Morgan Stanley retrasa a 2027 los recortes de la Fed por el riesgo de inflación persistente

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Capitalbolsa | 30 abr, 2026 12:39 - Actualizado: 17:11
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Puntos clave
  • Morgan Stanley retrasa a 2027 su previsión de dos recortes de tipos de la Fed.
  • El banco cree que el FOMC se está alejando de un sesgo de relajación monetaria.
  • El riesgo clave es que el petróleo mantenga elevada la inflación subyacente durante más tiempo.

Morgan Stanley ha cambiado su previsión sobre la política monetaria de la Reserva Federal tras la última reunión del FOMC presidida por Jerome Powell. El banco ya no espera dos recortes de tipos este año, sino que retrasa ese escenario a 2027, en un contexto marcado por el encarecimiento del petróleo, la guerra en Oriente Medio y una inflación subyacente más resistente.

Según el economista jefe de Morgan Stanley, Michael Gapen, el problema principal es que la trayectoria de la inflación subyacente puede volverse más persistente por los acontecimientos recientes en el Estrecho de Ormuz. La Fed, en consecuencia, estaría pasando de un sesgo favorable a recortar tipos a una posición más neutral.

La Fed ya no tiene prisa por recortar

La lectura central de Morgan Stanley es que el Comité necesita más pruebas de desinflación antes de plantearse una relajación monetaria. La economía estadounidense sigue siendo suficientemente sólida, la política monetaria ya se encuentra cerca de niveles neutrales y, por tanto, no hay urgencia para bajar tipos.

La reunión fue especialmente relevante no solo por ser la última de Powell antes de la prevista llegada de Kevin Warsh, sino también por el grado de división interna. Stephen Miran defendió un recorte de tipos, mientras que otros tres miembros mostraron una postura más dura y pidieron eliminar el sesgo acomodaticio del comunicado.

El mensaje de fondo es claro: el centro de gravedad de la Fed se está alejando de los recortes, aunque la guía oficial todavía no haya cambiado de forma explícita.

El mercado también retrasa los recortes

Los mercados de tipos ya han empezado a ajustar expectativas. La probabilidad de que los tipos se mantengan sin cambios hasta final de año ha subido hasta alrededor del 83,6%, frente al 75,9% de la semana anterior.

La rentabilidad del Treasury a dos años llegó a tocar el 3,96% tras la decisión del FOMC, aunque posteriormente retrocedió ligeramente. El movimiento refleja una idea sencilla: si la Fed no tiene prisa por recortar y el riesgo inflacionista aumenta, los tramos cortos de la curva siguen bajo presión.

Morgan Stanley retrasa, pero no elimina los recortes

Aun así, Morgan Stanley no abandona por completo la idea de recortes. Su escenario base es que la inflación subyacente se modere más adelante, a medida que se diluya el impacto de los aranceles, se ralentice la inflación de vivienda y los factores estacionales favorezcan datos mensuales más bajos durante el resto de 2026.

El riesgo está en la energía. Si el petróleo permanece elevado durante más tiempo y no aparecen señales claras de normalización, el impacto sobre la inflación subyacente podría ser mayor de lo previsto. En ese caso, la Fed tendría menos margen para recortar incluso en 2027.

La clave está en el Brent: si el shock energético se prolonga, la inflación puede contaminar componentes más persistentes y retrasar todavía más cualquier alivio monetario.

Qué recomienda Morgan Stanley en bonos

Ante este nuevo escenario, Morgan Stanley favorece la exposición a bonos del Tesoro estadounidense a 5 años y a bonos protegidos contra la inflación, también en ese tramo. La idea es buscar una zona de la curva que pueda beneficiarse si más adelante se confirma una moderación de la inflación y reaparece la expectativa de recortes.

El banco también ve oportunidades en estrategias de ampliación del diferencial entre los bonos estadounidenses a 7 años y a 30 años, es decir, en una posible mayor pendiente entre esos plazos.

El euro se mueve más por geopolítica que por tipos

En divisas, Morgan Stanley observa que el cruce euro/dólar se ha desacoplado temporalmente de los diferenciales de tipos. En este momento, el mercado de divisas está más condicionado por los acontecimientos en Oriente Medio y por el atractivo del dólar como activo refugio.

El banco cree que, si se produce una desescalada entre Estados Unidos e Irán, los diferenciales de tipos volverán a ganar importancia. En caso de acuerdo, Morgan Stanley contempla una caída del euro hacia 1,12 dólares. Más adelante, si la situación en el Golfo se estabiliza, el desplazamiento de las rentabilidades podría favorecer de nuevo a la divisa europea.

En conjunto, el cambio de previsión de Morgan Stanley confirma que el mercado ha entrado en una fase menos complaciente con los recortes de tipos. La Fed puede seguir manteniendo la puerta abierta a una relajación futura, pero el petróleo, la inflación subyacente y la fortaleza de la economía obligan a aplazar ese escenario. Para los inversores, el mensaje es directo: los recortes ya no son una historia de 2026, salvo que el shock energético se normalice con rapidez.

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