Las empresas europeas refuerzan China pese al discurso de reducir riesgos

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Capitalbolsa | 27 may, 2026 08:57 - Actualizado: 08:55
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Puntos clave
  • Las empresas europeas siguen apostando por China como base industrial pese al discurso de reducción de riesgos.
  • La automatización, los costes y la eficiencia de las cadenas de suministro refuerzan la ventaja manufacturera china.
  • Solo una minoría de compañías está trasladando producción fuera del país o creando bases alternativas.

Las empresas europeas están mostrando una realidad incómoda para Bruselas: pese al impulso político para reducir la dependencia de China, muchas compañías siguen manteniendo o incluso ampliando sus cadenas de suministro en el país. Según CNBC, una encuesta de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China refleja que el atractivo industrial chino continúa siendo difícil de sustituir.

El informe muestra que cerca de un tercio de las compañías consultadas está reforzando su producción dentro de China, mientras que otro 37% no ha modificado su estrategia de suministro en los dos últimos años. En conjunto, un 68% de las empresas europeas encuestadas afirma que mantiene o expande sus operaciones en el país.

El “de-risking” no se traduce en salida real

El dato más relevante es que la reducción de riesgos no está provocando una retirada masiva. Apenas un 7% de las compañías asegura estar trasladando su aprovisionamiento industrial fuera de China o desarrollando bases manufactureras alternativas en otros países.

Jens Eskelund, presidente de la Cámara de Comercio de la UE en China, considera que no se observa una tendencia clara de desvinculación. Al contrario, la encuesta apunta a que muchas empresas europeas podrían estar aumentando su dependencia de China como centro de producción y suministro.

La lectura de fondo es clara: una cosa es el discurso político sobre diversificación y otra muy distinta la realidad operativa de las empresas, que siguen priorizando coste, velocidad, eficiencia y acceso a proveedores.

China conserva una ventaja industrial difícil de replicar

China representa alrededor del 28% de la producción manufacturera mundial, una cifra que explica por qué muchas multinacionales siguen viendo el país como una pieza central de su estructura global. Incluso en un entorno de aranceles, tensiones comerciales y mayor escrutinio regulatorio, su ecosistema industrial mantiene una enorme capacidad de atracción.

La razón no es solo el coste laboral. Aunque los salarios más bajos fueron durante años una ventaja decisiva, ahora el factor diferencial está cada vez más vinculado a la automatización, la profundidad de la cadena de suministro y la capacidad de producir con rapidez a gran escala.

Según la encuesta, alrededor de tres cuartas partes de las empresas europeas con fábricas en China consideran que sus instalaciones en el país son más eficientes que las que operan en otros mercados. Este dato ayuda a entender por qué la relocalización resulta tan compleja en la práctica.

Automatización, costes y velocidad

La automatización está reforzando todavía más la posición competitiva de China. Denis Depoux, socio sénior de Roland Berger, señala que la diferencia en el nivel de automatización respecto a hace apenas dos años es muy significativa. En algunas fábricas, la presencia humana en las líneas de producción se ha reducido de forma drástica.

El caso de Nio ilustra esta evolución. El fabricante chino de vehículos eléctricos cuenta con instalaciones altamente robotizadas, capaces de operar de forma autónoma con cientos de robots y producir varios modelos simultáneamente. Este tipo de infraestructura permite trabajar de manera continua y elevar la productividad.

  • Menores costes industriales: energía, materias primas y proveedores locales siguen ofreciendo ventajas relevantes.
  • Mayor velocidad de producción: la automatización permite fabricar más rápido y ajustar mejor los procesos.
  • Cadena de suministro integrada: China concentra proveedores, logística y capacidad industrial en un mismo ecosistema.

El problema para Europa es que no basta con querer diversificar. Para competir con China hay que replicar una combinación de escala, automatización, proveedores, costes y velocidad que no se construye en pocos años.

Diversificar sí, pero sin abandonar China

La estrategia de muchas compañías no pasa por salir de China, sino por combinar presencia local con alternativas parciales en otros mercados. Un 24% de las empresas consultadas afirma que está diversificando mediante una doble vía: ampliar operaciones en China y, al mismo tiempo, desarrollar proveedores adicionales fuera del país.

Este enfoque refleja una visión pragmática. Las empresas quieren reducir vulnerabilidades, pero no están dispuestas a renunciar a una plataforma industrial que les permite competir en precio, calidad y rapidez frente a rivales chinos e internacionales.

Michael Aldwell, directivo de Kuehne+Nagel, apunta además a otro cambio relevante: cada vez más compañías chinas controlan directamente sus cadenas de suministro globales. Esto es especialmente visible en sectores como vehículos eléctricos, baterías y electrónica de consumo.

Una advertencia para la industria europea

La encuesta plantea una advertencia directa para Europa. La autonomía industrial no puede basarse solo en declaraciones políticas. Si las empresas siguen dependiendo de China es porque allí encuentran una combinación de eficiencia, costes y capacidad productiva que otros mercados todavía no ofrecen al mismo nivel.

Para muchas compañías, integrarse en las cadenas de suministro chinas no es una cuestión de preferencia, sino de supervivencia competitiva. En numerosos sectores, competir en precio y calidad exige aprovechar el ecosistema manufacturero chino, especialmente cuando los rivales ya lo están haciendo.

El debate europeo sobre el de-risking seguirá presente, pero los datos muestran que la transición será lenta y selectiva. Las empresas diversificarán donde puedan, pero difícilmente abandonarán China mientras siga ofreciendo una ventaja industrial tan clara.

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