Según los análisis, Trump está influyendo en el mercado como ningún presidente lo ha hecho en décadas.
- Trump se ha convertido en un factor directo de volatilidad para Wall Street.
- Sus decisiones han estado detrás de los cinco mejores y cinco peores días del S&P 500 desde enero de 2025.
- Sin las cinco mejores sesiones ligadas a su segundo mandato, el índice estaría en negativo desde su investidura.
Donald Trump está moviendo el mercado estadounidense con una intensidad poco habitual para un presidente. Según Frances Yue, un análisis de Fundstrat concluye que las políticas del presidente han sido el principal detonante de los cinco mejores y los cinco peores días del S&P 500 desde el inicio de su segundo mandato, en enero de 2025.
El dato es relevante porque rompe con el patrón habitual de las últimas décadas. Bajo otras administraciones, los grandes movimientos de mercado solían responder a una mezcla más amplia de factores: datos macroeconómicos, decisiones de la Reserva Federal, resultados empresariales, tensiones internacionales o temores sobre el crecimiento. En este caso, el peso de la política presidencial aparece mucho más concentrado.
Un presidente convertido en catalizador de mercado
Fundstrat analizó una docena de presidencias desde 1981 y no encontró otro caso en el que un presidente pudiera ser señalado como el principal factor detrás de tantos movimientos extremos, tanto al alza como a la baja, dentro de un mismo mandato.
La explicación está en el estilo de Trump: anuncios contundentes, cambios de dirección, amenazas, rectificaciones y giros posteriores. Los inversores no reaccionan solo a las medidas en sí, sino también a si el presidente parece endurecer su postura, suavizarla o retirarla parcialmente.
El mercado ya no solo descuenta beneficios, tipos de interés o crecimiento. También descuenta el siguiente mensaje político de la Casa Blanca.
Los mejores días también llevan su firma
El mejor día del S&P 500 durante el segundo mandato de Trump se produjo el 9 de abril de 2025, cuando el índice subió un 9,5% después de que el presidente pausara sus aranceles del llamado “liberation day”.
Otro fuerte rebote llegó el 12 de mayo de 2025, cuando el S&P 500 avanzó un 3,3% tras una tregua arancelaria de 90 días entre Estados Unidos y China. Más recientemente, el índice subió un 2,9% el 31 de marzo, después de que Trump se mostrara dispuesto a poner fin a la guerra con Irán.
La conclusión es clara: buena parte de las mejores sesiones no se explican por una mejora ordenada de los fundamentales, sino por alivios bruscos después de episodios de tensión política o comercial.
Los peores días se concentran en los aranceles
La parte negativa también está muy marcada por la política comercial. Según Fundstrat, los cinco peores días del S&P 500 desde el inicio del segundo mandato de Trump estuvieron vinculados a los aranceles.
El índice cayó un 4,8% el 3 de abril de 2025, justo después del anuncio del “liberation day”. Al día siguiente perdió otro 6%, tras la respuesta arancelaria de China. Y el 10 de abril de 2025 retrocedió un 3,5%, después de que Trump elevara brevemente los aranceles a China hasta el 145%.
La bolsa ha subido, pero lo ha hecho en un entorno de sobresaltos. El avance del S&P 500 no ha sido lineal: ha dependido mucho de caídas violentas y rebotes igual de agresivos.
Sin los mejores días, el balance sería muy distinto
Desde la investidura de Trump en enero de 2025, el S&P 500 acumula una subida cercana al 18,5%. A primera vista, el balance parece claramente positivo. Pero el análisis de Fundstrat introduce un matiz importante: si se excluyen las cinco mejores sesiones del periodo, el índice estaría cayendo un 2,7%.
Esto muestra hasta qué punto la rentabilidad se ha concentrado en unas pocas jornadas de fuerte rebote, muchas de ellas ligadas a rectificaciones o alivios tras decisiones políticas previas. Para los inversores, eso implica un mercado más difícil de gestionar, porque perderse unas pocas sesiones puede cambiar completamente el resultado.
Un mercado pendiente de la Casa Blanca
La Casa Blanca defiende que las empresas cotizadas han registrado resultados sólidos y máximos bursátiles gracias a una agenda favorable al crecimiento, basada en recortes fiscales, desregulación, abundancia energética y acuerdos comerciales más justos.
Sin embargo, el análisis de mercado sugiere que esa misma agenda también ha generado una volatilidad inusual. Aranceles, guerra con Irán, amenazas contra la Reserva Federal y cambios repentinos de postura han obligado a los operadores a adaptar sus estrategias a un entorno menos previsible.
La idea de fondo es que los viejos manuales de inversión funcionan peor cuando el principal catalizador puede ser una decisión política inesperada. En este contexto, los inversores no solo deben analizar beneficios empresariales, inflación o tipos de interés, sino también la probabilidad de nuevos giros desde Washington.
La paradoja de Wall Street
Las bolsas estadounidenses siguen cerca de máximos, pero el camino hasta ahí ha sido mucho más inestable de lo que sugiere la rentabilidad acumulada. El Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq cerraron a la baja en la última sesión, aunque permanecen cerca de zona récord.
La paradoja es que Trump ha sido, al mismo tiempo, una fuente de presión y de alivio para los mercados. Sus anuncios han provocado algunas de las caídas más fuertes, pero sus pausas, treguas o cambios de tono también han generado los mayores rebotes. Para Wall Street, el presidente se ha convertido en una variable de mercado de primer orden.