Por el contrario, T-Mobile, que mantiene un acuerdo exclusivo en Estados Unidos con SpaceX, tuvo un comportamiento más resistente. No obstante, esa exclusividad vence este mes, lo que abre un periodo de mayor incertidumbre sobre la futura relación entre ambas compañías.

Las telecos minimizan el riesgo

Las grandes operadoras insisten en que la conectividad vía satélite debe entenderse como una solución complementaria. AT&T ha señalado que puede ser una herramienta útil en zonas rurales sin otras alternativas, mientras que Verizon ha defendido que para la inmensa mayoría de sus clientes el satélite seguirá siendo un complemento y no un sustituto de la red móvil tradicional.

Sin embargo, algunos analistas creen que el sector podría estar infravalorando el riesgo. La preocupación principal es que SpaceX encuentre una vía de entrada más ambiciosa, ya sea mediante un acuerdo como operador móvil virtual, una alianza con una teleco existente o incluso una adquisición en el sector.

Opciones estratégicas para SpaceX

Los analistas contemplan varias vías para que SpaceX entre en el mercado móvil. Una posibilidad sería construir una propuesta propia como operador móvil virtual con infraestructura, lo que exigiría inversiones muy elevadas. Otra opción sería firmar un acuerdo con una operadora como T-Mobile, AT&T o Verizon para utilizar su red y ofrecer servicios bajo la marca Starlink.

También existe la posibilidad de una adquisición de un operador inalámbrico, aunque esta alternativa tendría implicaciones regulatorias, financieras y estratégicas más complejas.

En paralelo, las propias telecos han planteado fórmulas defensivas, como una empresa conjunta centrada en tecnología satelital directa a dispositivo para cubrir zonas sin cobertura. El objetivo sería limitar el espacio competitivo de SpaceX antes de que Starlink gane más fuerza en el segmento móvil.

Un riesgo que puede durar meses

El temor a SpaceX podría mantenerse durante varios trimestres. Algunos analistas creen que la presión sobre las acciones inalámbricas podría prolongarse hasta 2027, especialmente por la próxima subasta de espectro de banda C alta en Estados Unidos, que podría exigir desembolsos muy elevados al sector.

Las estimaciones apuntan a que la puja por ese espectro podría mover entre 30.000 y 75.000 millones de dólares, una cantidad relevante para compañías que ya afrontan elevados niveles de inversión y deuda.

La presión podría reducirse si SpaceX alcanza un acuerdo directo con Verizon o AT&T, lo que el mercado podría interpretar como una tregua competitiva. También ayudaría una renovación del acuerdo con T-Mobile, aunque no está claro que esa negociación sea sencilla.

No solo SpaceX: Amazon y AST también presionan

SpaceX no es la única amenaza potencial para las telecos tradicionales. Amazon también ha anunciado avances en su red satelital, con suficientes satélites desplegados para comenzar a ofrecer servicios iniciales en 2026. Por su parte, AST SpaceMobile continúa desarrollando su propia propuesta de conectividad directa a dispositivos.

Esto refuerza la idea de que la conectividad satelital puede convertirse en una presión estructural para el sector, aunque todavía queda por comprobar la calidad del servicio, la capacidad real de red, los precios, la regulación y la velocidad de adopción por parte de los clientes.

En conjunto, el castigo a AT&T y Verizon refleja un temor creciente a que SpaceX altere el mercado móvil estadounidense. Por ahora, el riesgo es más estratégico que operativo, pero el mercado está empezando a descontar que Starlink podría pasar de ser un complemento de cobertura a convertirse en un competidor con capacidad real de disrupción.

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