Enagás previo 1T26: Afronta un trimestre flojo en resultados, pero el mercado mira ya mucho más allá
Puntos clave
- Enagás afronta el primer trimestre con una previsión de menor EBITDA y beneficio neto por la caída de ingresos regulados.
- Pese a ello, no se esperan dificultades para cumplir los objetivos anuales ni cambios en la guía.
- El foco del mercado seguirá puesto en la nueva regulación del gas, el arbitraje de TGP y el desarrollo normativo del hidrógeno.
Enagás presentará sus resultados del primer trimestre de 2026 el próximo 21 de abril, antes de la apertura del mercado. La compañía no celebrará conferencia con analistas, de modo que buena parte de la atención se concentrará en el contenido del comunicado y, sobre todo, en cualquier comentario que pueda aportar sobre la futura regulación del negocio. Según el análisis de Ángel Pérez, la recomendación se mantiene en sobreponderar, con un precio objetivo de 17,80 euros.
El trimestre apunta a unas cifras algo más débiles que las del mismo periodo del año anterior, fundamentalmente por el descenso previsto en los ingresos regulados. La explicación está en dos factores: un menor RAB y un ajuste a la baja del RCS. Es decir, el deterioro esperado no responde a un problema operativo inesperado, sino al propio marco de remuneración del negocio.
Menores ingresos regulados y presión en resultados
La previsión es que unos gastos operativos en niveles similares a los del primer trimestre de 2025 y una aportación de participadas también bastante estable terminen desembocando en una caída algo más acusada tanto del EBITDA como del beneficio neto. Por tanto, el trimestre no debería destacar por fortaleza en resultados, aunque tampoco apunta a un deterioro preocupante.
La lectura de fondo es más bien de normalización a la baja dentro de un negocio regulado que sigue siendo relativamente previsible. No parece un trimestre diseñado para sorprender positivamente, pero tampoco uno que deba abrir dudas serias sobre la capacidad de la compañía para cumplir sus compromisos anuales.
El problema de Enagás ahora mismo no es el trimestre. El problema es que el mercado mira mucho más allá: quiere claridad sobre el marco regulatorio futuro y sobre las palancas reales de crecimiento.
La guía anual no debería cambiar
A pesar de ese arranque más flojo en términos de EBITDA y beneficio neto, no se esperan dificultades para alcanzar los objetivos del conjunto del ejercicio. Por eso, la previsión es que la compañía mantenga sin cambios su guidance para 2026.
Ese punto es importante porque, en una empresa como Enagás, el mercado suele valorar más la visibilidad y la estabilidad que un simple batir o no batir el trimestre. Mientras no haya desviaciones que cuestionen la hoja de ruta anual, el impacto de unas cifras algo más débiles debería ser limitado.
Deuda neta: sin grandes cambios previstos
En cuanto a la evolución financiera, la expectativa es que la deuda neta apenas registre variaciones significativas respecto al cierre de 2025. Eso, pese a que el flujo de caja operativo del trimestre se anticipa ligeramente inferior al del primer trimestre del año pasado.
No es una sorpresa especialmente negativa. En un entorno de menor contribución regulada, mantener una posición financiera relativamente estable ya sería una señal razonable de control. Dicho de otra forma: no parece que el balance vaya a ser el foco del trimestre, salvo sorpresa.
Las tres claves que realmente importan
Mirando a los próximos meses, el mercado seguirá muy pendiente de tres asuntos. El primero es el arbitraje de TGP, una cuestión que puede tener implicaciones relevantes según cómo evolucione. El segundo es la regulación definitiva de las redes de gas en España, probablemente el punto más sensible para valorar visibilidad en ingresos futuros. Y el tercero es la regulación del hidrógeno, un frente clave si Enagás quiere sostener una narrativa creíble de crecimiento y transformación a medio plazo.
En resumen, el previo de Enagás deja una idea bastante clara: el primer trimestre debería ser correcto, aunque más débil en resultados, sin poner en riesgo la guía anual. Pero el verdadero catalizador para el valor no estará en estas cuentas, sino en la claridad que vaya ganando el mercado sobre regulación, arbitrajes y futuro del hidrógeno. Ahí es donde se juega de verdad la tesis.