El día del juicio final de la IA no es 2028, está aquí ahora - Edwards de SocGen
- El estratega de Société Générale Albert Edwards advierte que el impacto macroeconómico negativo de la inteligencia artificial ya estaría ocurriendo.
- Según su análisis, el consumo estadounidense crece mientras los ingresos reales permanecen estancados, lo que podría anticipar un choque de demanda.
- Edwards defiende una postura defensiva en mercados: menos bolsa, más bonos y liquidez.
El estratega global de Société Générale, Albert Edwards, conocido por su postura históricamente bajista en los mercados, sostiene que el supuesto “escenario apocalíptico” de la inteligencia artificial no es un riesgo lejano para finales de la década, sino un proceso que ya estaría desarrollándose en la economía actual. Según explica en su último informe estratégico semanal, los efectos de la IA sobre el empleo y el consumo comienzan a ser visibles.
La irrupción de herramientas como ChatGPT a finales de 2022 actuó como uno de los principales motores del rally bursátil estadounidense. Sin embargo, Edwards considera que esa narrativa podría empezar a deteriorarse a medida que se materialicen las consecuencias económicas del avance tecnológico.
El estratega argumenta que la automatización impulsada por IA ya estaría presionando el mercado laboral, lo que terminaría afectando al consumo y al crecimiento económico.
Un consumidor cada vez más frágil
Uno de los puntos centrales del análisis es la aparente desconexión entre el consumo y los ingresos en Estados Unidos. Según Edwards, el gasto de los consumidores crece cerca del 3%, pero los ingresos personales disponibles reales permanecen prácticamente estancados desde hace meses.
A su juicio, esto sugiere que el consumidor está sosteniendo el gasto mediante un menor ahorro. De hecho, la tasa de ahorro habría caído hasta el 3,6%, niveles que no se veían desde el auge inmobiliario previo a la crisis financiera de 2008.
El estratega descarta que esta caída del ahorro responda a expectativas de mayores ingresos futuros. Más bien interpreta el fenómeno como una reacción temporal ante la falta de crecimiento real de los ingresos.
El impacto de la IA se extiende a otros sectores
Edwards también destaca que el impacto de la inteligencia artificial no se limita al sector tecnológico. Aunque inicialmente el mercado interpretó la revolución de la IA como un impulso positivo para las empresas tecnológicas, el estratega cree que los efectos negativos sobre el empleo ya comienzan a extenderse a otras industrias.
Entre los sectores potencialmente afectados menciona áreas como seguros, gestión de activos o logística, donde la automatización podría alterar de forma significativa la demanda de empleo.
En este contexto, Edwards incluso señala que, si tuviera hoy 18 años, preferiría formarse en un oficio técnico —como electricista— antes que asumir el coste de una carrera universitaria con perspectivas laborales inciertas.
La tesis del estratega conecta con algunos debates recientes sobre si la productividad impulsada por la IA acabará reduciendo los tipos de interés a largo plazo en lugar de elevarlos.
Una estrategia de inversión defensiva
Fiel a su visión prudente sobre los mercados, Edwards mantiene una asignación de activos claramente defensiva dentro de la estrategia de Société Générale.
- Acciones: 30% frente a un peso neutral del 60%.
- Bonos: 50% frente a un 35% neutral.
- Liquidez: 20% frente a un nivel neutral del 5%.
Para el estratega, los riesgos asociados a la automatización y al debilitamiento del consumidor podrían terminar desencadenando un ciclo en el que la reducción del empleo y del gasto se retroalimenten.
La tesis de Edwards es provocadora, pero obliga a vigilar una variable clave para los mercados: el consumo estadounidense. Si realmente se debilita mientras el mercado laboral se enfría, la narrativa de crecimiento basada en la inteligencia artificial podría cambiar rápidamente. Para los inversores, esto implica prestar atención no solo a las tecnológicas, sino también a sectores sensibles al consumo y a la evolución de los tipos de interés.