Ormuz decide el mercado: Esto es lo que marca la línea entre rebote y más corrección
- Pedro del Pozo cree que las correcciones actuales pueden ofrecer niveles de entrada atractivos si el conflicto termina en pocos días.
- La gran variable es Ormuz: un cierre prolongado elevaría inflación, tipos y riesgo de una desaceleración más severa.
- Si la guerra se alarga, las caídas vistas hasta ahora podrían ser solo un anticipo de un ajuste mayor.
La lectura que hace Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, es clara: el mercado todavía descuenta un conflicto de duración limitada. Por eso, las caídas inferiores al 10% en bolsa y de unos 30 puntos básicos en bonos pueden interpretarse como una corrección relevante, pero no aún como el reflejo de un escenario de estanflación o recesión profunda.
Ormuz, el factor que decide el daño económico
El primer punto crítico está en la realidad logística de un Estrecho de Ormuz cerrado o casi bloqueado. Según explica Pedro del Pozo, esta cuestión es determinante para medir cuánto tiempo pueden seguir subiendo la inflación y los costes energéticos. No es lo mismo una tregua rápida que un periodo prolongado con el barril por encima de los 100 dólares.
El encarecimiento del crudo y del gas no se quedaría solo en el sector energético. Su impacto se trasladaría a:
- Transporte
- Electricidad y energía
- Fertilizantes e industria
- Cadena general de precios
La duración de la guerra cambia por completo el escenario
Para Pedro del Pozo, el siguiente elemento decisivo es la naturaleza militar del conflicto. Una cosa es una campaña intensa pero breve, centrada en objetivos estratégicos y militares; otra muy distinta sería una extensión hacia infraestructuras civiles, energéticas y portuarias, algo que aumentaría el desgaste económico y la incertidumbre global.
También advierte de que una eventual intervención terrestre limitada —por ejemplo sobre puntos estratégicos ligados a Ormuz— cambiaría radicalmente los tiempos. No se hablaría ya de un episodio puntual, sino de una guerra con más riesgo de enquistamiento, escalada y coste prolongado para Estados Unidos y para el mercado.
Qué implican las caídas actuales para el inversor
La conclusión de Pedro del Pozo es bastante binaria. Si el conflicto encuentra una salida en pocos días, las correcciones recientes podrían haber marcado zonas de entrada interesantes. Los mercados, previsiblemente, reaccionarían con rapidez incluso aunque más adelante los datos macro sigan reflejando el daño temporal de la crisis.
Pero si Irán mantiene su capacidad de resistencia y utiliza el tiempo y el control de Ormuz como palanca, el riesgo pasa a ser otro: que una inflación inicialmente coyuntural se vuelva más persistente, que resurja la presión para subir tipos y que el crecimiento se resienta de forma más visible. En ese caso, las caídas actuales podrían quedarse cortas.