Enagás gana visibilidad: mejora regulatoria, menos riesgo en Perú y más caja con Teréga

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Capitalbolsa | 22 abr, 2026 13:19
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Enagas

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17:35 03/07/26
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Puntos clave
  • Enagás refuerza su atractivo por una mejora regulatoria mejor de lo esperado, menor riesgo en Perú y una aportación positiva de Teréga a medio plazo.
  • La compañía mantiene las guías de 2026, aunque el crecimiento relevante del beneficio se desplaza ya a 2027.
  • El dividendo sigue siendo uno de los grandes apoyos de la tesis, con una rentabilidad cercana al 6% a precios actuales.

Enagás sigue consolidando una tesis de inversión mucho más sólida de lo que reflejaba el mercado hace solo unos meses. La compañía presentó unos resultados del primer trimestre de 2026 en línea con lo esperado y mantuvo sus objetivos para el conjunto del año, pero lo verdaderamente relevante no está tanto en el trimestre como en la mejora del perfil de visibilidad a medio plazo.

Ese cambio de percepción se apoya en varios frentes a la vez: una propuesta regulatoria para 2027-2032 mejor de lo previsto, una reducción clara de la incertidumbre asociada a Perú, el efecto positivo que debería tener la compra de una participación relevante en Teréga y, además, una rentabilidad por dividendo que sigue siendo muy competitiva. Todo ello permite mantener una visión favorable sobre el valor pese a que 2026 todavía seguirá siendo un año de transición en beneficios.

2026 sigue siendo un año de transición

La propia compañía anticipa un beneficio neto anual de 235 millones de euros, lo que supone una caída del 12%. La razón principal sigue siendo conocida: el negocio regulado de transporte de gas continúa afectado por la reducción de la base de activos regulados. En otras palabras, la red ya no necesita grandes inversiones adicionales y eso limita la capacidad de crecimiento inmediato de esta área.

Por tanto, el mensaje del trimestre no es el de una compañía en plena expansión hoy, sino el de una compañía que está atravesando una fase de ajuste antes de volver a crecer con más claridad. Esa matización es importante, porque la historia de Enagás ya no va tanto de salvar 2026 como de preparar un 2027 bastante más favorable.

La clave no está en el trimestre ni en el año actual. La clave está en que el mercado empieza a ver con mucha más claridad dónde va a venir el siguiente ciclo de crecimiento.

La gran sorpresa positiva llega desde la regulación

Uno de los puntos más importantes de la tesis está en la propuesta inicial de la CNMC para el nuevo periodo regulatorio 2027-2032. El mercado esperaba un escenario más exigente, pero la propuesta ha sorprendido positivamente. Según lo conocido hasta ahora, los ingresos medios regulados de ese periodo serán un 7% superiores a los de 2026.

Esto tiene bastante valor porque la base de activos regulados seguirá reduciéndose, pero esa presión se verá compensada por un mayor retorno financiero y por la introducción de nuevos incentivos ligados al control del opex y a la eficiencia. Traducido: el negocio regulado no solo deja de deteriorarse de forma tan acusada, sino que vuelve a ofrecer una visibilidad bastante más cómoda a partir de 2027.

Teréga añade una nueva palanca de caja

Otro movimiento relevante ha sido la compra del 31,5% de Teréga, el segundo operador del sistema de transporte de gas en Francia, por 573 millones de euros. La operación aporta una dimensión estratégica interesante, ya que Teréga controla el 16% de la red francesa de transporte de gas y el 27% de la capacidad nacional de almacenamiento.

Enagás estima que esta adquisición generará una contribución positiva media de unos 40 millones de euros anuales al cash flow del grupo entre 2027 y 2032. La operación debería ofrecer un retorno cercano al 8% sobre el capital invertido, lo que la convierte en una inversión razonable en términos de generación de valor a medio plazo.

La parte menos amable está en el balance. El apalancamiento aumentará a corto plazo, con una ratio de deuda neta sobre EBITDA que pasaría aproximadamente de 4,1 veces a 4,6 veces tras Teréga. No es un detalle menor, pero tampoco parece una tensión descontrolada si se cumple la contribución esperada en caja.

La compra de Teréga empeora algo el apalancamiento hoy, pero mejora claramente el perfil de caja del grupo en el medio plazo.

Perú deja de ser un gran foco de miedo

Otro elemento que refuerza la tesis es la menor incertidumbre sobre la inversión en Perú. Las resoluciones favorables del Ciadi reducen de forma significativa uno de los focos de riesgo que más pesaban sobre la compañía. Y esto importa mucho porque, en valores de perfil defensivo y regulado como Enagás, el mercado suele castigar con dureza cualquier amenaza jurídica o regulatoria que reste visibilidad.

Ahora ese frente parece bastante más contenido, lo que ayuda a limpiar el caso de inversión y a centrar la atención en los motores de crecimiento que empiezan a aparecer a partir de 2027.

El hidrógeno sigue siendo opcionalidad de largo plazo

A todo esto se suma la opcionalidad que representa el desarrollo del hidrógeno verde, especialmente a través de proyectos como H2Med y la Red Troncal de Hidrógeno. Es verdad que aquí la visibilidad es todavía más limitada y que probablemente habrá retrasos en la puesta en marcha. Pero el mercado sigue viendo este frente como una oportunidad de crecimiento estructural a medio y largo plazo.

No es la parte de la tesis que explica hoy la valoración, pero sí puede convertirse en un catalizador muy relevante con el paso del tiempo si esos proyectos terminan cogiendo forma real.

Dividendo y lectura final

El otro gran apoyo del valor sigue siendo el dividendo. A los precios actuales, la rentabilidad ronda el 6%, una cifra que sigue dando bastante atractivo a la acción para perfiles más defensivos o de generación de rentas. Y si a eso se añade una menor incertidumbre regulatoria, una mejora esperada del beneficio desde 2027 y una nueva fuente de caja con Teréga, el caso de inversión gana bastante consistencia.

En resumen, Enagás no está ante un año espectacular en resultados, pero sí ante un momento en el que empieza a mejorar claramente su visibilidad futura. Y eso, unido a la rentabilidad por dividendo y a un marco regulatorio más favorable de lo temido, permite seguir viendo valor en la compañía.

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