El “problema” de OpenAI podría ser justo lo que dispare a Microsoft
Aseity Research
Microsoft acaba de pasar por uno de esos episodios que suelen crear oportunidades: presenta unos resultados muy sólidos y, aun así, el mercado la castiga con fuerza. Tras publicar su 2T fiscal 2026, la compañía batió expectativas en ingresos y en beneficio por acción, y elevó su backlog hasta alrededor de 625.000 millones de dólares.
Aun con ese “trimestre redondo”, la acción llegó a perder cerca de un 12% al día siguiente. ¿El detonante? La percepción de un riesgo de concentración ligado a OpenAI.
La lectura dominante ha sido binaria: si OpenAI triunfa, perfecto; si tropieza, Microsoft se queda con infraestructuras sobredimensionadas y un agujero de rentabilidad. La tesis de Aseity Research va en otra dirección: el mercado estaría simplificando demasiado el problema y, al hacerlo, podría estar valorando mal a Microsoft. Dicho en claro: lo que hoy se ve como amenaza puede acabar siendo un catalizador para mejorar el flujo de caja y el retorno sobre el capital.
Lo que asustó al mercado: OpenAI pesa demasiado en el backlog
El susto llega cuando se revela que una parte muy relevante del backlog estaría asociada a OpenAI. En paralelo, también pesa el debate sobre la economía de OpenAI: pérdidas elevadas, previsiones de seguir consumiendo capital y un horizonte de rentabilidad lejano. Ese cóctel alimenta el miedo a un escenario en el que Microsoft construya “para OpenAI” y luego no rentabilice ese despliegue.
- Riesgo percibido: infraestructuras y capacidad “atrapadas” si OpenAI reduce demanda.
- Temor añadido: un mercado de modelos IA tipo “winner-takes-all” que presione a OpenAI.
- Consecuencia: venta brusca pese a un trimestre fuerte.
La clave real: el CapEx “en cinta de correr”
El punto más interesante de la tesis es que el problema no es tanto el ingreso contable, sino la intensidad de CapEx que exige la infraestructura de IA. Microsoft estaría destinando cifras récord a inversión, con una parte importante concentrada en GPUs y CPUs que se vuelven obsoletas rápidamente por la velocidad del ciclo tecnológico.
Visto aislado, ese “churn” de hardware parece poco atractivo. Pero Aseity Research lo enmarca como el precio de integrar modelos de OpenAI en productos de alto margen del ecosistema Microsoft (Copilot, GitHub, Bing, etc.). El matiz crucial es que, a medida que la demanda de entrenamiento de frontera se intensifica, el gasto se vuelve recurrente y pesado, y eso tensa el flujo de caja libre.
La idea contraintuitiva: menos dependencia puede mejorar a Microsoft
Aquí viene el giro: Microsoft ya habría capturado buena parte de los beneficios estratégicos (ecosistema, efecto red, integración de IA en su suite). Si OpenAI diversifica infraestructura hacia otros proveedores, el titular podría parecer negativo por menor ingreso “asignado” a Azure… pero el efecto económico podría ser positivo si reduce el CapEx necesario para atender cargas extremadamente intensivas.
En otras palabras, el valor para Microsoft no sería maximizar ingresos de compute a cualquier coste, sino mejorar retorno sobre capital y calidad del flujo de caja. Bajo esa lógica, el enorme compromiso de consumo en Azure puede comportarse más como obligación de inversión que como “activo” en sentido estricto, si arrastra márgenes y obliga a renovar hardware sin descanso.
- Si OpenAI consume menos infraestructura “de frontera”: baja la presión de CapEx.
- Si el mix se desplaza a software/servicios propios: suben márgenes y ROIC.
- Resultado potencial: mejora del FCF aunque el crecimiento de ingresos sea menos espectacular.
Por qué la caída puede ser una ventana de entrada
La conclusión de Aseity Research es que el mercado está asignando demasiado peso al escenario de “conflicto / desastre” y tratando el riesgo como si fuera el caso base. Sin embargo, los resultados plausibles se distribuyen en un espectro: desde cumplimiento total, a cumplimiento parcial, reestructuraciones, renegociaciones… y en varios de esos escenarios, Microsoft podría terminar con un perfil de caja y rentabilidad mejor que el que tendría si siguiera obligada a servir el máximo de demanda de entrenamiento.
Nosotros lo aterrizamos así: el mercado se ha obsesionado con “cuánto depende Microsoft de OpenAI”, cuando la pregunta útil es “qué calidad de beneficios y de caja obtiene Microsoft con cada versión razonable de esa relación”. Y ahí la asimetría puede estar del lado del comprador.
Cierre: el miedo a la concentración ha creado un castigo rápido. Pero si la tesis de Aseity Research es correcta, Microsoft no está atrapada en un todo-o-nada. Tiene vías para capturar valor incluso si OpenAI ajusta, redistribuye o renegocia su infraestructura. Y si eso reduce el CapEx más improductivo y empuja el mix hacia servicios de mayor margen, la corrección actual podría terminar pareciendo, con el tiempo, una oportunidad.