El gráfico semanal: Las múltiples caras del oro, o por qué el oro puede ser alternativamente activo refugio y activo de riesgo

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Capitalbolsa | 08 sep, 2025 11:15
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El lunes pasado traíamos a nuestra sección un gráfico comparativo de la megatecnológica Nvidia y del índice Cac francés, y comentábamos como, por razones diferentes, tanto el Cac como Nvidia habían entrado en una fase de corrección, que podía continuar, aunque no de forma ilimitada, ya que a medio y largo plazo los fundamentales son favorables en ambos casos.

Pues bien, esta semana Nvidia ha seguido recortando y ha caído un 4,1%, pese a que otra de las grandes compañías del sector, Broadcom, publicó unos magníficos resultados el jueves y ha subido un 12,6% en la semana. El Cac también ha caído, pero más moderadamente, solo un 0,38% en la semana, que es bastante menos de los recortes semanales de otros índices europeos, como nuestro Ibex (-0,57%), el Dax (-1,3%) o el Mib italiano (-1,4%).

Los descensos de Nvidia y del Cac han tenido lugar en un inicio de septiembre que no ha estado mal, pero que ha dado señales mixtas. Entre esas señales han destacado, en el lado positivo, algunos activos, y de forma muy singular, el oro, que ha subido un 5,1% en la semana y acumula ya un 37% de subida desde el uno de enero.

El oro cerró el pasado viernes en 3.640 dólares la onza, aproximándose así poco a poco a los 4.000 dólares, una cota que aún quedaría lejos de los 6.000 dólares que pronostica JP Morgan, si se moviesen al oro el 0,5% de los activos que tienen los inversores internacionales en Estados Unidos, o de los 5.000 dólares que pronostica Goldman Sachs, si tan solo el 1% del total de bonos del Tesoro americano que tienen los inversores particulares fuesen movidos al oro.

Pero tal vez lo más curioso del oro es que funciona a la vez como activo refugio frente a eventuales situaciones problemáticas y como activo “real” que protege a los inversores frente a la inevitable erosión del valor del dinero, que va asociada a la emisión por los bancos centrales de dólares, euros, yenes o yuanes.

Esta característica de activo “real” y no monetario explica por qué el oro está funcionando igual de bien cuando las Bolsas suben (léase, por ejemplo, el recién terminado mes de agosto, en el que el oro ha subido el 5%), que cuando las Bolsas bajan, como sucedió en abril cuando el oro subió con fuerza pese a la sacudida de las Bolsas que siguió al llamado Día de la Liberación de Trump.

En el gráfico que adjuntamos comparamos la evolución del oro con la de la tecnológica Alphabet, que ha sido, junto a Broadcom, el valor que mejor se ha comportado la semana pasada entre las grandes tecnológicas, se observa muy bien como el oro sube en abril mientras Alphabet no lo hace. Y se observa también como el oro ha subido esta última semana acompañado, esta vez sí, de Alphabet, cuyos inversores recibieron con gran alegría la sentencia del tribunal federal norteamericano que exime a Alphabet de tener que desmembrarse y vender su división de Chrome, a pesar de reconocer su cuasi monopolio en las búsquedas por internet.

El oro se comporta así a veces como activo refugio (abril) y a veces como activo de riesgo (agosto). Al final, la abundante liquidez busca sitios en los que posicionarse y la semana pasada ha encontrado esos sitios en el oro y en una tecnológica, Alphabet, que forma parte de las llamadas “siete magníficas” y que este año lo estaba haciendo peor que las restantes seis.

Todo indica que la erosión monetaria, es decir, la progresiva caída del valor del dinero en términos de capacidad de compra de activos, va a continuar, dadas las enormes necesidades de financiación de los gobiernos y dado el casi nulo margen de maniobra de los bancos centrales para negarse a financiarlos.

Eso nos lleva necesariamente a pensar que a medio-largo plazo el oro seguirá subiendo y que también, por la misma razón, seguirá subiendo el valor de las buenas empresas que, como Alphabet, sepan posicionarse en el nuevo escenario económico y monetario que empieza a dibujarse, aunque lo haga todavía con contornos un tanto difusos.

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