La inflación puede convertirse en la gran víctima de la nueva rivalidad entre superpotencias
- Según los estrategas de William Blair, la rivalidad entre superpotencias está elevando la prioridad del control de recursos estratégicos.
- Multipolaridad, desglobalización y nearshoring implican shocks de oferta más frecuentes y, por tanto, una inflación más pegajosa y volátil.
- Energía, chips avanzados y tierras raras concentran la disputa y pueden forzar a las empresas a operar con más inventarios “por si acaso”.
El episodio de Venezuela de este fin de semana es, para algunos economistas, mucho más que un titular geopolítico. Según explican Richard de Chazal y Louis Mukama, estrategas de William Blair, la operación en Caracas encaja en una tendencia mayor: el mundo se fragmenta, la multipolaridad se acelera y el control de recursos naturales vuelve a ser el centro de la política global. La consecuencia macro, advierten, es clara: la inflación puede terminar siendo la gran “víctima colateral”.
Del mundo pre-Covid a un mundo de fricciones
En su monitor semanal, los economistas de William Blair contrastan dos épocas: la etapa anterior a la pandemia, con oferta abundante (materiales y trabajo), cadenas de suministro fluidas y comercio global eficiente, frente al entorno actual, marcado por interrupciones recurrentes y tensiones comerciales. En ese marco, las palabras clave —desglobalización, nearshoring y competencia estratégica— apuntan a algo incómodo para el inversor: shocks de oferta más frecuentes.
Recursos en disputa: energía, chips y tierras raras
Según de Chazal y Mukama, la pugna por recursos estratégicos no se limita al petróleo. Incluye también semiconductores avanzados y las tierras raras necesarias para fabricarlos y para alimentar la transición energética. El acceso a estos insumos se vuelve más restringido y caro, y eso empuja a las empresas a aceptar costes estructuralmente más altos.
Una consecuencia práctica de ese entorno es que muchas compañías podrían verse obligadas a mantener inventarios más elevados como póliza de seguro: tener stock “por si acaso” evita parones, pero también encarece la operativa y reduce eficiencia.
El petróleo: alivio puntual, duda estructural
El informe también introduce un matiz interesante sobre el crudo. Aunque Venezuela podría suponer un shock positivo de oferta en el corto plazo, William Blair plantea una pregunta incómoda: ¿cuánto tiempo pueden sostenerse precios del petróleo por debajo de niveles “de equilibrio” cuando los costes de producción se estiman en una banda superior? En un mundo de competencia por recursos, esa presión de fondo puede reaparecer con rapidez.
La política fiscal gana peso; la Fed reacciona más de lo que anticipa
Otro punto relevante del análisis es el cambio de “centro de gravedad” en política económica. Según los estrategas de William Blair, el gran driver puede estar siendo cada vez más la política fiscal de la Administración Trump, obligando a la Reserva Federal a actuar de forma más reactiva: menos anticipación, más respuesta a decisiones ya tomadas.
En este contexto, el comportamiento de mercado encaja con la narrativa: el oro tiende a reaccionar como cobertura ante incertidumbre e inflación potencial, mientras la renta variable puede seguir fuerte si el crecimiento aguanta, aunque con más sensibilidad a shocks de oferta y a titulares geopolíticos ligados a recursos.