El IPC enfría los miedos, pero deja grietas: lo que realmente dice el dato de inflación
- El IPC se publica tras el cierre del Gobierno y reduce el miedo a un rebrote sostenido de la inflación.
- Alimentos repuntan, servicios enfrían lento y bienes siguen presionando ligeramente al alza.
- Para bolsa, el dato no debería cambiar el guion: el foco pasa a resultados y a posibles oportunidades en retrocesos.
Os dejamos la lectura de Bret Kenwell, analista de Mercados de eToro en Estados Unidos, sobre el último informe del IPC americano, publicado con retraso tras el cierre gubernamental. Su idea central es clara: el dato sirve para “actualizar” el termómetro macro y alejar el temor a un aumento sostenido de la inflación, aunque deja matices importantes dentro del detalle.
Después del repunte observado a mediados de 2025, Kenwell considera que empezamos a ver una desaceleración más consistente. El problema es que el cierre del Gobierno —que se prolongó durante un periodo récord— enturbió las referencias habituales y retrasó publicaciones clave. Por eso, este IPC era especialmente relevante: no tanto por sorprender, sino por devolver visibilidad a los inversores.
La fotografía es mixta. La inflación de alimentos marca su nivel más alto desde agosto y el segundo más elevado de los últimos 12 meses. Para hogares con menos margen financiero, este punto puede convertirse en el más sensible del informe. En paralelo, la inflación de servicios —la parte más pesada del IPC— sigue bajando, pero lo hace de forma lenta; y la inflación de bienes continúa subiendo ligeramente.
En cuanto a política monetaria, Kenwell no ve este IPC como el detonante de una Fed mucho más agresiva recortando tipos. El dato de diciembre, incluso aunque confirme el enfriamiento general, no sería por sí solo suficiente para forzar un giro radical. Dicho esto, introduce un matiz relevante: si el mercado laboral sigue perdiendo temperatura, la inflación podría dejar de ser el principal freno a los recortes, siempre que se mantenga contenida en el primer semestre.
Y aquí aparece otro factor que el analista pone sobre la mesa: el escenario cambiaría aún más si, en algún momento, Powell fuese reemplazado por un presidente de la Fed con una postura más moderada. No es una previsión, pero sí un recordatorio de que 2026 podría venir con más política mezclada con la macro, y eso suele traducirse en episodios de volatilidad.
Para inversores: tras el cierre del Gobierno, el informe de inflación aporta una actualización muy necesaria, pero Kenwell no espera grandes sobresaltos en renta variable. El mercado, pese a la avalancha de titulares de este inicio de año, se ha mostrado resiliente. Si los fundamentales aguantan, los retrocesos podrían volver a ser oportunidades a lo largo de 2026.
En resumen: el IPC ayuda a rebajar el miedo a un rebrote inflacionista persistente, pero deja un detalle importante: la inflación no es homogénea. Alimentos aprietan, servicios enfrían con paciencia y bienes no terminan de aflojar. Para bolsa, el dato parece más un punto de control que un cambio de régimen, y el foco vuelve a girar hacia resultados y expectativas de crecimiento.