La actividad de la zona euro se estabiliza y reduce la presión sobre el BCE
- El PMI compuesto de la zona euro subió hasta 50,0 en junio, su mejor lectura en tres meses.
- El sector servicios siguió en contracción, aunque moderó su caída hasta 49,4 puntos.
- La inflación de costes se desaceleró, reduciendo la presión sobre el BCE para nuevas subidas de tipos.
La actividad empresarial de la zona euro logró estabilizarse en junio tras dos meses consecutivos de contracción, según los datos finales del índice S&P Global PMI Compuesto. El indicador se situó en 50,0 puntos, frente a los 48,5 registrados en mayo, alcanzando su nivel más alto en tres meses.
La lectura de 50,0 marca justo la frontera entre expansión y contracción, lo que indica que la economía del bloque dejó de deteriorarse al cierre del segundo trimestre, aunque sin mostrar todavía una recuperación clara.
La manufactura compensa la debilidad de los servicios
La estabilización de la actividad total se debió principalmente a que el crecimiento del sector manufacturero compensó el nuevo retroceso del sector servicios. El PMI de actividad comercial del sector servicios subió hasta 49,4 puntos, desde los 47,7 de mayo, también su mejor lectura en tres meses, aunque todavía por debajo del umbral de 50.
El sector servicios encadena así su tercer mes consecutivo de caída, pero el ritmo de contracción fue solo marginal. La mejora resulta relevante porque los servicios habían sido uno de los segmentos más afectados por el deterioro de la demanda y por el impacto del repunte energético asociado al conflicto en Oriente Medio.
La economía de la zona euro deja atrás la contracción, pero la recuperación sigue siendo frágil y desigual entre países y sectores.
España, Italia e Irlanda sostienen la mejora
Por países, la recuperación se apoyó en una expansión más sólida de la actividad empresarial en España, Italia e Irlanda. En cambio, las dos mayores economías del bloque, Alemania y Francia, permanecieron en territorio de contracción, aunque con ritmos de descenso más moderados que en mayo.
En Alemania, la reducción de la actividad total del sector privado fue solo marginal, lo que sugiere cierta estabilización tras meses de debilidad. Francia continuó mostrando una evolución más débil, aunque también con una moderación del deterioro.
La demanda sigue siendo el punto débil
Pese a la mejora del indicador principal, la demanda continúa mostrando señales de fragilidad. Los nuevos pedidos cayeron por cuarto mes consecutivo, aunque la contracción fue marginal y una de las más suaves de este periodo.
Los nuevos pedidos de exportación también siguieron disminuyendo, incluyendo el comercio dentro de la propia zona euro. Sin embargo, al igual que en los pedidos totales, el ritmo de caída se moderó frente al mes anterior.
Este matiz es importante: la actividad se ha estabilizado, pero todavía no hay una recuperación clara de la demanda. El crecimiento futuro dependerá de que los nuevos pedidos vuelvan a terreno positivo durante los próximos meses.
El empleo se estabiliza y mejora la confianza
El empleo del sector privado se mantuvo prácticamente estable en junio, después de que en mayo se registrase la reducción de plantillas más intensa en cinco años y medio, aunque aquella caída fue marginal.
En el sector servicios, el empleo volvió a aumentar ligeramente y lo hizo al ritmo más rápido desde enero. Aunque la creación de puestos fue leve, supone una mejora respecto al deterioro observado a mediados del segundo trimestre.
La confianza empresarial también mejoró. Las expectativas de crecimiento para los próximos doce meses alcanzaron su nivel más optimista desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, apoyadas en la esperanza de que la situación geopolítica evolucione de forma más favorable y permita recuperar demanda durante el segundo semestre.
La inflación de costes se modera
Una de las señales más positivas del informe fue la desaceleración de las presiones inflacionistas. Los costes de los insumos aumentaron al ritmo más lento desde febrero, mientras que los precios de venta subieron al menor ritmo desde marzo.
En el sector servicios, la inflación de costes se moderó por primera vez desde octubre de 2025 y se situó en su nivel más bajo de los últimos cuatro meses. Esta evolución puede aliviar parte de la presión sobre márgenes y consumidores, especialmente en actividades sensibles al precio como turismo, ocio y servicios vinculados al consumo.
Según S&P Global, la desaceleración de los costes ha contribuido a apoyar la recuperación de algunos sectores que habían sido más afectados por la guerra y el encarecimiento energético.
Implicaciones para el BCE
La estabilización de la actividad y la moderación de los costes reducen la probabilidad de nuevas subidas de tipos a corto plazo por parte del Banco Central Europeo.
El BCE sigue enfrentándose a un equilibrio complicado: la actividad ya no se contrae, pero tampoco acelera con claridad; al mismo tiempo, la inflación de costes empieza a aliviarse, aunque todavía permanece por encima de su tendencia histórica.
En este contexto, los últimos datos PMI refuerzan la idea de una política monetaria más prudente, con el BCE a la espera de mayor claridad sobre el crecimiento y sobre la velocidad con la que se disipan las presiones de precios.
Lectura de mercado
El dato es moderadamente positivo para los activos europeos. La zona euro ha logrado estabilizar su actividad en junio, la confianza empresarial mejora y la inflación de costes se modera. Sin embargo, el informe no apunta todavía a una expansión sólida, ya que los nuevos pedidos siguen cayendo y el sector servicios permanece en contracción.
En conjunto, la lectura es compatible con un escenario de crecimiento débil, menor presión inflacionista y menor urgencia para nuevas subidas de tipos. Para las bolsas europeas, esto puede actuar como soporte a corto plazo, aunque la recuperación necesitará confirmación en los próximos datos de demanda y empleo.