Un poco más de optimismo... ¿antes de una desaceleración acusada de la economía?
Sebastian Paris Horvitz, director de análisis en LBP AM
- Desde principios de año, los datos económicos, que siguen siendo relativamente sólidos, distan mucho de reflejar el nerviosismo creado por los anuncios de la nueva administración estadounidense.
- La estrategia estadounidense se ha traducido en un aumento histórico de los aranceles. Con una media del 17 %, están muy por debajo de los anunciados el 2 de abril, pero incluso a este nivel, supondrán más inflación y menos crecimiento en EE. UU. El crecimiento en el resto del mundo también se resentirá. Hoy en día, estos efectos apenas son visibles y se concretarán dentro de unos meses.
- Evidentemente, eso no parece tener un reflejo claro en los mercados en este momento, en particular en los activos de mayor riesgo. De hecho, la distancia entre el momento actual y el momento en que se dejen sentir estos efectos no es fácil de evaluar. Quizá por eso seguimos siendo un poco optimistas. En consecuencia, aunque mantenemos una postura prudente, debemos ser muy ágiles en nuestra estrategia de asignación de activos y selección de valores.
- Uno de los segmentos que parece estar soportando el peso de la incertidumbre sobre el futuro es el mercado de bonos del Tesoro de EE. UU. Aunque la volatilidad ha disminuido un poco, la prima a plazo de los bonos estadounidenses sigue siendo relativamente alta. Esta prima también está haciendo subir los tipos de los bonos de otros países, incluidos los europeos. Cuesta creer que vaya a reducirse pronto. Además de las incertidumbres sobre la economía, existe también una enorme inseguridad sobre la futura política económica estadounidense.
- Otra variable que parece llevar el estigma de la incertidumbre es el dólar estadounidense. Aunque cabía esperar que el billete verde se apreciara en un periodo de incertidumbre, especialmente por el aumento de los aranceles estadounidenses, sigue deprimido a pesar de su reciente repunte. Esperamos que se mantenga bajo hasta que tengamos más claridad sobre la dinámica futura de la economía estadounidense y mundial.
- Obviamente, la política económica estadounidense desempeñará un papel muy importante a la hora de disipar o amplificar las incertidumbres. En cuanto a la política presupuestaria, mientras se debate actualmente en la Cámara de Representantes, el déficit seguirá siendo elevado y la deuda de la administración pública estadounidense seguirá aumentando. Los ingresos por aranceles contribuirán algo a reducir el déficit. Es probable que las autoridades monetarias sean más pacientes de lo que se prevé y retrasen una mayor relajación monetaria. Varios miembros de la Reserva Federal han hecho comentarios en este sentido en los últimos días. Estas incertidumbres sobre la política económica podrían mantener los tipos a largo plazo en niveles elevados a corto plazo.
- Aunque la economía estadounidense sigue resistiendo, se observan señales de debilidad, sobre todo en el sector de la construcción y en algunas encuestas de las oficinas regionales de la Fed. Dicho de forma más sintética, la última cifra del indicador adelantado del Conference Board sugiere que la dinámica económica podría debilitarse en los próximos 3 meses.
- En la zona del euro, la publicación de los PMI preliminares de mayo a finales de semana dará una idea de la resistencia de la actividad frente a las perturbaciones de la confianza. No obstante, el indicador de confianza de los consumidores de la Comisión Europea siguió deprimido en mayo, aunque registró un ligerísimo repunte. La confianza se mantiene muy por debajo de su media histórica. Veremos cuánto pesa este hecho en el consumo futuro.
- Por último, tras la conversación de Trump con Putin, los europeos descubrieron que Ucrania había dejado claramente de ser un problema del presidente estadounidense. ¿Qué consecuencias geopolíticas y económicas podría tener? Pase lo que pase, es probable que el apoyo financiero a Ucrania siga siendo elevado y la UE continuará armando a Ucrania a un ritmo constante.