BofA avisa: el rally de la IA empieza a tropezar con el coste real de uso
- BofA advierte de que el liderazgo bursátil ligado a la IA empieza a mostrar señales de agotamiento.
- El encarecimiento del uso de modelos de IA puede limitar la monetización real del sector.
- La firma mantiene una visión negativa sobre la renta variable europea y favorece sectores defensivos.
Bank of America considera que el mercado empieza a enfrentarse a una nueva fase dentro del ciclo de inteligencia artificial. Tras meses en los que los beneficiarios del gasto en infraestructura de IA han liderado las bolsas, la firma advierte de que la narrativa podría estar cambiando: ya no se debate tanto si la IA es útil, sino cuánto están dispuestos a pagar realmente los clientes por utilizarla.
El informe habla del final del “token-maxxing”, una etapa en la que muchas empresas animaban a sus empleados a usar intensivamente herramientas de inteligencia artificial para acelerar la adopción. Ahora, el fuerte aumento del coste por token estaría llevando a algunas compañías a racionar el uso de IA o a migrar hacia modelos de código abierto más baratos.
El problema ya no es la adopción, sino la rentabilidad
Según BofA, el coste por millón de tokens prácticamente se ha duplicado entre diciembre y mayo. Este cambio es relevante porque afecta al eslabón central de toda la cadena: los laboratorios de IA necesitan cobrar precios suficientemente altos a sus clientes finales para justificar la enorme inversión en modelos, computación y centros de datos.
Si los usuarios reducen consumo, limitan licencias o cambian a alternativas más baratas, la rentabilidad esperada de todo el ecosistema puede quedar en entredicho. La presión no recaería solo sobre los desarrolladores de modelos, sino también sobre hiperescaladores, fabricantes de chips, proveedores de hardware, centros de datos y compañías industriales vinculadas al despliegue de infraestructura.
Expectativas de beneficios demasiado exigentes
El banco también advierte de que el auge de la IA ha elevado las expectativas de márgenes y beneficios globales hasta niveles muy exigentes. La tecnología representa ya cerca del 23% de los beneficios esperados a doce meses a nivel global, frente al 13% que llegó a representar en el pico de la burbuja puntocom.
Esto implica que cualquier decepción en monetización, crecimiento del gasto en IA o retorno sobre el capital invertido podría tener un efecto amplio sobre las bolsas. No sería un problema aislado de unas pocas compañías tecnológicas, sino un riesgo para las expectativas de beneficios del mercado en conjunto.
BofA mantiene una visión negativa sobre Europa
La entidad mantiene una posición negativa sobre la renta variable europea y proyecta un potencial de caída cercano al 10% para el Stoxx 600. Su argumento combina tres riesgos: márgenes empresariales demasiado optimistas, posible shock energético derivado de la guerra en Irán y una infravaloración del riesgo macro por parte del mercado.
Además, BofA considera que los cíclicos europeos han descontado un escenario demasiado favorable. La firma sigue infraponderada en bancos, bienes de capital, mineras y semiconductores, al considerar que son sectores vulnerables a una subida de las primas de riesgo, a la desaceleración del crecimiento y a cualquier bache en el ciclo de inversión en IA.
Defensivos frente a la posible pausa de la IA
En sentido contrario, BofA favorece sectores defensivos como alimentación y bebidas, farmacéuticas, productos personales y del hogar y compañías de calidad. La firma ve estos segmentos como una cobertura atractiva frente a un posible aumento de las primas de riesgo o una pausa en el entusiasmo por la inteligencia artificial.
El razonamiento es que estos sectores han quedado rezagados durante el rally de activos ligados a IA y crecimiento, pero podrían recuperar protagonismo si los inversores empiezan a priorizar visibilidad de beneficios, resistencia de márgenes y menor sensibilidad al ciclo.
Valores y sectores más influenciados
La visión de BofA presiona especialmente a semiconductores, bienes de capital, mineras, bancos y compañías europeas ligadas al gasto en infraestructura de IA. En cambio, puede favorecer a alimentación y bebidas, farmacéuticas, productos de consumo defensivo y valores de calidad. Para carteras europeas, el mensaje práctico es reducir exposición a los ganadores más dependientes del ciclo de capex en IA y reforzar sectores con beneficios más estables.