Abril desvela las costuras: El FMI podría tener más razón de la que creíamos
Javier Molina, analista de eToro
El mes de abril de 2025 está siendo complicado para los mercados financieros. Activos como el bono US que no actúa como refugio, oro en máximos históricos, volatilidad del mercado de acciones que se situó muy cerca de los niveles de la pandemia y una caída del sentimiento del consumidor.
En este contexto brillan ahora las fragilidades que el FMI viene señalando desde octubre del año pasado, una vez que nos encontramos inmersos en esa situación, con la guerra arancelaria como catalizador. Valoraciones aún exigentes pese a las correcciones acumuladas del año, apalancamiento creciente fuera del perímetro bancario y un récord histórico de deuda soberana.
El FMI advierte sobre unas condiciones financieras que se han endurecido y el estrechamiento del margen de seguridad del crecimiento mundial.
¿Cuáles son esas debilidades?
Primero, las valoraciones siguen altas pese a la corrección arancelaria, de modo que cualquier nueva mala noticia podría provocar otra caída de bolsas y crédito. Si eso ocurre, los emergentes con unas divisas y mercado de acciones debilitados, podrían ser los primeros en sufrir fugas de capital y encarecimiento de su financiación.
Segundo, el apalancamiento fuera del perímetro bancario. El FMI avisa de un peligro que se cuece fuera del radar bancario tradicional, donde hedge funds y otros intermediarios se financian cada vez más, con créditos de los grandes bancos estadounidenses, hasta el punto de que esa deuda ya equivale al 120 % del capital de máxima calidad (CET1) del sistema. El resultado sería un efecto dominó latente, donde bastaría un sobresalto en los mercados para que los fondos sufrieran llamadas de margen (Margin Call). Esto podría traducirse en ventas a la carrera y, al no cubrir sus posiciones, transferencia de las pérdidas a los mismos bancos que les dieron apalancamiento. En otras palabras, el riesgo no bancario está reinsertándose y convierte cualquier turbulencia de mercado en un potencial problema de estabilidad bancaria.
Tercero, la deuda soberana. El pasivo público global asciende ya al 93 % del PIB, un récord que vuelve más frágiles los mercados de bonos. El informe recuerda que operaciones apalancadas populares podrían deshacerse súbitamente, disparando los diferenciales y dejando a los gobiernos con mayores costes de refinanciación. Esa amenaza es aún mayor en emergentes que afrontan el volumen de vencimientos más alto de la década con los tipos reales también en máximos.
Por último, el canal geopolítico. Las tensiones geopolíticas,desde guerras hasta guerras de aranceles, derriban bolsas y encarecen la deuda, sobre todo en países con poco margen fiscal o de reservas. Con precios aún caros, mucha deuda y apalancamiento oculto, cualquier choque podría desatar una corrección global, donde la reacción rápida de bancos centrales y gobiernos sería fundamental.