La decisión más importante de la Fed esta semana podría no tener nada que ver con las tasas de interés

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Capitalbolsa | 08 dic, 2025 13:08
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Puntos clave
  • El S&P 500 cotiza a solo un 0,3% de sus máximos, con una subida acumulada cercana al 17% en el año.
  • El mercado da por hecho otro recorte de 25 pb, pero el foco real está en lo que la Fed insinúe sobre su balance de 6,5 billones de dólares.
  • Cualquier plan de nuevas compras de Treasuries podría dar un impulso adicional a la renta variable y otros activos de riesgo en 2026.

Esta semana la Reserva Federal vuelve a ser el centro del juego. El mercado descuenta prácticamente como seguro un tercer recorte de tipos de 25 puntos básicos este año, pero la decisión clave podría no estar en el tipo oficial, sino en las pistas que dé la Fed sobre el futuro de su enorme balance y su impacto en la liquidez del sistema financiero.

El S&P 500 cerró el viernes en 6.870 puntos, apenas un 0,3% por debajo de su récord de octubre y con una revalorización del 16,8% en el año, lo que indica que el mercado ya está cómodo con el escenario de tipos actual y mira más allá: a la política de balance.

Dos políticas monetarias y dos economías

Varios gestores destacan que, en la práctica, han coexistido dos políticas monetarias. Por un lado, la política de balance, que ha sostenido el precio de los activos y alimentado un potente efecto riqueza en los tramos altos de renta. Por otro, la política de tipos, que ha encarecido la financiación y ha presionado más a pequeñas empresas y hogares endeudados.

Los datos de crédito muestran una realidad similar: los consumidores de menor renta tienden a acumular saldos en tarjetas y acercarse a sus límites, mientras que los de mayor nivel económico, con menos deuda de consumo, han seguido tirando del gasto. El resultado es una economía a dos velocidades, con unas bolsas cerca de máximos y una parte del tejido productivo ajustándose a condiciones financieras todavía restrictivas.

El verdadero foco: el balance de la Reserva Federal

Desde los máximos de la pandemia, el balance de la Fed ha pasado de rondar los 9 billones de dólares a unos 6,5 billones. El proceso de reducción se detuvo el 1 de diciembre, cuando empezaron a aparecer tensiones en los mercados de financiación a muy corto plazo. A partir de aquí, la gran pregunta del mercado es si el banco central mantendrá el balance estable o empezará a ampliarlo de nuevo en 2026.

Algunos bancos de inversión manejan la hipótesis de que la Fed anuncie desde enero un programa de compras mensuales de letras del Tesoro —en torno a 45.000 millones de dólares— para gestionar las reservas del sistema. Otros escenarios más conservadores hablan de 15.000–20.000 millones mensuales a partir de finales del primer trimestre.

En cualquier caso, se trataría de operaciones presentadas como “técnicas”, destinadas a garantizar la liquidez y evitar episodios como la crisis de repos de 2019, pero con un impacto muy real sobre los activos de riesgo. Incluso un simple giro en el lenguaje hacia un contexto de “liquidez más normal” podría ser suficiente para prolongar el ciclo alcista en renta variable.

Bonos, riesgo y sensibilidad a la liquidez

Si se confirma un nuevo recorte, la tasa de referencia quedaría en el rango del 3,5%–3,75%, algo más cerca de la llamada “tasa neutral” en torno al 3%. Sin embargo, los rendimientos de largo plazo siguen siendo relativamente altos: el bono a diez años se sitúa en torno al 4,14%, lo que implica que el coste de financiación para empresas, hogares y el propio Tesoro de EE. UU. puede seguir siendo exigente aunque bajen los tramos cortos.

Pese a ello, el apetito por riesgo se mantiene elevado. El Dow Jones acumula cerca de un 12,7% en el año, el Nasdaq Composite ronda el 22% de subida y los diferenciales de crédito se mueven en niveles ajustados, señal de que el mercado no descuenta un repunte importante de impagos. En el lado más sensible a la liquidez, como el bitcoin, el saldo del año es ligeramente negativo, tras la corrección reciente.

En conjunto, muchos gestores se declaran moderadamente optimistas para el próximo año: incluso si la Fed sigue siendo prudente con los recortes de tipos, cualquier paso hacia un balance algo más expansivo sería un apoyo relevante adicional para las bolsas y para los activos de riesgo en general.


Reflexión de Capital Bolsa

Nos parece que la clave de esta reunión no está tanto en el recorte —ya descontado— como en cómo introduzca la Fed el debate sobre el balance. Si el mensaje sugiere que se ha tocado suelo en la reducción y se empieza a preparar el terreno para compras regulares de Treasuries en 2026, el mercado tendrá argumentos para seguir apoyando los activos de riesgo.

De cara a cartera, esto refuerza la idea de mantener exposición a renta variable de calidad en EE. UU. —especialmente índices amplios y grandes compañías— combinada con algo de duración en bonos soberanos, que podrían beneficiarse si la Fed acaba siendo más generosa en liquidez de lo que hoy descuenta el consenso. Lo razonable ahora es no infr infraponderar riesgo de forma agresiva justo antes de una reunión que puede volver a inclinar la balanza a favor.

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