Cómo invertir en plena crisis energética: el plan de Julius Baer ante el shock del petróleo

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 10 mar, 2026 14:00 - Actualizado: 16:21
baercbjulius21
Puntos clave
  • Julius Baer cree que el mercado energético afronta un shock intenso pero breve, no una crisis prolongada.
  • Europa es la región más expuesta, aunque el escenario central apunta más a un impulso estanflacionista suave que a una recesión.
  • La estrategia recomendada es mantener riesgo en cartera, añadir resiliencia selectiva y evitar reacciones exageradas.

La gran cuestión para los inversores no es solo si el petróleo sube, sino cuánto tiempo permanece alto y si el daño sobre el sistema energético termina siendo estructural o simplemente transitorio. Esa es la idea central del análisis de estrategia de inversión de Julius Baer, que defiende que el mercado energético está entrando en una fase de tensión intensa pero corta, más parecida a un pico brusco que a una crisis petrolera prolongada.

Su escenario base sigue contemplando un Brent entre 80 y 90 dólares por barril durante marzo y un gas europeo en el rango de 40 a 50 dólares por megavatio hora. Ese planteamiento descansa sobre dos supuestos esenciales: que no haya daños estructurales en los activos energéticos de la región y que las disrupciones alrededor del estrecho de Ormuz sean temporales. Si se cumplen esas condiciones, el impacto macroeconómico debería ser contenido.

Europa, la región más vulnerable

Entre las principales regiones, Europa aparece como la más expuesta. El informe considera que la economía europea podría sufrir un impulso estanflacionista moderado, con presión sobre energía e inflación, pero sin que eso implique de forma automática un escenario recesivo.

En Asia la lectura es algo distinta. India tendría que lidiar con mayores costes de importación y con una inflación más sensible al shock energético. China y Japón, por su parte, podrían sufrir presión en márgenes empresariales, aunque sin un cambio material en sus trayectorias de recuperación o en su política económica general.

La tesis de fondo es clara: el shock energético puede incomodar al crecimiento y a la inflación, pero no necesariamente romper la narrativa macro global si las disrupciones no se prolongan.

Tres escenarios para construir cartera

Julius Baer estructura su posicionamiento de cartera en torno a tres escenarios. El primero, y con diferencia el más probable, es el de una fase de tensión rápida e intensa, al que asigna una probabilidad superior al 60%. En este caso, los mercados vivirían una fase corta de aversión al riesgo antes de estabilizarse en el segundo trimestre.

En ese escenario central, la recomendación es mantener el riesgo estructural en cartera, complementándolo con resiliencia medida a través de energía, oro y sectores defensivos seleccionados. No se trata de desmontar la exposición a riesgo, sino de reforzarla con coberturas parciales y activos capaces de absorber parte de la volatilidad.

El segundo escenario, con probabilidad inferior al 30%, sería uno más duradero y caótico. Ahí el petróleo se movería hacia la zona de 90 a 100 dólares y las disrupciones se extenderían más allá de marzo. En ese contexto, la cartera debería girar con más claridad hacia defensa: menos ciclicidad, más energía como cobertura y un sesgo más marcado hacia calidad.

El tercer escenario es una auténtica crisis petrolera, al que la firma asigna una probabilidad inferior al 5%. Solo en ese caso tendría sentido una reducción material del riesgo total de cartera, con más liquidez y una prioridad clara por activos amortiguadores del shock.

El mercado sigue mirando a una normalización posterior

Más allá del corto plazo, la visión de Julius Baer sigue siendo relativamente constructiva. La firma considera que, una vez se relajen las tensiones y vuelva oferta adicional al mercado —incluyendo potencialmente barriles iraníes—, el petróleo debería tender de nuevo hacia la zona baja de los 60 dólares.

Eso implica que el escenario de medio plazo no es de escalada permanente, sino de reequilibrio progresivo. En otras palabras, el mercado estaría viviendo una perturbación seria, sí, pero no necesariamente el inicio de un régimen estructuralmente nuevo de energía permanentemente cara.

El error típico en estos entornos es sobrerreaccionar. Si el shock es breve, quien desmonte riesgo demasiado pronto puede quedarse fuera de la estabilización posterior.

Reflexión Capital Bolsa

La tesis de Julius Baer tiene sentido porque distingue bien entre shock de precios y crisis estructural. Ahora mismo el mercado está pagando una prima geopolítica importante, pero eso no equivale todavía a una ruptura permanente del equilibrio energético global.

Para invertir bien en este contexto hay que evitar dos errores: ni negar el riesgo, ni sobredimensionarlo. Lo sensato es mantener exposición de riesgo, reforzar coberturas selectivas y tener claro que solo un escenario de disrupción prolongada justificaría un cambio realmente agresivo en cartera.

contador