Barkin confirma avances en inflación, pero la Fed aún no da la batalla por ganada
- La Fed reconoce avances en inflación, pero confirma que sigue por encima del objetivo.
- La economía estadounidense mantiene un tono sólido y resistente, con empleo fuerte.
- Los próximos movimientos de tipos siguen abiertos y dependerán de los datos.
Las últimas declaraciones de Barkin, presidente de la Reserva Federal de Richmond, refuerzan la idea de que la política monetaria estadounidense se encuentra en una fase delicada, pero todavía lejos de dar por concluida la batalla contra la inflación. Barkin, considerado habitualmente un buen termómetro del núcleo del FOMC, dejó claro que los precios siguen creciendo por encima del objetivo, aunque reconoció que se esperan más avances.
Según Barkin, los recortes de tipos aplicados hasta ahora han cumplido su función principal: proteger la salud del mercado laboral mientras la Fed avanza en la llamada “última milla” para devolver la inflación al 2%. En este sentido, la economía estadounidense continúa mostrando una resiliencia notable, con crecimiento sólido y una tasa de desempleo baja, lo que hace difícil pensar en un frenazo brusco del consumo o de la inversión empresarial.
Barkin subraya que, con el crecimiento actual y la fortaleza del empleo, tanto empresas como consumidores siguen participando activamente en la economía.
Uno de los elementos más relevantes de su discurso es el papel de la productividad. El aumento de la productividad estaría permitiendo a las empresas absorber mayores costes de los insumos sin necesidad de trasladarlos de forma inmediata a los precios finales, lo que contribuye a moderar las presiones inflacionarias. De hecho, muchas compañías siguen señalando que la demanda es sólida y que no están llevando a cabo despidos a gran escala.
A este contexto se suma lo que Barkin define como un “estímulo significativo”, procedente de la desregulación y de posibles cambios en impuestos y retenciones, factores que podrían seguir apoyando la actividad económica en los próximos trimestres.
No obstante, la Fed no pierde de vista los riesgos estructurales que pueden condicionar la inflación a medio y largo plazo.
Barkin advierte de que la desviación persistente de la inflación desde 2021 debe tomarse muy en serio, ya que puede influir en la formación de expectativas futuras. Además, señala como una de las principales preocupaciones a largo plazo el lento crecimiento de la oferta laboral, afectado por la menor inmigración y las bajas tasas de fertilidad, un factor que podría mantener tensiones en el mercado de trabajo y en los salarios.
En conjunto, el mensaje es claro: la Fed reconoce los progresos logrados, pero mantiene una postura prudente. La economía aguanta bien, la inflación avanza en la dirección correcta, pero el proceso aún no ha terminado. Por ahora, el banco central se mantiene dependiente de los datos y evita comprometerse con una hoja de ruta clara sobre los próximos pasos en política monetaria.