Los inversores temen un "shock inflacionario"
- El mercado de divisas está descontando un shock inflacionario de oferta ligado al conflicto y al encarecimiento de la energía.
- El dólar estadounidense se aprecia frente a una amplia cesta de divisas como refugio relativo, mientras Europa sufre más por su dependencia del GNL.
- Suben los rendimientos de la deuda al incorporarse expectativas de más inflación y menos recortes de tipos, en lugar del patrón clásico de huida a bonos.
El mercado de divisas ha registrado fuertes movimientos esta mañana a medida que los operadores incorporan en precios los efectos de un shock inflacionario del lado de la oferta, cada vez más amplio, derivado de las tensiones geopolíticas y del repunte de los precios de la energía.
Los cruces principales reflejan claramente este ajuste: EUR/USD −0,73%, GBP/USD −0,65%, USD/CHF +0,81%, USD/JPY +0,23%, USD/CNH +0,23%. El dólar gana tanto en términos de índice como frente a una canasta amplia de monedas, al descontarse que Estados Unidos está menos expuesto a una interrupción directa del suministro físico de energía, aunque no sea totalmente inmune.
Dólar fuerte y divisas europeas bajo presión
El dólar estadounidense se impone como refugio relativo en un entorno donde el riesgo dominante no es tanto la recesión inmediata como el repunte de la inflación por costes. La lectura del mercado es que la economía estadounidense está mejor posicionada frente a un shock de energía que otras regiones más dependientes del exterior.
En contraste, las monedas europeas están sufriendo el mayor castigo. Europa sigue siendo muy dependiente del gas natural licuado (GNL) importado, incluidos flujos relevantes desde Catar, y la interrupción de la producción catarí ha disparado los precios del gas TTF europeo en más de un 85% en las últimas cinco sesiones, golpeando con fuerza al euro y a otras divisas regionales.
Bonos al alza en rentabilidad y emergentes energéticos en el punto de mira
A diferencia de otros episodios geopolíticos, esta vez no se observa una huida masiva hacia la deuda pública como activo refugio. Por el contrario, los rendimientos de los bonos están subiendo a medida que los operadores incorporan en sus escenarios una inflación más alta y menos recortes de tipos por parte de los bancos centrales. El mercado descuenta que el margen para políticas monetarias más laxas se reduce si la energía sigue encareciéndose.
Las divisas emergentes ligadas a importaciones de energía también se ven sometidas a una fuerte presión vendedora. La libra egipcia ha superado un nivel clave de 50 por dólar al anticiparse una inestabilidad regional prolongada. En Sudáfrica, las expectativas se han girado: de descontar un recorte de tipos en la próxima reunión de marzo, el mercado ha pasado a contemplar ahora la posibilidad de una subida de tipos, en respuesta a las nuevas presiones inflacionistas.
En conjunto, los movimientos en divisas, bonos y tipos implícitos apuntan a un escenario donde el riesgo dominante es un shock de oferta inflacionario, más que una clásica huida defensiva, con el dólar como ganador relativo y Europa y los emergentes energéticamente dependientes como principales damnificados.