Aún no ha llegado el momento de que la Fed mueva ficha
- Natixis IM espera que la Fed mantenga los tipos en el rango 3,50%-3,75%.
- El repunte energético aún no se ha trasladado claramente a la inflación subyacente.
- La Fed podría terminar recortando tipos si la crisis energética golpea la demanda y el empleo.
La Reserva Federal no debería mover ficha todavía. Esa es la visión de Mabrouk Chetouane, estratega jefe de mercados de Natixis IM Solutions, que espera que el banco central estadounidense mantenga sin cambios su tipo de referencia en la próxima reunión de política monetaria, dentro del rango del 3,50%-3,75%.
La razón principal es que, aunque la presión energética ha aumentado, la Fed aún no dispone de evidencias suficientes para concluir que el encarecimiento de la energía se esté trasladando de forma clara a la inflación subyacente. Buena parte del repunte reciente de los precios al consumo se explica por energía y alimentos, no por una aceleración generalizada del núcleo inflacionista.
La Fed necesita más tiempo antes de actuar
Según Chetouane, los miembros con derecho a voto del FOMC todavía no cuentan con información suficiente para identificar efectos de segunda ronda derivados del aumento de los precios energéticos. Además, los datos históricos sugieren que las presiones nominales tardan, de media, alrededor de un trimestre en transmitirse al componente subyacente de la inflación.
Esto explica por qué la Fed puede permitirse esperar. En esta fase, las señales más visibles de deterioro se observan en las encuestas de confianza de consumidores y empresas, que sí están reaccionando con fuerza a la crisis energética. Sin embargo, todavía persisten dudas sobre hasta qué punto el mercado laboral está debilitándose de forma real.
El dilema de la Fed no es solo combatir la inflación energética, sino evitar reaccionar demasiado pronto a un shock que todavía no ha contaminado claramente los precios subyacentes.
Expectativas todavía ancladas
Natixis IM señala que las expectativas de los inversores continúan alineadas con la proyección mediana de la propia Reserva Federal: una bajada de tipos de 25 puntos básicos antes de final de año.
Para Chetouane, el objetivo de la Fed en esta reunión será doble. Primero, mantener ancladas las expectativas de tipos e inflación para evitar un endurecimiento no deseado de las condiciones financieras. Segundo, preservar flexibilidad para responder a distintos escenarios, ya sea un repunte más persistente de la inflación o un deterioro más claro de la actividad económica.
En otras palabras, la Fed no quiere enviar una señal que obligue al mercado a descontar un endurecimiento excesivo, pero tampoco puede parecer complaciente ante el riesgo de inflación energética.
El riesgo de demanda gana importancia
La crisis energética actual puede actuar como un shock de oferta, bien por el canal de la cantidad —menor disponibilidad de energía— o por el canal del precio —energía más cara—. En ambos casos, el resultado puede ser una caída significativa de la demanda agregada.
Este punto es relevante porque, según Natixis IM, la función de reacción de la Fed sigue dando un peso importante a la actividad económica y al mercado laboral. Si el encarecimiento energético termina debilitando el consumo, la inversión y el empleo, el banco central podría verse obligado a adoptar una posición más acomodaticia.
La paradoja es que un shock energético puede parecer inflacionista al principio, pero terminar siendo desinflacionista si destruye suficiente demanda.
Natixis ve posibles recortes entre 25 y 50 puntos básicos
La conclusión de Natixis IM es que la Fed podría recortar su tipo de referencia entre 25 y 50 puntos básicos de aquí a 2026. No sería una respuesta a las presiones políticas de la Casa Blanca, sino una decisión motivada por la necesidad de apoyar la demanda si los riesgos cíclicos se materializan.
Este escenario contrasta con una lectura más agresiva del mercado, que podría centrarse únicamente en el repunte energético y en el riesgo inflacionista. Para Chetouane, la Fed debe mirar más allá del dato inmediato de energía y valorar el impacto completo sobre crecimiento, consumo y empleo.
En conjunto, el mensaje es prudente: aún no es el momento para que la Fed actúe. La institución debería mantener tipos, evitar cerrar puertas y ganar tiempo hasta comprobar si el shock energético se queda en una presión temporal de precios o deriva en un deterioro más serio de la economía estadounidense.